En 1981, Maya Lin tenía apenas veintiún años. La estudiante de arquitectura de la Universal de Yale, hija de emigrantes chinos, respondió a una convocatoria abierta del gobierno de Estados Unidos, para que se construyera en Washington, DC un Memorial que honrara a los soldados caídos en la guerra de Vietnam. Se enviaron mil cuatrocientas cuarenta y dos propuestas, todas numeradas para que los jueces del concurso no sesgaran su voto a favor de concursantes reconocidos. Contra todos los pronósticos, el diseño de Lin resultó ganador. Hoy día, y a pesar de algunas controversias, la sociedad reconoció la grandeza del Vietnam Memorial, que se ha convertido en uno de los sitios más concurridos de esa ciudad.
El Memorial a los Veteranos de la Guerra de Vietnam amplió el debate sobre la pertinencia de ese conflicto y su lugar en la historia: uno que aún no termina. La presencia física del monumento engendra la reflexión colectiva y el recuerdo íntimo de las familias, amistades y compañeros de batalla que depositan placas, medallas, efectos familiares y memorabilia in situ: bajo las placas con más de cincuenta y siete mil nombres que reflejan casi como espejos, a las y los visitantes. Un efecto similar se obtiene al descubrir el sobrio y elocuente Memorial de los Derechos Civiles en la ciudad de Montgomery; Alabama, de la misma autora. Imantados de sentido, estas dos obras de Maya Lin trascienden a su circunstancia particular. Son vasos comunicantes: puertas abiertas a lo sagrado.
¿Qué papel le corresponde al arte en el rescate y reivindicación de la memoria y la búsqueda de justicia y consuelo? ¿Contaremos en México, pronto, con diques y valladares -tan concretos como simbólicos- contra la impunidad y la desmemoria?
Éstas son preguntas que casi no se articulan en México. Aquí sólo abunda el disparate que consagra retrocesos, o despilfarros y monstruos demagógicos como la Estela de Luz. A pesar de la ausencia de la sociedad civil en los diseños del espacio que finalmente nos reconcilie, algunos grupos agraviados plantean soluciones concretas que pronto se llevarán a cabo.
El incendio de una discoteca en la ciudad sueca de Gotenburgo, Suecia derivó en la muerte de 63 jóvenes el 29 de octubre de 1998. Allá el escultor Claes Hake dedicó al recuerdo un Muro con sus nombres, durante el décimo aniversario de la tragedia.
En Ciudad Quezón en las Filipinas, ardió la discoteca Ozone el 18 de marzo de 1996. Hubo 162 muertos, mucha corrupción y nula justicia. Hasta donde se sabe, el lugar de los hechos permanece abandonado: nada que recuerde que ahí se perdieron vidas que no debieron morir. El silencio cómplice u hoyo negro que reduce la ausencia de todos, a ninguno.
Apenas seis meses después del incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, donde el tráfico de influencias causó la muerte de 49 niños y lesiones irreparables a decenas más se incendió Khromaya Loshad o Caballo Lisiado en Perm, Rusia http://bit.ly/f8Uslk. Ese cinco de diciembre de 2009 fallecieron más de 150 personas.
Allá se construyó un cenotafio.
En Sonora el Movimiento por la Justicia 5 de Junio http://bit.ly/wpAJk está trabajando en coordinación con jóvenes arquitectos y urbanistas mexicanos, en propuestas mucho más ambiciosas. Éstas incluyen la creación de un sitio que sirva como referente ético y estético para que no se olvide nunca lo que ocurrió ese aciago día, y se eviten desastres por negligencia inimaginables como el acaecido hace dos años, ocho meses y siete días.
El Memorial ABC, cuyo anteproyecto se encuentra casi listo y representa un verdadero logro interdisciplinario, tiene un gran alcance pedagógico, museográfico y de investigación. El aporte y compromiso del Museo de la Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, han sido decisivos. Se planteado como condición irrenunciable, la sustentabilidad ajena a la voluntad de gobierno alguno.
Bajo esa misma lógica, el grupo de padres cuyos hijos murieron en el New’s Divine el 18 de junio de 2008 en México DF y que conforma el Movimiento por la Justicia y no más Impunidad, también plantea la necesidad de rescatar ese lugar mediante su memorialización.
En Monterrey, los parientes de las 52 víctimas del incendio en el Casino Royale exigen que mediante este recurso se honre como es debido a sus seres queridos. Y así será.
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidadrealiza las primeras gestiones que se traducirán en la construcción de un Memorial a las Víctimas, de preferencia en la Segunda Sección de Chapultepec en la Ciudad de México en fecha próxima.
En un país cuya nomenklatura política y empresarial se regodea en sus propios crímenes y despropósitos: con delincuencia tan bien organizada y personajes como Marcia Matilde Gómez del Campo (prima de la esposa de Felipe Calderón y dueña de la Guardería ABC, absuelta de todo cargo por un juez federal); Ernesto Gándara Camou (ex alcalde de Hermosillo durante la tragedia, hoy candidato del PRI al Senado); Abel Murrieta (ex procurador de Sonora, señalado por encubrir complicidades y que apenas renunció al cargo para pelear una diputación federal o local del PRI, o la alcaldía de Cajeme)…
… o el director del IMSS galardonado con el Premio ITAM 2011 al mérito Daniel Karam; o el portavoz del PAN Juan Molinar (artífice de las privatizaciones de estancias infantiles como la ABC durante su paso por el Seguro), o su secretaria general Cecilia Romero (ex titular del INM, para quien la matanza de migrantes en San Fernando durante su gestión fue ‘algo que se me atravesó’)…
…o Joel Ortega (coordinador de campaña de Miguel Mancera para la jefatura del GDF por parte del PRD, y uno de los principales responsables del operativo New’s Divine): o Luis Rosales Gamboa, subsecretario de Seguridad Pública capitalino y cómplice de Ortega actualmente en funciones…
…harán mucha falta creadores como Maya Lin y sus contrapartes en México: para que el camino que recorramos conduzca hacia la reconciliación anhelada, y la Justicia plena.









