Prohibir sin proteger: matrimonio adolescente en datos

El esquema más popular para cohabitar entre los grupos de jóvenes es la unión libre. En ese sentido, no se alcanza a entender cómo es que una legislación que prohíbe el matrimonio disuadirá a jóvenes quienes de entrada no optaron por una unión formal.

Por: Carlos Sanchez (@Guadalupsss) y Carolina Torreblanca (@caro_whitetower)

El miércoles 13 de diciembre el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) publicó el informe “Prohibir sin proteger”, en el cual se argumenta que eliminar un régimen de dispensas que permita a adolescentes de 16 y 17 años casarse de manera excepcional no solo atenta contra la autonomía de estos, sino que incluso puede ponerlos en una situación de más precariedad y vulnerabilidad.

Los datos de nupcialidad, embarazo adolescente y deserción escolar que presentamos a continuación desmienten los argumentos que normalmente se esgrimen para justificar la prohibición absoluta. Encontramos que los menores que se casan son cada vez menos, además de ser mucho menos vulnerables que los menores que optan por la unión libre. De nada sirve prohibir sin proteger.

Adolescentes casados vs adolescentes unidos

En México más de 300,000 niñas de entre 12 a 17 años se encuentran bajo algún tipo de unión formal o informal. Esto es, apenas el 3.8 % de las niñas en México vive en unión libre y tan solo el .9 % está casado.

Los datos indican que las más vulnerables son las unidas, no las casadas, pues las primeras no tienen la protección legal e institucional que el matrimonio les confiere a las últimas. Solo una pequeña parte de las menores en México recurren al registro civil para unirse formalmente mientras que las demás lo hacen sin formalizar un trámite ante el Estado. Contrario al argumento de protección de menores que promueve la prohibición de dispensas, esta ley dejaría en mayores condiciones de vulnerabilidad a las menores que deciden unir su vida a una pareja pues se verían obligadas a hacerlo mediante una institución informal.

Si comparamos a las menores por grupo de edad podemos observar que el número de uniones bajo esquemas informales crece según aumenta su edad. Esto sucede también para el caso de matrimonios, pero en mucho menor proporción.

Apenas el .2 % de las menores de 12 y 13 años se encuentra bajo un esquema formal de unión. Más aún, las jóvenes entre 16 y 17 años son el grupo de edad que presenta mayor proporción de casos bajo unión libre. El esquema más popular para cohabitar entre los grupos de jóvenes es la unión libre. En ese sentido, no se alcanza a entender cómo es que una legislación que prohíbe el matrimonio disuadirá a jóvenes quienes de entrada no optaron por una unión formal -tan sólo .9 % de las jóvenes decidió una opción formal con respecto a 3.8 % que cohabita con una pareja-.

Entonces, ¿por qué queremos prohibir?

Los argumentos más populares para la aplicación de este tipo de legislaciones prohibitivas son que 1) los matrimonios tienen un impacto importante en la decisión de continuar los estudios de las jóvenes menores de edad, 2) existe una relación entre matrimonio y crecimiento de tasas de embarazo adolescente y, 3) las menores se casan con parejas mucho mayores a ellas. De acuerdo con el estudio publicado en The Guardian el 83 % de las menores casadas abandonan la escuela.

Abandono escolar

Las menores casadas entre 12 y 17 años asisten a la escuela el 22.4 % de las veces, mientras que las que viven en unión libre solo lo hacen el 9.5 %. El abandono escolar es mayor en un esquema informal de unión que en el formal. Ahora, si vemos estos datos por grupos de edades no existe una edad en la que las casadas deserten más que en unión libre. Las mujeres en un esquema informal solo asisten entre el 8 y 12 % de las veces para cada grupo de edad. Los verdaderos problemas de deserción escolar se encuentran en el esquema informal y la prohibición no contempla una medida para solucionarlo.

Ahora, si nos preguntamos cual es la principal razón para abandonar la escuela encontramos que la falta de dinero es el principal impedimento. Aunque el problema disminuye conforme aumenta la edad, la falta de recursos es la razón principal de deserción escolar para todos los grupos de edad. Pero, aún si nos concentramos solamente en las mujeres casadas y en unión libre, el matrimonio es el esquema bajo el cual menos mujeres abandonan la escuela.

Embarazo adolescente

Ahora, nos preocupa el embarazo adolescente. Entonces, ¿prohibimos el matrimonio de menores? El embarazo adolescente en realidad no es algo que se evite o disminuya prohibiendo las dispensas. El grupo en el que realmente los embarazos son causa de deserción escolar es para jóvenes de entre 15 y 17 años. De acuerdo a la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2014), las mujeres se embarazan más cuando viven en unión libre que cuando están casadas. Dentro de las mujeres que han estado embarazadas, la población que presenta menor proporción de embarazos es la que está casada, incluso menor que menores solteras.

Además, las mujeres de 15 años que se casan son las que presentan menor proporción de embarazos con respecto a las otras situaciones conyugales y grupos de edades. En realidad, de los grupos de menores que han estado embarazadas, tan solo el 13% lo ha hecho bajo un esquema de unión formal. El 64% de ellas pertenece al grupo de unión libre y el 23% al de solteras.


Diferencia en edades

Los casos de unión que realmente preocupan son aquellos en los que la diferencia de edades entre parejas es alta. Los datos muestran que las mujeres en matrimonio tienden a estar muy cerca de la mayoría de edad, entre 16 a 17 años, siendo las de 17 años las de mayor porcentaje con el 57 %, mientras que las de 16 son el 26 %, que se casan con alguien mayor que ellas.

En cambio, en el caso de unión libre podemos ver que un gran porcentaje de estas mujeres se encuentran en un rango de edad de 15 a 17 años con mayor intensidad que en el esquema formal. Es decir, más mujeres de menor edad se unen con alguien mayor en un esquema informal que en el matrimonio (apenas el 7 % de las niñas de 15 años lo hace casándose). ¿Qué es más preocupante? Mujeres a punto de cumplir la mayoría de edad que deciden casarse o mujeres de entre 12 a 15 años que lo hacen en un esquema informal.

Si bien no podemos asegurar la razón de este fenómeno, es posible que las prohibiciones en los estados estén orillando a las jóvenes a buscar esquemas informales de unión.  Esto imposibilita aún más al Estado para proteger a las jóvenes.

¿Qué efectos ha tenido la ley?

Como la gráfica lo muestra, la tendencia de matrimonios en los que la mujer involucrada es menor de edad ha venido a la baja desde 1993 en México, llegando a 18,504 casos registrados en el 2015. Es decir, esta tendencia a la baja ya existía aún antes de la entrada en vigor de la ley que prohibía el matrimonio de menores de 18 años en el 2014.

Ahora, si comparamos los tipos de uniones según la edad de la mujer podemos observar que ambas tendencias presentan un decrecimiento de 2010 a 2015. En 2010, por cada menor casada hubo 3 mujeres en unión libre. Para 2015, la proporción aumentó. La reducción de matrimonios en los que la mujer es menor se redujo de 2010 a 2015 en un 27.54 % frente a una reducción de 7.70 % en unión libre.

Debemos dejar de atribuirle al matrimonio adolescente problemas que ni provoca ni perpetua; empecemos mejor por apoyar políticas que les permitan a las mujeres hacer pleno uso de sus derechos, incluyendo el derecho de acceder al esquema de protección social que el matrimonio civil confiere si así lo desean.

 

Nota metodológica:

Los datos utilizados para la realización del artículo fueron obtenidos de 3 fuentes: Intercensal 2015, Dinámicas Demográficas del 2014 y Estadísticas de Matrimonio INEGI.

Para el censo 2010, ante la pregunta sobre la situación conyugal de la persona entrevistada, se agruparon en una sola categoría las respuestas de Casada(o) sólo por el civil, Casada(o) sólo religiosamente y Casada(o) civil y religiosamente debido a que son mutuamente excluyentes. La razón de ello es que en la encuesta intercensal solo se incluye una categoría para la situación de casada(o).  Para las estadísticas de matrimonio del INEGI se cuenta con registros hasta el 2015.

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