Daniel Gershenson

Entropista

Perfil Me llamo Daniel Gershenson. A falta de un término más exacto, podría decirse que soy emprendedor social. Me dedico a temas que hasta hace poco: antes del advenimiento de las redes sociales según algun@s, se consideraban ociosos. Presido dos ONG sin fines de lucro desde mediados del 2006: ALCONSUMIDOR, y ALARBO, AC.

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‘Administrando’ el desmadre

Para afianzar alianzas con grupos de poder y llevar a cabo el colapso de una gran ciudad como la nuestra, se requieren altas dosis de amnesia, premisas falsas e intendentes de confianza.

En la época de gloria del priísmo en el Distrito Federal, Carlos Hank González emprendía obras duraderas que acometían sus propias constructoras. Un negocio personal tan evidente como el de los Ejes Viales, los cuales demostraron que las relaciones incestuosas de los políticos-empresarios eran forma de gobierno que fomentó el crecimiento hipertrofiado de la mancha urbana. Tarea actualmente dominada por distintas tribus perredistas, enfrentadas entre sí pero herederas del hankismo -y síndromes afines- en su apego a la cultura de la transa y el agandalle.

El rostro visible del futuro diseño de la Ciudad de México es un moldeable apparatchik: Simón Neumann, titular de Seduvi y especulador inmobiliario para el cual su nombramiento, en palabras del jefe Mancera, no entraña (en lo más mínimo) conflicto de interés.

¿Por qué habría de serlo? La visión real que se tiene del DF: su destino, es de crecimiento exponencial y auge desmedido en la construcción. Lo de menos, en los hechos, es la conservación de Áreas Verdes; el uso racional de servicios básicos, o la mejora en la calidad de vida y el respeto a la ley.

Un paseo por la Colonia Granada y zonas aledañas, donde la bunkerizacíón de esperpentos dignos de Bucarest durante el régimen de Ceausescu sellará el destino de la zona y tendrá efectos negativos a largo plazo (como sucede en delegaciones subastadas al mejor postor a constructores, como la Benito Juárez), recuerda los delirios de Metrópolis de Fritz Lang; en especial, la secuencia del Moloch que todo lo devora. La diferencia con México 2013, es su apabullante realidad.

 

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Imaginación expresionista

 

 

Infierno temido

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Voracidad demencial

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El boom del Vacío. Obra negra alterna con panales y pichoneras terminadas

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A la sombra del emporio Slim, amplísimo ghetto amurallado

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Utopías desvencijadas, pasto artificial

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Acabados basura

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Inmuebles chatarra. Alturas que rebasan -por supuesto- la norma

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Adiós para siempre a la tradicional Colonia Granada, y sus grandes Árboles como esta Jacaranda Patrimonial

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Opresiva funcionalidá. Minúsculos depas sobre Ejército, avenida-museo del estalinismo autóctono con disfraz minimalista

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Parafraseando al Ché Guevara: estafas como la rebautizada Nuevo Polanco constituyen dos, tres, muchos Santa Fés.

 

Santa Fe, oficinas y Centro Comercial. Callejón sin salida.

Santa Fe, oficinas y Centro Comercial. Callejón sin salida.

 

Santo y seña del Porvenir recién alcanzado

Santo y seña del Porvenir recién alcanzado

 

Grupos ecologistas exigieron en su oportunidad la renuncia de Simón Neumann, en enero pasado. La respuesta de Mancera fue el nombramiento de Fernando Aboitiz (ex delegado panista y promotor durante su gestión al frente de Miguel Hidalgo del proyecto en la antigua Colonia Granada; ex secretario de Obras durante la administración de Marcelo Ebrard, defensor a ultranza de proyectos ilegales y violatorios de los Derechos Humanos como la Supervía Poniente), como City Manager o gerente de la ciudad. También se estrena algo llamado Centro de Inteligencia Urbana, así como un Centro de Estrategia y Funcionalidad Urbana, y Laboratorio para la Ciudad de México. Extrañas, orwellianas nomenclaturas: sólo para iniciados, que nada tienen que ver con exigencias vecinales.

Como se sabe, la recomendación de que la elefantiásica Supervía se suspendiera jamás fue atendida por el gobierno de Ebrard. Se utilizó la fuerza pública (encabezada por Manuel Mondragón, flamante funcionario de Seguridad Pública del presidente Peña Nieto), a fin de desalojar a vecinos inconformes con este faraónico megaproyecto quienes nunca fueron informados del mismo ni participaron en consultas obligatorias e ignoradas por el Alcalde Verde. Fue una imposición pura y simple, digna de las peores épocas del PRI.

Ahora el Manager Aboitiz se incorpora al gabinete de Miguel Ángel Mancera, para consumar la tarea de ‘creativa destrucción’ que quedó inconclusa durante el sexenio recién concluido. Hará mancuerna con Neumann para intensificar la sumisión definitiva del DF ante intereses inmobiliarios.

Serán cómplices también las autoridades gestoras de segundos pisos en la Secretaría del Medio Ambiente. No se contemplan políticas en su defensa, porque los parques y bosques restantes son espacios ociosos en donde sólo caben más anuncios espectaculares o edificios, centros comerciales y negocios similares.

Visitar la nueva versión del fracaso en Santa Fe cuyo eje es el Museo Soumaya de Carlos Slim y los Malls circundantes, es una afrenta al urbanismo con rostro humano. Árida selva de hormigón y concreto: complemento de las carreteras que son el sustento electoral y coima generalizada que condenan al DF a repetir errores que, como se ha dicho insistentemente, apenas ahora empiezan a sacudirse esa enfermedad que destruye la convivencia social y transforma a Su Majestad el Automóvil en el Centro de Gravedad de las preocupaciones burocráticas y comerciales.

Un nuevo Brutalismo, en las peores acepciones del término, donde la ciudadanía pasiva juega el papel habitual de comparsa sin derechos que ha tenido a todo lo largo de la historia nacional. Enquistamiento de clientelas y sectores a los que poco o nada interesa la viabilidad del DF, que pudo haber sido hermoso y democrático.

Las horrendas autopistas de cuota que desembocan en espantosas Torres de Babel son los principales legados de políticos que prometen cambios perdurables y profundos, pero únicamente regresan al Pasado que nos rebasa para vergüenza de nuestros hijos.

La sociedad que podría detener esos excesos carece aún hoy -estamos en 2013, dieciséis años después de la anhelada mayoría de edad política en 1997- de legitimidad jurídica.

Neumann y Aboitiz son simples conserjes institucionales: marionetas desarticuladas. Representan la miopía desarrollista hipertrofiada con barnices ‘sustentables’ pero políticamente correctos, sin ninguna consideración para los millones que sufrirán las consecuencias de sus negocios corruptos y estúpidas decisiones.

Y la oposición de mentiras, está para llorar. El panismo en las delegaciones (como es el caso en su último reducto: Benito Juárez), ha probado con creces tener idéntica vocación por la trácala inmobiliaria y el cochupo ecocida; tanto aquí, como en otras ciudades de la República.

Reconstruir la confianza y rehabilitar la Ciudad de México que nos merecemos: desde sus cimientos, será una tarea de difícil realización si estos gobiernos y sus testaferros empresariales mantienen sus estrategias suicidas. Aunque cueste trabajo, debemos actuar ante la pérdida irreparable de nuestra memoria colectiva. El esfuerzo vale la pena.

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