¿Transformación del IEEPO?

El decreto de transformación del IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca) señala que “se dejan sin efecto todos los actos, contratos, convenios minutas e instrumentos de cualquier tipo” que contravengan la Reforma Educativa. Sin embargo, conviene ser cautos. A la fecha no se ha derogado de forma explícita la minuta del 28 de octubre de 1992 firmada entre el gobierno oaxaqueño y la Sección 22 que dio control total al sindicato sobre el IEEPO y sobre cuyo conveniente uso político ya existe un antecedente.

El gobierno de Oaxaca ha anunciado que con el apoyo del gobierno federal transformará al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) para impedir que sea la Sección 22 del SNTE (CNTE) juez y parte: la única que determine todo lo educativo (y lo político y lo económico de lo educativo) en la entidad.

La transformación del IEEPO sin duda será una buena noticia si ello redunda en que no se interrumpa el servicio educativo para los alumnos. Lo será si los recursos dejan de desviarse, si la designación de los funcionarios es por sus capacidades y no sus lealtades políticas o sindicales, si se eliminan efectivamente las comisiones con las que personas cobraban doble sueldo: como maestros sin estar en las aulas y como funcionarios del IEEPO. Lo será si las decisiones educativas y pedagógicas dejan de ser saboteadas por criterios políticos y sindicales.

El cambio será positivo si el personal del IEEPO deja de despacharse con la cuchara grande para asignar plazas docentes a sus amigos, familiares o fieles. Lo será si se acaba la corrupción y el franco chantaje en el procesamiento de certificados, titulaciones, solicitudes de materiales, apoyos, equipamiento y becas; si los cambios de adscripción se basan en las necesidades educativas y no en la discrecionalidad de la cúpula sindical. Será un gran paso si la eficiencia, la transparencia, la rendición de cuentas y el trato digno a los maestros es el nuevo signo del IEEPO y si por fin los recursos sí llegan a las escuelas.

Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca

En suma, la transformación del IEEPO será útil si cambia las condiciones que hoy impiden que lo educativo y el aprendizaje estén en el centro de su actuación. Será inútil si únicamente se ve como una victoria política sobre la cúpula de la CNTE.

En Oaxaca muchos maestros no tienen voz pues la CNTE los ha acallado a menos que sigan los dictados de la cúpula sindical y sus consignas. Han vivido con el temor de ser perseguidos y estigmatizados si disienten de las decisiones que toman la dirigencia. Han sabido que si quieren ascensos deben seguir únicamente la vida sindical. Si no quieren problemas, mejor no meterse. El costo ha sido no ganar mucho mejor o tener promociones; el premio ha sido dedicarse a lo que más les gusta hacer: estar con sus alumnos para ayudarles a que aprendan a costa de la precariedad en el ejercicio de su profesión.

En esta nueva etapa de Oaxaca, la transformación del IEEPO da al gobierno una gran oportunidad para no cometer el mismo error que con la implementación de la Reforma Educativa: alejarse de los maestros, no comunicarse con ellos, no explicar, no aclarar, no fundar ni motivar ante ellos sus decisiones. Peor, dejar en manos de los intermediarios sindicales la comunicación de los propósitos y la naturaleza de los cambios. El gobierno debe ganarse la confianza de los maestros y tiene con quiénes dialogar: con los que la CNTE silenció por tanto tiempo, con quienes viven las tragedias cotidianas de escuelas indignas para el aprendizaje, con quienes tienen vocación y entusiasmo por facilitar el aprendizaje de las niñas y los niños.

El decreto de transformación del IEEPO señala que “se dejan sin efecto todos los actos, contratos, convenios minutas e instrumentos de cualquier tipo” que contravengan la Reforma Educativa. Con ello, el ingreso, la permanencia y la promoción en el servicio docente deberán ser en función de sus capacidades y actividades profesionales y no las sindicales.

Sin embargo, conviene ser cautos. A la fecha no se ha derogado de forma explícita la minuta del 28 de octubre de 1992 firmada entre el gobierno oaxaqueño y la Sección 22 que dio control total al sindicato sobre el IEEPO. Con ello no se han derogado los acuerdos Decimoprimero y Decimosegundo que indican que “se respetará el procedimiento ya instituido en la selección y nombramiento de funcionarios de los distintos niveles educativos” de la estructura orgánica de la dependencia, al tiempo de que “la selección y nombramiento futuro de funcionarios del IEEPO como resultado de las propuestas de la representación seccional, serán respetadas en la forma y términos acordados con antelación, aun cuando cambie la estructura orgánica del Instituto”.

La misma minuta en el acuerdo Séptimo establece que el gobierno “consultará y dará participación a los integrantes del Comité Ejecutivo de la Sección XXII del SNTE y a las bases magisteriales respecto de la formulación de cualquier iniciativa de ley o disposición general relacionada con el ramo educativo; en sus aspectos laboral, profesional, social y técnico”.

Así, las campanas no pueden echarse al vuelo porque existe un precedente. El 15 de febrero de 2007, el entonces gobernador José Murat decretó una nueva estructura orgánica del IEEPO que modificaba la que estaba vigente desde 2001. En la argumentación para “suspender la aplicación del Acuerdo” de 2001, Murat se justificó alegando que obedecía al contenido de la cláusula séptima de la minuta de 1992 que “obligaba” la inclusión del Comité Ejecutivo de la Sección 22 en las decisiones sobre el IEEPO.

Mientras esa minuta no sea derogada explícitamente, cabe la posibilidad de que en el futuro las modificaciones que ahora se anuncien del IEEPO sean letra muerta y las intenciones de un verdadero instituto al servicio del aprendizaje de los alumnos y del trato digno a los maestros se esfume en túneles por los que se fugan los intereses de las cúpulas sindicales. Ya ha pasado antes. Cuidado.

 

@albertoserdan

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