El fracking ya está en México

La explosión del fracking ha comenzado en México. Es sólo el inicio de una larga batalla de las comunidades por encontrar información, detener argucias legales, ejercer resistencias ante el abuso, detener las decisiones de quienes viven cómodamente lejos del ruido, la contaminación, las llamaradas, la escasez de agua, el deterioro de la calidad de vida.

Desde que nací hasta mi juventud viví al lado del Aeropuerto. Por los ruidos de los aviones eran comunes las quejas de las visitas que se quedaban a dormir en casa. Yo ya estaba acostumbrado y el ruido de los motores era algo familiar. Ya no vivo ahí. Recientemente visité el Ejido Emiliano Zapata de Papantla, Veracruz, y por fin entendí. Sus habitantes llegan a gritarse los unos a los otros para comunicarse. Las tres turbinas que hacen funcionar al pozo situado a unos cuantos metros de la comunidad principal emiten un ruido ensordecedor. Están acostumbrados. Mediciones independientes dan cuenta que el ruido es el doble del máximo permitido para un oído humano. Es la bienvenida del fracking que ha llegado a sus tierras. En Emiliano Zapata no quieren familiarizarse con ello.

Foto: Alberto Serdán
Foto: Alberto Serdán

En el contexto de la Reforma Energética, la empresa venezolana Oleoray administra los pozos cercanos a Emiliano Zapata. En la carretera es común ver letreros que dan cuenta de plantas de “inyección de agua congénita”, eufemismo para señalar que ahí se vierten las aguas desechadas luego del fracturamiento hidráulico empleado en la zona, así como de la extracción convencional. Este “fracturamiento” o fracking es una técnica en la se inyectan de 9 a 29 millones de litros agua dulce por pozo mezclada con arena y 750 químicos de los cuales 26% son cancerígenos, para fracturar rocas en el subsuelo y extraer gas y petróleo de su interior.

Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán
Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán
El Ejido cuenta con casi dos mil habitantes. Al último dato disponible en 2014, en la región se contabilizaron 172 pozos que emplean fracking repartidos en el municipio de Papantla. Los pobladores han denunciado que en el último año se han intensificado los derrames de hidrocarburos contaminando los arroyos sin que exista apoyo de las autoridades ni de las empresas vinculadas con la explotación de los pozos. Los niños lo dicen sin recato: “huele a caca todo el tiempo”. Las imágenes son claras: se trata de un desastre cotidiano.
Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alianza Mexicana contra el Fracking

Igualmente, los quemadores iluminan las noches de Emiliano Zapata. Es el gas que, ante la imposibilidad (o desinterés) de almacenarlo, simplemente lo queman. La escena se asemeja a una noche de truenos que hace resplandecer a las nubes. En ocasiones, el olor es penetrante. Así en el tiempo. Las llamaradas sólo se detuvieron un par de días en los que llegaron inspectores de “Pemex Social”, encargados de supervisar que no haya afectaciones en las comunidades durante la extracción de hidrocarburos. Las torres se apagaron y las turbinas callaron durante la visita. Una vez concluido el trámite, todo regresó a la nueva normalidad.

Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán

Mediante una solicitud de información pública realizada por el investigador Manuel Llano, se sabe que en México hay al menos 924 pozos de fracking repartidos en los estados de Coahuila (47 pozos), Nuevo León (182), Puebla (233), Tabasco (13), Tamaulipas (100) y Veracruz (349). Que para su operación, Pemex contrató a Halliburton, Calfrac, Schlumberger, o Baker Hughes y que el número de pozos puede ser mayor, ya que documentos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos hablan de que hay mil 323 pozos que emplean ya esta técnica.

En este contexto, el 20 y 21 de junio de 2015 se realizó el primer “Encuentro regional Norte-Golfo por la defensa del agua y el territorio frente a proyectos de muerte” en el Ejido Emiliano Zapata. Ahí, representantes de Chihuahua, Coahuila, Hidalgo, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal se dieron cita para intercambiar experiencias, identificar los modus operandi de las empresas, alertar sobre las figuras legales existentes y los mecanismos de defensa a su alcance, así como diseñar estrategias para defender el agua y el territorio.

Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán

La fiebre del fracking es una amenaza real para las comunidades. Tal y como ha sido en el resto del mundo, son los mismos trucos, la misma voracidad y agandallamiento de las empresas con la complicidad gubernamental. La explosión del fracking ha comenzado en México. Es sólo el inicio de una larga batalla de las comunidades por encontrar información, detener argucias legales, ejercer resistencias ante el abuso, detener las decisiones de quienes viven cómodamente lejos del ruido, la contaminación, las llamaradas, la escasez de agua, el deterioro de la calidad de vida. Esos que dicen: “que se jodan los de siempre”. Esto apenas empieza.

Foto: Alberto Serdán / Alianza Mexicana contra el Fracking
Foto: Alberto Serdán

 

 

@albertoserdan

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