Trumplinología para iniciados

La ciencia oculta kremlinológica que representó, durante largo tiempo, la única forma de traducir, interpretar y anticipar posibles cambios en el liderazgo de las repúblicas soviéticas, regresa por sus fueros -pero como instrumento de uso mediático en la Unión Americana- ante la irrupción total del Alto Vacío trumpero.

En el flamante país bananero recién configurado por Donald Trump y su camarilla (donde el Año Cero de la Nueva América protestante y anglosajona apenas comienza con su toma de posesión y discurso inaugural), y que a su parecer le debe a él y a sus compinches eterna pleitesía, la confusión interpretable supone un rescate tardío de la arcana disciplina Kremlinológica.

Como se sabe, el término fue sobreutilizado para desentrañar las intenciones de la Nomenklatura soviética, durante los etapas más complicadas de la Guerra Fría de los cincuenta, sesenta, setenta, hasta el derrumbe de la Cortina de Hierro en 1989. Para ensayar un conocimiento escaso y muy aproximado del contrincante, pocos recursos quedaban como el de examinar con lupa las fotos oficiales donde aparecían sus altos jerarcas (en desfiles y reuniones), calculando –con criterios básicos de cercanía física, lenguaje corporal, nivel de entusiasmo desplegado por los Apparatchiks y otros parámetros difíciles de replicar en estos tiempos de saturación informativa- quién ascendía y quién bajaba en la estimación de la élite y el consenso cuasi popular en países como los del Pacto de Varsovia, o Albania, o la República Popular China, Corea del Norte y las democracias dirigidas del sudeste asiático en la época postcolonial.

Moscú. Fecha indeterminada. José Dzugazhvili Stalin y su ‘plana mayor’. Foto vía blog, South of 5 and 20.

Moscú. Desfile del Primero de Mayo, 1957. Nikita Serguéievich Khruschev (el de la izquierda, en la imagen de arriba): el sucesor –sepulturero del estalinismo- y sus acompañantes. Patheos.

El tema ameritó en su momento gruesos tomos académicos, y -en fechas más recientes- monografías actualizadas de consultoras internacionales tipo Stratfor.

En el centro: Leonid Ílich Brezhnev (para este entonces Líder indiscutido y defenestrador de Khruschev), sonriendo en el Presidium del vigésimo quinto Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Alamy.

Hoy nos encontramos con que dentro de la cúpula trumpiana en el poder, vuelven a operar estas aproximaciones adivinatorias.

Cortesía People Magazine

Una imagen ampliamente divulgada en distintos medios, que incluyen la cuenta de Twitter de Sean Spicer, vocero del Trumpismo, sospechosamente similar a la de Obama y su equipo cuando se activó el operativo para ‘neutralizar’ a Osama Bin Laden en su refugio pakistano, y que retrata a su gabinete durante el reciente bombardeo ordenado por el presidente norteamericano contra la base aérea siria de Shayrat, nos coloca en la misma disyuntiva de relativa orfandad epistémica. En cierto sentido, la invasión trumpesca nos es tan ajena como una lectura gráfica del comunismo tras la muerte de Stalin, o el advenimiento del dictador Enver Hoxha al frente de Partido del Trabajo de Albania entre 1941 y el 85.

El Original, vía Business Insider.

La Copia: reciente y anotada, tal y como puede encontrarse en The Guardian.

La segunda instantánea refleja los Estados Divididos de América inaugurados por la revista Time: una sola mujer, y rostros masculinos rigurosamente caucásicos (incluyendo por supuesto el adusto de Trump, capaz de iniciar conflagraciones sin cuento; en la de la época de Obama se observa el doble de mujeres en el conteo: más, pero no suficientes). Y cero minorías. A ellas y ellos les corresponde, en todo caso, la tarea de combatir en las trincheras decretadas por la futura voluntad drumpfista de ‘mostrar el músculo’, rito de paso presidencial al que han accedido todos sus predecesores (ejemplos, Bush grande en Panamá; Bush chico en Afganistán e Irak).

Mar-a-Lago Decodificado, cabecea el Guardian el 8 abril de 2017 para describir el bunker de lujo habilitado como Cuarto de Guerra y la relación cambiante que mantienen los integrantes principales del equipo de Trump. Lo mismo revela la BBC: ¿Quién es Quién en el Situation Room? Nos ayuda a interpretar lo evidente, señalando con círculos rojos la distancia que guardan algunos satélites burócraticos que guardan del magnate y candidato sempiterno a convertirse la versión americana del Rey Sol (y el complejo turístico de Mar-a-Lago, su Casa Blanca alterna convertida en el Versalles de su propiedad).

Kushner en la mesa principal, a la vista directa y sin estorbos de su suegro; Bannon (junto al execrable Steve Miller), ¿relegados a la Siberia presidencial? Ésa parece ser la narrativa dominante: una que presupone una victoria parcial del Primer Yerno y su esposa, por sobre el ‘nacionalismo nativista’ defendido por el amo de Breitbart News y su joven sicofante. Veremos cuánto dura la escaramuza, y con qué resultado final. BBC

Explica para compensar nuestra limitado entendimiento el corresponsal de British Broadcasting Company, en el caso de una funcionaria donde la descripción tiene doble significado:

Como en los análisis gráficos y repeticiones instantáneas de jugadas deportivas. ‘Dina Powell fue consejera de Ivanka Trump durante la transición presidencial, y de inicio fungió como asesora presidencial senior para emprendurismo, crecimiento económico y el empoderamiento de las mujeres. Como Gary Cohn, ha sido ejecutiva de altos vuelos del banco de inversiones Goldman Sachs [del que mucho se quejaba Trump, cuando era candidato republicano – DG]’

Ausente la Primera Hija, se halla bien representada por su esposo el Milusos Kushner y la ‘asesora’ llevada al bunker de Florida para cubrir, uno supone, el hueco cuotal femenino.

Cuarto de Guerra. La imagen de CNN viene también acompañada de una lista, con el elenco completo de participantes.

Cosas de la vida y sus nuevas reglas postfactuales. La ciencia oculta kremlinológica que representó, durante largo tiempo, la única forma de traducir, interpretar y anticipar posibles cambios en el liderazgo de las repúblicas soviéticas, regresa por sus fueros -pero como instrumento de uso mediático en la Unión Americana- ante la irrupción total del Alto Vacío trumpero.

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Y de la persistente comedia en talk shows, como explicación hilarante de la turbulencia política en curso.

Stephen Colbert la interpreta en idioma bushístico.

George W. Bush lo dijo, con todas sus letras. ‘That was some weird shit’ ante tres testigos fidedignos, en la inauguración formal del Trumpiato.

Secuencia. 20 de enero de 2017. Bush riñe con su impermeable en la lluviosa fecha en la que Trump juramentó como presidente. Detrás suyo el vaquero socarrón (y Darth Vader de Wyoming) Dick Cheney, su Alter Ego y vicepresidente. YouTube

Weird Shit, confiesa Bush Jr. Epíteto poco menos drástico que el estado permanente de FuckedUpness (o si se prefiere, el SNAFU coloquial: Situation Normal, All Fucked Up), que sugieren los primeros setentaitantos días de gestión caótica y atropellada.

Lo peor del caso es que quedan mil tresceintos ochenta, antes de que acabe la pesadilla, asumiendo por supuesto, que [email protected] votantes estadounidenses no le irán a obsequiar a Trump un cuatrienio adicional.

 

@alconsumidor

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