Tangas mexiquenses

Los 1700 millones de pesos que el Estado de México y el Gobierno Federal donaron del erario a la fundación Proacceso y a la empresa Enova emulan (con varios miles de millones de pesos más) al escándalo de Provida. Quizá la falta de tangas haga al caso menos mediático, pero sus características son tan similares que pareciera que las prendas de vestir estuvieran ahí.

Más 317 mil alumnos se registraron para el examen de ingreso al bachillerato. // Foto: Cuartoscuro.

Más de 317 mil alumnos se registraron para el examen de ingreso al bachillerato. // Foto: Cuartoscuro.

Los gobiernos federal y del Estado de México donaron alrededor de mil 700 millones de pesos (mdp) a la fundación Proacceso y a la empresa Enova para construir aulas de cómputo, bibliotecas digitales y desarrollar “videojuegos lúdicos”, entre otras actividades. Mil 700 mdp después se ha encontrado falta de control, posibles conflictos de interés y resultados contrarios a los deseados por la política educativa. El modus operandi para el manejo de los recursos se asemeja mucho a un escándalo que llenó de tinta los periódicos en la década pasada: el caso Provida. Dada la experiencia anterior, es previsible que a este nuevo escándalo lo cobije la vieja conocida impunidad.

En 2002, los diputados aprobaron 600 mdp para programas de atención del VIH/SIDA y la salud de las mujeres. El entonces presidente de la Comisión de Presupuesto, Luis Pazos, envió un oficio a la Secretaría de Salud informando sobre la reducción del presupuesto de este rubro. Los 30 millones reasignados arbitrariamente fueron a dar a la organización Provida que le permitió abrir doce Centros de Atención a la Mujer para evitar que las mujeres practicaran abortos.

Diversas organizaciones (entre ellas Fundar y GIRE) estrenaron la Ley de Transparencia con sendas solicitudes de información que permitieron documentar el desvío de recursos a partir del estudio de los comprobantes de gasto. Así se detectó que hubo conflictos de interés (la dirección fiscal de los proveedores era la misma que la de Provida), evasión fiscal y gastos en artículos como plumas Mont Blanc, tangas y sostenes, así como publicidad en contra del uso de anticonceptivos.

Al escándalo siguieron las investigaciones y la impunidad. Ninguna autoridad fue sancionada penalmente (sólo administrativamente), la actuación de Luis Pazos no tuvo castigo y las multas no fueron significativamente altas como para disuadir comportamientos similares. De hecho, hasta el año 2015 (13 años después) la Suprema Corte ordenó a Jorge Serrano Limón, director de Provida, pagar la multa de 13 mdp que, a la fecha, simplemente no había liquidado.

Todo esto viene a cuento porque al leer el espléndido reportaje de Andrés Lajous y Paris Martínez sobre los multimillonarios recursos recibidos por Proacceso y Enova, no pude dejar de pensar en paralelismos con Provida.

Como Provida, los recursos para Proacceso y Enova provienen de asignaciones discrecionales en el presupuesto. Por instrucciones del entonces gobernador Enrique Peña Nieto, el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt) decidió que Proacceso era la única merecedora de recibir apoyos para el fomento de proyectos ciudadanos vinculados a ciencia y tecnología, totalizando 868 mdp al nivel estatal. No importó que, por ejemplo, los apoyos de 2009 representaran una tercera parte del presupuesto total del Comecyt o que los donativos fueran hechos sin cumplir el reglamento del propio Consejo al no haber sido aprobados por la Junta Directiva. Del lado federal, los 881 mdp destinados a Proacceso salieron de las arcas de la SEP, del Conaculta y Conacyt sin evaluaciones externas que den cuenta de la pertinencia de las asignaciones ni sobre sus resultados. Notoriamente, los recursos fueron gestionados, a decir del presidente de Proacceso, directamente con la Cámara de Diputados con reasignaciones al margen del proceso parlamentario. Lo mismo que en los tiempos de Luis Pazos.

Al igual que con Provida, los proveedores y la organización que recibió los recursos gubernamentales compartían domicilio, lo cual puede apuntar a un conflicto de intereses. Andrés Lajous y Paris Martínez lo documentan así: “juntos [Proacceso y Enova] diseñan los proyectos y luego la fundación gestiona los recursos del gobierno, que usa para comprarle a Enova los insumos y servicios; además de que hasta hace poco compartían las mismas oficinas en la colonia Roma, en la Ciudad de México”. La única diferencia con Provida (hasta el momento) es que no se ha tenido acceso a los comprobantes de gasto, por lo que no puede saberse aún si los mil 700 mdp se emplearon exclusivamente en gastos inherentes a las 70 sucursales de la Red de Innovación y Aprendizaje (RIA) y las 50 Bibliotecas Digitales o, por el contrario, habrá el equivalente a tangas y plumas Mont Blanc por descubrir.

Como con Provida, la acción de las organizaciones involucradas en el escándalo ha sido contraria a los intereses de la política gubernamental. En el primer caso, los centros antiabortos y la propaganda contra el uso de los anticonceptivos, en particular el condón, eran opuestos a la política de salud de las mujeres y de prevención del VIH/SIDA. Con Proacceso, evaluaciones “internas” apuntan a que “la ‘comprensión lectora’ de los niños había empeorado luego de tomar el curso insignia de la RIA”, lo cual es opuesto a los objetivos de la política educativa.

En suma, Proacceso y Enova emulan (con varios miles de millones de pesos más) al escándalo de Provida. Quizá la falta de tangas haga al caso menos mediático, pero sus características son tan similares que pareciera que las prendas de vestir estuvieran ahí. Provida evidencia que, a pesar del escándalo en los medios de comunicación, la impunidad puede prevalecer. Esa impunidad que hace de la corrupción algo “cultural” o algo de la “naturaleza humana” que deba ser “domesticado”. Más bien son las leyes, las instituciones, el poder de la opinión pública y un mínimo sentido de la vergüenza lo que ha sido domesticado por la complicidad gubernamental y la voracidad de particulares. Son intereses que parecieran dar los mismos pasos en los mismos días ¿O en verdad algo ha cambiado?

 

@albertoserdan

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