Daniel Gershenson

Entropista

Perfil Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según algun@s, se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC.

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Emancipación Mexicana

La primera vez que tuve chance de votar en elecciones para presidente, fue en el lejanísimo 1982. Eran los absurdos tiempos del PRI en la resaca dela DocenaTrágica(sexenios de Echeverría el Tercermundista y López Portillo el Administrador dela Abundanciapara su bolsillo). No parecía haber mucho sentido en avalar una decisión tomada con anticipación por el Gran Elector en Los Pinos, así que dejé –según recuerdo- mi boleta en blanco. Ni siquiera se me ocurrió apuntar a Cantinflas o a Blue Demon como mi ‘gallo’.

¿Qué pasó conla RenovaciónMoral, tan cacareada por Miguel dela Madrid? Mucho se hablaba de su Secretario de Programación y Presupuesto de treintaitantos años Carlos Salinas, a quien le decían ‘La HormigaAtómica’. Yo vivía fuera de México, y gran parte de la administración de MMH me pasó de noche. Empero, estuve aquí durante el temblor de 1985, y el pasmo institucional que se adueñó del presidente y sus allegados como Ramón Aguirre (quien tuvo la ocurrencia de invitar a los que no estuvieran de acuerdo con ensalzar los ‘logros’ de su patrón, a que de plano se largaran dela Ciudadde México). Algo estaba cambiando en el país con la población que se volcó desinteresadamente a las calles para ayudar al prójimo y sacar a las víctimas del terremoto de los escombros, pero el gobierno tardó eternidades en darse cuenta.

A raíz de los resultados, me queda claro que la decisión de quién iba a ser el sucesor de Dela Madrid fue tomada a partir del sismo. Cuadros salinistas como Manuel Camacho (y su infaltable asistente Marcelo Ebrard) empezaron a invadir distintas esferas de la administración federal. Salinas había vencido al Secretario de Hacienda Jesús Silva Herzog en las eternas disputas internas que constituían la única comidilla de los iniciados en el Arcano de la grilla política. También sonaba el mexiquense Alfredo del Mazo (‘hermano que nunca tuvo’ Dela Madrid, según la chocante y premoderna prensa aduladora en esa época, que aún mantiene algunos reductos casi treinta años después), y Manuel Bartlett: hoy candidato a Senador por la izquierda.

Salinas fue el gran favorecido, se desprendió una parte del PRI con Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y otros cuadros del tricolor. Lo que siguió fue la farsa en 1988. El emperador sexenal iba desnudo: a pesar del ridículo que significóla Caídadel Sistema anunciada por Bartlett,la Hormiga Atómicagobernó a su antojo y con pocos y contados contrapesos.

Para las elecciones de 1994 fui invitado a participar como observador electoral. Después del fiasco de 1988, pensé que valdría la pena participar, así fuese mínimamente, en la construcción de confianza ciudadana en un proceso electoral marcado por el surgimiento del Ejército Zapatista en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Me acerqué a Alianza Cívica, y tuve la fortuna de ser designado coordinador de un distrito en la Ciudadde México. Fue mi primera experiencia en un Organismo dela SociedadCivil, y hasta la fecha agradezco esa oportunidad a Sergio Aguayo, Rogelio Gómez Hermosillo y decenas de activistas y ciudadanos a los que acompañé en esa aventura.

Trabajaba entonces en una empresa que imprimía y distribuía ropa estampada para playa, y capacité a decenas de compañeros que mostraron similar interés en ser observadores de casillas en la delegación Miguel Hidalgo. Participamos en colonias como Anzures, Polanco, Anáhuac y Pensil. Cubrimos la totalidad del universo que nos asignaron. Fue una de las experiencias más satisfactorias de mi vida.

Para las elecciones del 2000, fui escrutador en una casilla enla MiguelHidalgo.Conté los votos, y cuando me enteré que las encuestas daban como ganador a Vicente Fox no di crédito a la noticia. Pude ver a Zedillo transmitir su felicitación formal por TV cuando el PRI quiso hacer madruguete, y a Woldenberg confirmando lo que ya era un secreto a voces. El PAN desplazaba a la maquinaria tricolor, con la ayuda de la sociedad: votantes pragmáticos e independientes que encaminaron sus sufragios estratégicamente hacia ese fin. Era una noche de fiesta. Casi en un estado de trance, caminé hasta el Ángel de Independencia. Fui testigo de la celebración, y la exigencia generalizada de un pueblo que gritaba al candidato triunfador: ‘No nos falles’ …

Recuerdo esa noche del 2 de julio de 2000, y de súbito me asalta la misma euforia. Había sido un logro inconcebible de la sociedad. Jamás imaginé que estaría viviendo el derrumbe del monolito PRIísta.

Después vino la descomunal impericia y timoratez de los que tuvieron en sus manos la transformación del régimen político que había llegado a su fin, para fortuna de las y los mexicanos. La exigencia había sido clara: desmontar el perverso andamiaje del PRI, su secuestro de los colores nacionales y prácticas dignas del crimen organizado.

Fox fue un buen candidato, pero como jefe del Ejecutivo jamás entendió los alcances de su encomienda. Dejó que el presidencialismo perdiera fuerza y no supo reconfigurarlo: las facultades arbitrarias que le correspondían, se trasladaron en directo hacia virreinatos estatales que apovechándose de aguas revueltas se convirtieron pronto en satrapías indistinguibles de lo que habían sido antes de la derrota federal del imbatible PRI. Hoy incluso se ha vuelto promotor activo de la candidato príista.

Después vino el trauma nacional derivado de las elecciones de 2006. El ganador por una pestaña fue aún peor presidente: desató su Guerra Sin fin, y premió a sus allegados en vez de destituirlos y fincarles responsabilidades penales en casos como el dela Guardería ABC o la masacre de migrantes en San Fernando. Alimentó el encono y la división. Gobernó para las empresas que le ayudaron en su momento a obtener el premio para el que estaba singularmente impreparado.

Hoy México decide si regresamos ala PrehistoriaSimulada, o apostamos a consolidar –ahora sí- un régimen con separación de poderes y Justicia para tod@s: que promueva la competencia, y los aportes de una sociedad cada vez más exigiente y deseosa que se respeten sus derechos. El surgimiento de #Yosoy132 obedece a esa precisa e impostergable necesidad.

A Enrique Peña Nieto: candidato del PRI que apoyan las televisoras contra viento y marea (lo han venido haciendo desde que tomó posesión como gobernador del Estado de México, tal y como sucedió cuando Arturo Montiel gobernaba ese feudo del grupo Atlacomulco), lo favorecen las encuestas. La última palabra todavía no está dicha. Dudo mucho que si finalmente prevalecen los vicios de siempre y se impone la mercadotecnia chatarra, el PRI se comporte como lo hicieron el Partido del Congreso de la India o el Liberal Democrático de Japón: agrupaciones políticas dominantes que tuvieron que hacer su travesía en el desierto tras votaciones federales adversas, y que cambiaron con los tiempos. Simplemente no está en la naturaleza de su versión mexicana, ejercer la autocrítica o el examen histórico de conciencia.

La Restauraciónde añejos usos y costumbres: dignos de la época de Gustavo Díaz Ordaz Adolfo López Mateos (principal inspiración del Ideal expresado varias veces por Peña Nieto, que ya ‘se fogueó’ con el operativo de Atenco), no es buen augurio. Con todos sus problemas y asegunes (que he hecho públicos, tanto en este espacio como en redes sociales), la de López Obrador parece ser la única opción de cambio: tentativa de Emancipación de ataduras impuestas, y una crítica permanente si es que no cumple con las expectativas de las y los electores que quieren que México evolucione en democracia.

Independientemente del resultado, tendremos que continuar ampliando los cauces de participación para tod@s. No puede ser de otra forma. Ninguno de los partidos lo hará por su cuenta y riesgo Esta chamba imprescindible, a nosotr@s nos corresponde.

#Yosoy132. Atisbos del Futuro

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