Una propuesta para contar feminicidios en México

Entre 2004 y 2016 en México fueron asesinadas 26 mil 266 mujeres; estimamos que 34% de ellas, 8 mil 913 mujeres, fueron víctimas de feminicidio.

Por: Carolina Torreblanca (@caro_whitetower) y Pepe Merino (@PPmerino)

Si alguien le pregunta “¿cuántos feminicidios hay en México?”, la única respuesta honesta que usted puede dar es “no sé”. Nadie puede saberlo, ni usted, ni el gobernador de su estado, ni el secretario de Gobernación, ni el Procurador General, ni nosotras. Nadie. No existe información suficiente para distinguir con certeza entre el homicidio de una mujer y un feminicidio. La información de contexto que se publica junto con los datos de víctimas es insuficiente: sabemos poco o nada del perpetrador del crimen y del contexto en el que ocurre el asesinato.

Sin embargo, podemos intentar aproximarnos a una cifra, inexactamente, usando la información contextual que acompaña los datos de mortalidad que publica el INEGI para construir nuestra propia medición de “feminicidio”. Al hacer esto sin duda subestimamos la magnitud del fenómeno, pero reconocemos y resaltamos que no todo homicidio de una mujer califica como feminicidio. Alternativamente, podemos simplemente usar la información que las procuradurías estatales reportan en el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal, con la que podemos saber el total de homicidios que la autoridad considera ser “feminicidios”, una medición que conlleva otra serie de problemas y sesgos.

Usando nuestra propia estimación, calculamos que al menos 8 mil 913 mujeres en México han sido asesinadas simplemente por ser mujeres entre 2004 y 2016; un promedio de 686 mujeres al año, 57 al mes, casi dos al día.

Las diferencias sistemáticas entre los hombres y mujeres asesinados: lo que sí podemos saber

La violencia que experimentan los hombres y las mujeres en México es muy distinta. Si bien es cierto que la inmensa ola de violencia que ha inundado al país desde 2006 ha dejado en su mayoría víctimas hombres, hay una violencia constante y persistente en contra de las mujeres que la precede y sobrevive. Esta violencia no sube ni baja, siempre está ahí. Es la violencia feminicida. Para poder entenderla, hay que explorar las diferencias sistemáticas entre los hombres asesinados y las mujeres asesinadas.

Para empezar, un mayor porcentaje de las mujeres asesinadas mueren en el hogar.

El 32.3% de las mujeres es asesinada en la vivienda, mientras que solo el 12% de hombres muere ahí. Esto es, mientras que una de cada tres mujeres es asesinada en la vivienda, solo uno de cada 10 hombres asesinados muere en el mismo lugar. Es importante notar que en casi el 25% de los homicidios no tenemos información sobre el lugar de los hechos.

La edad a la que son asesinados los hombres y las mujeres en México también es sistemáticamente distinta: un mayor porcentaje de niñas y de adultas mayores son asesinadas. Mientras que las niñas de 0 a 11 años representan el 4.4% de todas las víctimas mujeres de homicidio, los niños de 0 a 11 años son apenas el .7%.

En el caso de las adultas mayores, éstas son las víctimas del 7.5% de los homicidios de mujeres entre el año 2004 y 2016, mientras que los hombres de ese mismo grupo de edad solo representan el 4% del total de víctimas.

Las víctimas hombres y mujeres se distinguen entre sí también por su estado civil. Una mayor proporción de las víctimas mujeres que hombres estaba divorciada, 5% versus 1.6% respectivamente. Por otro lado, un mayor porcentaje de las mujeres estaba soltera, 37%, respecto a hombres, 34%.

Recientemente se empezó a incluir al momento de reportar los datos de homicidios una variable para capturar si el homicidio estuvo relacionado con violencia familiar. Sin embargo, en el 95% de los homicidios de hombres y en el 91% de los de mujeres la información no está disponible.

En aquellos casos para los cuales contamos con información, podemos ver que una proporción mucho más grande de asesinatos de mujeres que de hombres tuvieron un componente de violencia intrafamiliar. Mientras que sólo en el .8% de los homicidios de hombres se reportó este tipo de violencia, en el 5.2% de los de mujeres se registró su existencia.

Dadas estas diferencias en los perfiles de las víctimas hombres y mujeres, poca extrañeza genera que la causa de muerte específica en los homicidios sea sistemáticamente diferente según el sexo de la víctima.


Lo más notorio es la diferencia en el porcentaje que representan los homicidios con arma de fuego para hombres y para mujeres. Mientras que en los últimos 13 años han sido la causa del 64% de los homicidios de hombres en promedio, causan solo el 41% de los homicidios de mujeres.

En lugar de morir a causa de disparos de armas, las mujeres son ahorcadas o ahogadas de manera mucho más frecuente que sus contrapartes hombres; en promedio en este periodo ahorcamiento o ahogamiento ha sido la causa de muerte en casi el 20% de los homicidios de mujeres, pero solo en el 6.3% de los homicidios de hombres.

¿Qué es un feminicidio? Lo que podemos inferir con los datos que tenemos

Entre 2004 y 2016 han sido asesinadas 26 mil 266 mujeres y asesinados 211 mil 436 hombres. Las víctimas y los perpetradores de la violencia en México son hombres, sin embargo, comparar magnitudes no solo es inútil, sino que sirve para ofuscar la diferencia entre las violencias que sufren las mujeres y los hombres.

Si comparamos la tasa de homicidios de mujeres y de hombres de los últimos 13 años, vemos que, mientras que la de las primeras se ha mantenido básicamente constante a lo largo de todo este periodo, la de los hombres ha seguido y explica la escalada en la violencia nacional. Estamos, como decíamos antes, ante dos tipos de violencia distintos, causadas por fenómenos diferentes. Las mujeres, aunque también son víctimas de crecimientos en violencia asociados al crimen organizado, su nivel de victimización es menos volátil que en el caso de hombres: las mujeres mueren como resultado de una violencia constante.

Sin embargo, sería un despropósito argumentar que todos los homicidios de mujeres son feminicidios. No solo estaríamos vaciando de contenido la definición, volviéndola indistinguible de la de homicidio, sino que estaríamos borrando las particularidades de la devastadora violencia que sufren las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

Entonces ¿cuántas mujeres han sido víctimas de feminicidio en México? Primero tenemos que especificar qué es un feminicidio.

En el ámbito internacional, feminicidio se define como “homicidio por razones de género” (Ver sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos “González y otras (Campo Algodonero) vs. México”, 2009), definición que responde al fondo del problema, pero que vuelve la medición puntual difícil. Sin embargo, el artículo 325 del código penal federal de México establece una tipología más específica; se considera feminicidio si:

I.- La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
II.- A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;
III.- Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima.
IV.- Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;
V.- Existan datos que establezcan que hubo amenazas, relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;
VI.- La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;
VII.- El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

Si quisiéramos contar con precisión el total de víctimas de feminicidio deberíamos poder saber: si la víctima sufrió violencia sexual, aunque ésta no haya sido necesariamente la causa de su muerte; si sufrió cuerpo lesiones o mutilaciones pre o post homicidio, la relación de la víctima con el perpetrador (incluyendo si tenían una relación no solo familiar sino también de confianza); si el asesinato estuvo precedido de amenazas o acoso y si el cuerpo fue expuesto en un lugar público, independientemente de donde haya ocurrido el asesinato. Los datos de mortalidad que publica el Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS) a través del INEGI resultan insuficientes.

¿Qué sí podemos saber? Donde murió la víctima, quién era y cómo fue asesinada; además, tenemos la variable de violencia familiar que, como vimos, no contiene información en 90% de los casos. Con estas herramientas, construimos entonces nuestra propia categorización de “feminicidio”.

Para incluir los casos en los que la víctima y el perpetrador tenían una relación de confianza, sentimental o afectiva, contamos como feminicidio todos aquellos casos en los que el homicidio haya tenido lugar en el hogar, sin importar la causa específica de muerte. Esta manera de medir “relación” es sin duda imprecisa, pero es la mejor aproximación que podemos hacer dada la información que tenemos. Además de homicidios en la vivienda, contamos como “feminicidio” todos aquellos casos en los que la causa de muerte fue “agresión sexual”, sin importar el lugar en el que hayan ocurrido. Para terminar, se cuenta como feminicidio siempre que se haya registrado que sí hubo violencia familiar relacionada al homicidio.

Esta categorización no niega que las mujeres asesinadas en la calle pudieran ser víctimas de feminicidio como resultado de una violencia sistemática más allá de relaciones familiares; lo que reconoce en todo caso es que es imposible saberlo, a menos que se haya documentado abuso sexual o violencia familiar.

Según esta nueva categorización, de las 26 mil 266 mujeres asesinadas entre 2004 y 2016 en México el 34%, 8 mil 913, fue víctima de feminicidio.

Si comparamos la tasa de homicidios de mujeres que no entran a la definición con aquellos que sí, podemos ver que tienen tendencias muy distintas; mientras que la tasa de feminicidios por 100 mil mujeres es muy estable, con un mínimo de .8 y un máximo de 1.4, la de no feminicidios sigue la tendencia nacional: un aumento a partir de 2007 que llega a un máximo en 2011 y luego vuelve a repuntar en 2015.

Estas diferencias nos dejan entrever, por un lado, que nuestra tipología de feminicidio está capturando un fenómeno de violencia particular, constante e invariable, que agrede a las mujeres, independientemente de lo que esté ocurriendo en el país. Por otro lado, que hay mujeres asesinadas que fueron víctimas de la misma violencia que la mayoría de los hombres asesinados desde 2006.

Feminicidios según estado

Distinguir entre homicidios de mujeres y feminicidios nos permite poner especial énfasis en los estados del país en los que el problema es especialmente preocupante.

En 2016, Tamaulipas fue el estado del país con la tasa de feminicidios más alta, con 3.5 por cada 100 mil mujeres, seguido de Guerrero, Colima y Morelos. Mientras que Yucatán y Aguascalientes son las entidades con las tasas de feminicidios más pequeñas.

Justamente porque la violencia feminicida es distinta que la violencia homicida, hay estados que tienen bajas tasas de feminicidios, pero altas tasas de homicidios de mujeres. Por ejemplo, Michoacán tienen una tasa de 4 homicidios por 100 mil mujeres, la séptima entidad más violenta, pero una tasa de 1.2 feminicidios por 100 mil mujeres.

En general, los estados tienden a tener más homicidios de mujeres que no son feminicidios que feminicidios, sin embargo, hay seis entidades que son la excepción: en Tamaulipas, Baja California Sur, Campeche, Tlaxcala, Querétaro y Durango la tasa de feminicidio es más alta que la de homicidio que no califica como feminicidio.

Desde 2011 el INEGI publica el Censo Nacional de Procuración de Justicia Estatal, con el cual podemos saber cuántas averiguaciones previas o carpetas de investigación se iniciaron en los estados por cada delito, al igual que el total de víctimas. Desde 2014 se incluye el delito “feminicidio” en lo que reporta el Censo.

En 2014, si categorizamos los datos de SINAIS según nuestra propia definición, hubo 802 feminicidios en el país; en los estados se abrieron 276 investigaciones por los feminicidios de 322 mujeres.

Al restar el total de víctimas de feminicidio que reportan los estados en el censo con el total de víctimas de feminicidio según nuestra estimación usando los datos del SINAIS, vemos que el Estado de México es el que tienen la mayor disparidad. Mientras que, según nuestra metodología, hubo 127 víctimas de feminicidio ahí ese año, en el censo reporta solo 48, es decir una diferencia de 79 mujeres asesinadas.

La segunda entidad con mayor discrepancia es Oaxaca, con una diferencia de 58 víctimas de feminicidio. Por el contrario, hay 5 entidades en las que las procuradurías reportaron más víctimas de feminicidio ese año de las que estimamos con nuestra metodología. En Aguascalientes tipificaron como feminicidio el homicidio de una mujer más que nosotros; en Morelos la diferencia fue de 10 víctimas.

Esto es un claro indicio de que lo que califica como “feminicidio” en un estado no necesariamente sería interpretado como tal en otro y que, por tanto, basarnos en investigaciones para contar el total de feminicidios en el país es una medida inexacta y que preserva sesgos estatales.

Todo lo que no sabemos, pero deberíamos poder saber: el Protocolo de Bogotá

El Protocolo de Bogotá sobre la calidad de los datos de homicidio para América Latina enlista las informaciones mínimas que deben ser registradas en datos de homicidios. Estas incluyen, además de los datos de la víctima que ya publica SINAIS, información sobre el hecho del homicidio, fecha y hora no solo del homicidio sino del hallazgo del cadáver, móvil de la agresión y, algo fundamental si nos interesa saber con precisión el número de feminicidios, información detallada sobre el presunto victimario, incluyendo relación con la víctima.

Sin duda nuestra aproximación a medir feminicidios está lejos de ser precisa. Esto es una consecuencia inevitable de que los datos de homicidios en México, tanto los de investigaciones que pueden consultarse en el Censo como los de certificados de defunción que recopila SINAIS y publica INEGI, no incluyen toda la información que el Protocolo de Bogotá estipula deberían incorporar.

Si queremos saber la magnitud de la violencia feminicida en el país, necesitamos datos de mejor calidad. Sin embargo, lo que nuestra aproximación deja en claro es que las mujeres en México sufren una violencia constante y permanente, diferente a la que sufren los hombres. Queremos y necesitamos mejores datos para poder medir mejor esta violencia.

 

@datacívica

 

 

Nota Metodológica:

Todos los cálculos de total de homicidios se hicieron con “año de ocurrencia”. Para estimar las tasas se usaron las proyecciones poblacionales de CONAPO

Puedes descargar los archivos aquí.

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Comentarios
  • Maria Inés

    Hola,

    ¿Existe alguna razón para no incluir los datos del Estado de México? Es la única entidad que falta y en donde más feminicidios han ocurrido en los últimos años…

  • wendy

    Gracias por el artículo. Quisiera puntualizar que los gobiernos sistemáticamente ocultan información que puede servir para catalogar un homicidio como feminicidio. En realidad, sucede con todas las cifras que se presentan, las cuales son manipuladas por intereses políticos y presupuestales.