Tumbas en la niebla

Hemos sido testigos a medias de una “guerra” que se alzó como prioridad nacional sin serlo objetivamente y que se ha llevado de sus casas, de los brazos de sus familias y amigos, a miles de seres humanos.

Por: Iván René Moreno Ramírez

 

“Todos los hombres son culpables ante una madre que ha perdido a un hijo en la guerra; y a lo largo de la historia de la humanidad todos los esfuerzos que han hecho los hombres por justificarlo han sido en vano”.

Vasili Grossman.

Vida y destino. Parte primera; capítulo 31

 

“Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra”.

Gabriel García Márquez

Cien años de soledad

 

La niebla es un manto que impregna, que atraviesa y se desliza. No es un muro físico, no es una pared impenetrable. Es fantasmagórica, capaz de rodear, de envolver. Se puede correr a través de ella, sin merecer un roce suyo. Como una fina sábana semitransparente, sólo permite ver lo suficiente para que alguien experimente una sensación de incertidumbre, de confusión. Percibir un objeto que yace bajo su cuerpo requiere aproximarse al encuentro. Tal vez por eso sea elemento sustancial en las historias de terror o suspenso. Caminar entre su piel fría y húmeda es un recordatorio de que no necesariamente somos los únicos cuerpos que la habitan.

México lleva más de una década invadido por una niebla espesa, que huele a pólvora, que se confunde con cenizas, con el humo expulsado por miles de armas. Cuando Felipe Calderón Hinojosa decidió emprender una “guerra” contra las drogas, o el narcotráfico, o el crimen organizado (tome la versión que más le plazca), nadie logró prever las dimensiones que su política ambicionaba, ni la frágil embarcación en la que buscaba atravesar el océano. El 11 de diciembre del 2006[1], bajo un lema estrictamente moralista -“Que la droga no llegue a tus hijos”- Calderón lanzaba, cual vil granada sin seguro, una grave advertencia de aquello que vendría en los años posteriores. Desde aquella fecha, un temporal de nubes bajas cubrió el país. Se hablan de números superiores a las 180 mil muertes desde el 2006 al 2016[2]. Cientos de miles de tumbas escondidas en las penumbras de un territorio nacional que aún le llora a sus muertos por separado.

Ante un panorama tan fúnebre como el descrito, unos cuantos se han atrevido a caminar a través de la niebla y resulta lamentable que sólo algunos hayan regresado. El papel de la prensa durante esta última década fue fundamental pero insuficiente y no precisamente por su falta de voluntad. Según datos de la CNDH, del 2000 al 2016, 114 periodistas han sido asesinados[3] mientras que sólo en el 2016, a cuatro años del fin del sexenio de Calderón, 11 comunicadores murieron bajo las mismas circunstancias, simplemente por realizar su trabajo[4]. Además, no se pueden omitir los asesinatos cometidos en el presente año[5]. Las consecuencias de esta violencia sistemática hacia los profesionales de la comunicación cortan de tajo las oportunidades para que la sociedad mexicana pueda conocer y valorar de mejor manera la política militar y prohibicionista que instauró el gobierno panista a finales del 2006 y que ha mantenido la administración de Peña Nieto. Sin embargo, habrá quienes aún con todo esto supongan que la avalancha de imágenes relacionadas a las múltiples manifestaciones de la violencia es una proyección exagerada sobre lo que acontece en nuestro país. Resultará irónico saber que sólo observamos menos de la mitad de todo aquello que realmente sucede detrás de la densa niebla[6].

En el CIDE[7] Región Centro existe un equipo de trabajo especializado en la Política de Drogas, quienes encontraron una oportunidad inmejorable para mostrar (una vez más, pero con distintos datos) que esta estrategia militar, derivada de una política prohibicionista en extremis, tenía una etiqueta gigantesca en su frente en la que se podía leer a todas luces la palabra: “fracaso”. Cuatro años se tardaron en poder depurar, limpiar y validar la información de una base de datos filtrada en el año 2011 que estaba cifrada en más de 36 mil eventos, cada uno con su descripción detallada de lo acontecido. Esta base de datos, hoy abierta al público[8], es una evidencia más, una herramienta que sopla fuerte y dispersa el humo, el polvo, la niebla. Claro que no se muestra un paisaje alentador, no hay ríos cristalinos ni verdes prados. Bajo la metáfora aquí propuesta, los estudios[9] de Alejandro Anaya, Laura Atuesta, Alejandro Madrazo, Edgar Guerra, Catalina Pérez Correa y Karen Silva, así como los reportajes de Saúl Hernández, Témoris Grecko, Oscar Balderas y Rogelio Velázquez en Vice News, son intentos en conjunto que nos incitan a movernos, a no quedarnos varados en la tempestad, en la incertidumbre de lo que sucede allá afuera, donde ya no alcanzamos a ver.

Estamos parados desde hace 10 años en un cementerio oculto en la niebla. Hemos sido testigos a medias de una “guerra” que se alzó como prioridad nacional sin serlo objetivamente[10] y que se ha llevado de sus casas, de los brazos de sus familias y amigos, a miles de seres humanos. Si nos detuviéramos tan sólo unos minutos y guardáramos silencio, podríamos escuchar los gritos, el llanto, las súplicas que atraviesan todo el país de quienes aún están de luto. Ahora, si no sólo escuchamos, si caminamos, si avanzamos empujando la niebla, una a una, iremos descubriendo las tumbas que adornan nuestras colonias, nuestras ciudades y estados. En tiempos en donde periodistas como Javier Valdez o Miroslava Breach son asesinados en completa impunidad, donde México sólo está por debajo de Siria en los índices de violencia homicida[11], donde resulta más atractivo pasar las horas, la vida, haciéndonos los extraños ante nuestro contexto, la frase de “Cien años de soledad” de García Márquez aparece y nos obliga a preguntarnos: ¿Queremos seguir viviendo encerrados entre la niebla o decidimos reconocer que estamos parados encima de nuestros propios muertos?

 

* Iván René Moreno Ramírez es Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Desarrolló su proyecto de tesis sobre las implicaciones de la Guerra contra el Crimen Organizado en las prácticas laborales de paramédicos y doctores en Ciudad Juárez, Chihuahua. Exalumno del Diplomado en Política de Drogas, Salud y Derechos Humanos 2017 del Programa de Política de Drogas del CIDE. Ganador del concurso estatal de Jóvenes Investigadores, organizado por el CONACYT. Asistente del Congreso Nacional de Jóvenes Investigadores por parte del mismo organismo.

 

 

[1] Para ver el discurso completo, véase este link.

[2] Se recomienda revisar el siguiente artículo de Saúl Hernández para Vice News, México, Diagnóstico del crimen: el saldo de 10 años de “Guerra contra el narco” es negativo. Se puede leer en este enlace.

[3] De consulta aquí.

[4] Morales, P. (13 de diciembre de 2016). 2016, el año más cruento para los periodistas en México. México. Bajo esta línea, valdría mucho acercarse al trabajo de Edgar Guerra, adscrito al Programa de Política de Drogas, del CIDE Región Centro. Voces silenciadas. Las formas de morir de los periodistas en México en el contexto del crimen organizado. Cuadernos de Trabajo del Monitor del Programa de Política de Drogas, 11-52.

[5] Los casos de Miroslava Breach y recientemente de Javier Valdéz han tenido una gran repercusión a nivel nacional y global, como lo muestra esta nota.

[6] Sobre este caso, se sugiere leer el artículo publicado por Vice News, México de Témoris Grecko, Oscar Balderas y Rogelio Velázquez. La prensa en México sólo cubrió la mitad de la “Guerra contra el narco”. Disponible en este link. Los siguientes artículos también son de interés en el tema:

[7] Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C.

[8] En este link se puede acceder a la base de datos.

[9] A continuación, la lista de enlaces electrónicos a los textos de los (as) autores (as) mencionados (as):

[10] Para un análisis más profundo de esto, se insta al lector a revisar el artículo de Alejandro Madrazo y Ángela Guerrero en Nexos, Más caro el caldo que las albóndigas. Que se puede leer en este link.

[11] En este enlace se puede consultar la información mencionada.

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