Daniel Gershenson

Entropista

Perfil Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según algun@s, se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC.

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Basta de fabricar culpables

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…

 

Este lunes 10 de diciembre se conmemora la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En nuestro país, decenas de personas se encontraron más de una semana en un limbo legal tras haber sido detenidos con lujo de violencia después de los sucesos en San Lázaro y el Centro Histórico. 14 aún permanecen en esta situación. Marcelo Ebrard decretó que se actuaría contra los causantes de los desmanes en Avenida Juárez. No parece haber arrestado a ninguno de ellos (hasta se habla de grupos de choque adiestrados para ponerle en su madre a Yo Soy 132); en todo caso, la policía local acató instrucciones de arriba ‘encapsulando’ y golpeando a transeúntes, turistas y universitarios que tuvieron la pésima fortuna de encontrarse por ahí en esos momentos. Con lujo de violencia fueron llevados al Búnker. Durante 10 días enfrentaron condenas draconianas.

Las Cuotas de Marcelo. Por defender a jóvenes, granadero arresta por la espalda a Carlos Román Chávez.

Para no perder la costumbre, se actuó sin respetar el libre proceso o la presunción de inocencia. Las declaraciones de Miguel Ángel Mancera han sido tibias y demagógicas. No parece existir mucho interés de su parte en ayudarnos a despertar de esta pesadilla colectiva demasiado real, y que recuerda los empeños del DDF por criminalizar la protesta: cuando la disolución fue un ‘delito’ usado contra estudiantes en 1968 por ejemplo. El actual gobierno de la Ciudad de México ha elegido privilegiar la fuerza y la consigna, por encima de la razón y la justicia.

Urge establecer una cultura participativa de Exigibilidad en todos los rincones de México. Podríamos empezar aquí mismo: donde libertades fundamentales se han consolidado, pero el riesgo de involuciones se mantiene latente.

Recientes casos de uso indebido de la policía apunta a regresiones intolerables.

Por orden cronológico: Atenco, mayo de 2006. Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México. Tomado del testimonio de Diego Osorno en Gatopardo.

‘…para subirme en un autobús, en el cual me obligaron a sentarme en el último asiento donde me descubrieron solamente la boca y empezaron a morderme los labios y meterme su lengua en mi boca, al menos cuatro sujetos apretaron mis senos y pellizcaron mis pezones, al menos tres sujetos introdujeron sus dedos muchas veces en mi vagina, mientras me insultaban y golpeaban. De repente empiezan a subir a muchos compañeros y compañeras y yo oía como violaban y golpeaban a todos; nos torturan todo el camino hasta llegar a este penal…’

New’s Divine, 20 de junio de 2008. Ciudad de México, gobernada por Marcelo Ebrard. Lo cuenta la reportera Daniela Rea, en el libro País de Muertos.

‘Así era la estrategia policial del gobierno de Ebrard. Medía su éxito en detenidos (…) En la discoteca, la evacuación seguía. Entre el clamor de los jóvenes que protestaban por los golpes e insultos con que los policías los arrojaban a la puerta, otro grito se escuchó desde la entrada. ‘Ya no salgan, hay que esperar a que llegue el otro camión’. Era un oficial quien daba la orden.

Los uniformados no tardaron en obedecer y se lanzaron contra la puerta principal para cerrarla. Formaron un muro para impedir la fuga de los adolescentes. Los que estaban adentro seguían empujando a los jóvenes hacia la puerta para llevarlos al camión. Poco a poco se quedaron atorados en escaleras y pasillos sin luz ni aire (…) Entre los lamentos  que pedían oxígeno, se distinguió el grito de unos policías, afuera: ‘¡No los dejen salir, no los dejen salir!’’

Uno de los responsables del traslado de los jóvenes y de muerte de doce personas (9 jóvenes, 3 elementos policíacos) se llama Luis Rosales Gamboa. A él se le atribuyen algunas de las peores violaciones a los Derechos Humanos de las víctimas del criminal operativo de la SSP local.

Renunció a su cargo como oficial mayor de la Secretaría de Seguridad Pública local, junto con Joel Ortega y el entonces Procurador Rodolfo Félix. Ebrard nombró a Manuel Mondragón titular de despacho; inexplicablemente, éste pidió a Rosales reincorporarse y colaborar con él. Durante ese tiempo, fue subsecretario de Tránsito, y portavoz policiaco ante los medios.

Centro Histórico, primero de diciembre 2012.

‘Cuando los subieron a los camiones, los pusieron no en los asientos, sino en los corredores, unos encima de otros, y encima de todos se sentaban los policías, de tal manera que el que estaba hasta abajo ya no podía respirar, ya asfixiándose grita que le permitan respirar y lo golpean por haberse atrevido a pedir que le permitieran respirar’

Tan poco le importaron estas cosas a Ebrard: la opinión pública, el perfil de Rosales como violador sistemático de Derechos Humanos, que lo nombró encargado del despacho a la salida de Mondragón.

Por increíble que parezca, cuando se suscitaron los eventos del primero de diciembre Rosales Gamboa era jefe de la policía del DF. Ocupó ese puesto, después de que Mondragón se incorporó al gabinete de Enrique Peña Nieto como responsable de la Policía Federal (o lo que resulte después de la reconfiguración administrativa planteada por el mexiquense).

La CDHDF ha documentado los abusos sufridos por las y los arrestados, de los cuales 56 fueron liberados este domingo y 14 continúan  presos, languideciendo en reclusorios. Los tiempos de regresión autoritaria incluyen también a la izquierda ‘progresista’, con guiños y fintas hacia el PRIísmo cavernario: discursos de seguridad, ‘mano dura’ y Ministerios del Miedo.

El procurador que sustituyó a Mancera después de su nombramiento como candidato de las izquierdas al gobierno del DF es Jesús Rodríguez Almeida. Él, junto con Mondragón y Rosales Gamboa fueron los que fraguaron el operativo. Elementos de la policía empezaron a realizar arrestos a diestra y siniestra, en un claro afán de cumplir con las instrucciones del jefe de gobierno y ex secretario de seguridad pública destituido por Vicente Fox tras los trágicos sucesos de San Juan Ixtayopan, el 24 de noviembre de 2004 en la delegación Tláhuac.

La cultura de la impunidad y el amiguismo: donde la ciudadanía carece de vías efectivas de participación, tiene que empezar a acabarse en México. No puede ser que después del granaderazo en el Centro, se piense siquiera que Rodríguez Almeida recale en la Secretaría de Seguridad Pública. En cualquier otro lugar (que no en esta Ínsula Excepcional), se estarían fincando responsabilidades en su contra.

Pero vamos por partes. Lo que procede primero es que Mancera retire a Rodríguez y que someta otro perfil que sí garantice un respeto irrestricto a los Derechos Humanos. Que se investiguen los desmanes para castigar a los verdaderos culpables. Cualquier otro intento por simular en medio de tantos reculones debe ser denunciado por la sociedad por todos los medios pacíficos a su alcance.

Que este embrollo sea una gran oportunidad para empezar el duro y necesario trabajo de desmarque. De los atavismos del pasado y la simulación, hacia instituciones y leyes con rostro humano.

Es imperativo que Peña Nieto demuestre con hechos que el muy temido Retorno de las viejas maneras del ‘Nuevo’ PRI no está en los planes de su incipiente administración. Que se niegue a ratificar a Jesús Rodríguez Almeida como procurador del DF, si acaso Mancera insiste en sostenerlo. Esas señales serían mucho más valiosas que el eterno discurso de las Buenas Intenciones.

Las reformas profundas en la procuración e impartición de Justicia: sin fabricar culpables para cumplir con cuotas impuestas por políticos comprometidos con valores democráticos sólo de dientes para fuera, son inaplazables. No se promoverán solas. La clase política del DF (y del resto de México) está demasiado ocupada repartiéndose el botín: tribus totalmente ajenas a la transparencia y rendición de cuentas en el desempeño de sus funciones.

Tendremos que demandarlas nosotr@s: sesenta y cuatro años después de haberse promulgado la Declaración Universal.

 

#TodosSomosPresos.

#LiberemosJuntos.

 

 

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