Diez puntos para entender #Shopultepec

El gobierno de la ciudad ha dicho una y otra vez que el Corredor Cultural Chapultepec se construirá. El proyecto que privatiza el espacio público va porque va. Es previsible que en la consulta de este 6 de diciembre movilicen a grupos corporativos para garantizar el “sí”. Pero si gana el “no”, el gobierno no está obligado a acatar los resultados pues así se lo permite la ley. En suma, ha hecho todo lo posible por blindar el proyecto.

  1. En esencia, el problema es que a la vía pública (espacio público de todas y todos) la quieren convertir en un centro comercial controlado por privados con 3 pisos a todo lo largo de la avenida Chapultepec en la ciudad de México, desde la calle de Lieja, y con 9 pisos al lado de la Glorieta de Insurgentes. A este centro comercial lo llamaron Corredor “Cultural” Chapultepec (CCChapultepec).
  2. En el origen, varias calles (av. Chapultepec y calles adyacentes) las convirtieron en un predio mediante un decreto administrativo que no firmó el Jefe de Gobierno ni aprobó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Peor aún, ese predio lo concesionaron por 40 años a la Agencia de Inversión Social y de Desarrollo de Infraestructura del Gobierno de la Ciudad de México, S.A. de C.V. (ProCdMX) que, a su vez, cedió el control a un fideicomiso dominado por entes privados para construir y administrar el centro comercial, mismo que no está en ningún plan de desarrollo urbano de la ciudad.
  3. No hubo concurso internacional del proyecto, ni siquiera la convocatoria aseguró la participación sustantiva de varias propuestas. Sólo dos consorcios se presentaron para ganar la obra. El proyecto arquitectónico ganador fue diseñado por el yerno de Carlos Slim en un proceso opaco y sin rendición de cuentas.
  4. El gobierno de la ciudad firmó un fideicomiso que entrega el control de la concesión a un conglomerado (Grupo Financiero Invex) compuesto por una constructora, una financiadora, una inmobiliaria y un despacho arquitectónico, quienes se encargaron de los estudios para saber si la obra era viable o no. O sea, fueron juez y parte. Además, la concesión establece que 94.88% de las ganancias van para los privados y solo el 5.12% va para la ciudad. Los privados se comprometieron a mantener el centro comercial. Habrá seguridad privada que se hará cargo de los accesos al corredor. Es previsible que quienes tengan “mala facha” (whateverthatmeans) no podrán pasar.
  5. Una vez firmado el fideicomiso, entonces lo hicieron público el 18 de agosto de 2015 y convocaron a una “consulta” con el propósito de iniciar las obras el 11 de septiembre del mismo año. Ante ello, los vecinos se opusieron y consiguieron posponer la consulta y, por tanto, el inicio de las obras. Sin embargo, el gobierno operó para que se aprobara una sin el consentimiento de los vecinos de las colonias Juárez, Condesa y Roma que padecerán al CCChapultepec. La consulta se llevará a cabo el 6 de diciembre y solo las personas con credencial del INE de la delegación Cuauhtémoc podrán votar. Los demás, a callar.
  6. La obra ha sido criticada enormemente por arquitectos, urbanistas y especialistas. En esencia, se ha reprochado que el proyecto divide aún más a las colonias Roma, Condesa y Juárez; los bajopuentes generarán contaminación, ruido, obscuridad y afectará por 40 años por lo menos a todas las casas, comercios y personas que están a nivel de piso. Además, se obliga a los peatones a pasar por el corredor si quieren llegar al otro lado de la avenida. No hay claridad sobre la viabilidad de hacer esta obra en zona sísmica y con la Línea 1 del Metro debajo. No se reducirá el tráfico y el proyecto no contempla presupuesto para transporte público. Se dice que habrán “azoteas verdes”, pero aún no se ha demostrado que los árboles grandes y frondosos crezcan por encima del concreto de unos segundos pisos.
  7. Aún con severas críticas, al proyecto no se le mueve ni una coma. Ni siquiera, quitaron la palabra “cultural” al corredor a pesar de la exigencia del consejo consultivo del CCChapultepec pues se trata de un proyecto con menos del 5% de su superficie destinada a actividades culturales, las cuales ni siquiera fueron consultadas con autoridad ni comunidad cultural alguna. Más aún, la obra se va a someter a consulta y no tiene permisos del INAH ni del INBA a pesar de ir por el corazón de una calzada prehispánica y una construcción colonial.
  8. El gobierno de la ciudad ha dicho una y otra vez que hará la obra. El proyecto que privatiza el espacio público va porque va. Es previsible que en la consulta movilicen a grupos corporativos para garantizar el “sí”. Por otra parte, si gana el “no”, el gobierno no está obligado a acatar los resultados pues así se lo permite la ley. En suma, ha hecho todo lo posible por blindar el proyecto.
  9. Por todos estos motivos (y muchos más que no caben aquí), los vecinos han convocado a quienes pueden hacerlo, a que voten “no” en la consulta. Al resto de los capitalinos los han convocado a una marcha pacífica el sábado 5 de diciembre a las 11 am del Acueducto de Chapultepec (Arcos de Sevilla) al Ángel de la Independencia. En esta marcha habrá representantes de grupos vecinales de toda la ciudad de México que han sido afectados por obras ilegales, por agandalles inmobiliarios que han afectado sus casas, han generado tráfico, ha hecho que falte el agua y que los servicios públicos sean precarios.
  10. Shopultepec no es la única obra con irregularidades en la ciudad. De permitirse, el gobierno ha anunciado que hará 10 corredores similares y, en el resto del país, cualquier presidente municipal o gobernador transformará, con la mano en la cintura, calles y plazas públicas en centros comerciales. De ese tamaño es el reto. Por otra parte, las ciudades necesitan obras, muchas obras: parques, banquetas, ciclovías, espacios públicos para caminar, vivir, disfrutar la ciudad. Otra ciudad, para todas y todos, es posible. Como lo ha hecho el gobierno en complicidad de pequeños grupos económicamente dominantes, no, #AsíNO

 

@albertoserdan

 

* Texto publicado también en sopitas.com

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