Trumpemocracia teledirigida

La visión de Trump se sustenta en el revanchismo, las verdades alternativas de ocasión, el afán de lucro traducido al ámbito de Religión de Estado y el ecocidio sujeto a la veleidad política del momento junto a la perpetuación institucional de las desigualdades.

Es algo que huele muy mal, y sabe a rayos.

Su lema principal fue santo y seña del filonazismo autóctono estadounidense, lidereado por Charles Lindbergh.

Más de 4.000 personas se reunieron en Fort Wayne, Indiana, para escuchar al coronel Charles Lindbergh en un mitin de la Primera Comisión Americana el 3 de octubre de 1941.

Abusa, en su búsqueda insaciable de posfactuales, de continuidades retroactivas (retcons) y Orwellianas.

Sus presuntas bases ‘ideológicas’ incluyen a zombis redivivos, mamotretos de la desigualdad como única forma de vida posible del estilo de La Curva de Campana de Charles Murray y Richard Herrnstein (1994), o el ladrillo El Fin del Racismo, compuesto por Dinesh D’Souza en 1996.

Jefferson Beauregard Sessions, hijo predilecto WASP del estado de Alabama (quien orquesta, desde las entrañas mismas del Departamento de Justicia que preside, la transformación del Klanismo xenofóbico, pero –según sus seguidores- con rostro humano), es el principal implementador de su reverenda voluntad.

Las perlas de sabiduría tuitera que el Chairman Trump comparte con la humanidad, se tornan opúsculo virtual y portátil: un Librito Rojo o Naranja, plagio de los dichos del presidente vitalicio (o también y a su estilo, Chairman en su acepción inglesa) Mao.

El source code del Trumpo-fascismo: el código-fuente original del autodenominado Rescatador de su país, antes de desplegarse con plenitud en su eventual ejecutabilidad (en la jerigonza digital), ya estaba viciado de origen.

Uno de sus principales programadores respondía al alias de Nicholas Antongiavanni (su nombre real es Michael Anton). Es un exbushista, hoy ideólogo trumpero que estableció sus credenciales retrógradas en artículos firmados con otro seudónimo: Publius Decius Mus en blogs y revistas marginales dedicadas, con ánimo francamente reivindicatoria, a las peores causas.

‘Pasen, pasen a lo barrido …’. Trump, espécimen o modelo de la teratología norteamericana del Poder; pregonero de la feria que lleva su nombre y copyright. Pinterest

El compendio de Anton justifica las procacidades del magnate, charlatán de circo y presidente, a nombre del Bien Superior que se traduce en la captura definitiva de la Suprema Corte, o la desregulación salvaje y conflictos de intereses elevados a la categoría de Derecho esencial. Todo para quedar bien con el nuevo Sheriff de la aldea, pues el susodicho fue contratado como director senior de comunicaciones estratégicas, nada menos que en el Consejo de Seguridad Nacional.

Misiles, a Siria. Aquí Anton es el satélite número 5 girando en derredor de Drumpf, su solezucha majestad. Foto vía NYT

El Yeti anaranjado y su Carnaval planetario (Sideshow, barraca de feria que mantiene secuestrado al espectáculo principal), con el mismo Trump a la cabeza haciendo las veces de merolico continuo y socio mayoritario. Conduciendo a la redención de su ‘América’ blanca como el lirio (lily-white), en la usanza de sus connacionales racistas): incongruente y contradictoria, con poquísimos lugares en las gradas para acomodar a los sectores vulnerables. Sus víctimas.

Anton es el Maquiavelete, uno entre muchos: indescifrable y oportunista, que define nuestros tiempos revueltos.

Y que verán con vergüenza, muestras de hipócrita ‘protesta’: el animador y cómico Jimmy Fallon se atreve a despeinar a Trump en su talk-show.

Otros se ocupan de extenderle al patrón un supuesto barniz de democracia popular, encarnada en la figura de Andrew Jackson, de Tennessee. El racismo implícito en la democracia jacksoniana (militar sureño y séptimo jefe del Ejecutivo estadounidense en su historia, de 1829 a 1837, escribe una especialista en el tema), no era un elemento extraño. Era esencial. Para que ésta funcionase, se requería la sujeción, la esclavitud el traslado o el exterminio de los que no-blancos.

 En palabras de la misma experta, hablando del binomio Trumpence:

Bajo su guía, el partido republicano ya puede asumir plenamente su identidad como el vehículo de la fuerza bruta, liberada de sus estorbosos principios originarios.

Adalid de la trumpemocracia teledirigida. Vía Daily Beast

La receta elaborada por el presidente #45 no se cocina en el vacío. Su visión, o lo que en todo caso puede (para efectos discursivos) aproximársele, se sustenta en el revanchismo, las verdades alternativas de ocasión, el afán de lucro traducido al ámbito de Religión de Estado y el ecocidio sujeto a la veleidad política del momento junto a la perpetuación institucional de las desigualdades. Todo el peso de las leyes Jim Crow, reconfiguradas para –y en contra de- las minorías; demasiado entretenimiento chatarra las veinticuatro horas del día.

En campaña. ¿Heil to the Chief? White Trumpower. Vía CBS News

Para el guionista Anton, Trump es el héroe de cómic o película de acción (¿Cuál Nicholas Cage, en The Rock?), que contra los pronósticos rescata al vehículo de Estado a escasos minutos del final.

Y la hazaña, trágica o invisible para el común de los mortales, requiere de publicistas ocupados únicamente en mantener en circulación su nombre, y la marca que representan él y su familia inmediata.

Ahí es donde embona (dicho en buen Peñañol) Michael Anton.

Y compañeros de viaje: espíritus afines, que lo acompañan.

Otro pícaro y morador del fondo de barril (rasqueteado del fondo del barril ¿de mierda?, ¿o pólvora?, ¿o ambas?), es Sebastian Gorka: en la actualidad, en estos precisos momentos, islamófobo de pura cepa y asesor de Donald Drumpf –por supuesto- en la Casa Blanca; ex colaborador estrella de Breitbart, tóxico depósito pseudo ‘informativo’ del ‘estratega’ Steve Bannon, y abierto seguidor de una orden húngara , hipernacionalista y pronazi, que se remonta a la época colaboracionista de su fundador (el Almirante Miklos Horthy, dictador de ese país de 1920 hasta el 44).

El último grito de la moda. Chequen el atuendo de Gorka: matalote milicoide, y su consabida medalla en la entronización del semi Duce Trump. Enero 20, 2017. Vía Mic Network

Pero volvamos a Anton, en traducción libre:

La elección de 2016 es la del vuelo 93 (uno de los cuatro secuestrados por terroristas el que se impactó en Shanksville Pensilvania, el 11 de septiembre de 2001). Ataquen la cabina de pilotos, o mueran. Podrían fallecer de todos modos. Ustedes –o el líder de su partido- podrían lograr su objetivo, pero no saber manejar el avión, o aterrizarlo. No existen garantías.

Con una excepción. Si no lo intentan, la muerte es segura. Suplementando la metáfora: una presidencia de Hillary Clinton equivaldría a jugar a la Ruleta Rusa con rifle semiautomática. Bajo Trump, cuando menos podrían hacer girar el cilindro y encomendarse a la suerte.

Se explaya uno de los autores del pestilente establo literario denominado Diario, Gaceta o Boletín de la Grandeza Americana [¡¡!!]

la importación incesante de extranjeros del Tercer Mundo sin tradición, o gusto, por la experiencia en libertad querrá decir que el electorado seguirá inclinándose hacia la izquierda, más demócrata y menos republicano [versiones en mayúscula y minúscula, aclara el autor – DG], con menores atributos tradicionales americanos representados en cada ciclo electoral

Como siempre, destaca la presunta victimización de los caucásicos.

Y continúa.

Es una locura: la marca de un partido, una sociedad, un país, una civilización que quiere suicidarse. Trump es el único candidato en éste o (cuando menos) los siete últimos ciclos electorales, que ha dicho: Quiero vivir. Quiero que viva mi partido. Quiero que mi país viva. Quiero que mi gente viva. Quiero que se termine esta locura.

Y que por extensión, comience la fiesta del Darwinismo Social que nos lleve, indefectiblemente, sin paracaídas y al fondo del desfiladero.

Concluye Anton su perorata.

El Trumpismo puede definirse a grandes rasgos como fronteras seguras, nacionalismo económico, y una política internacional que coloca a América Primero Nosotros los americanos hemos tontamente elegido la desunión nacional a través de estúpidas políticas de migración, económicas y de relaciones extranjeras. El nivel de unidad que gozó América antes de que la junta bipartidista tomara el poder [sic], nunca podrá volverá a ser restaurada.

con la simple construcción de un muro y el reforzamiento de las leyes migratorias, se avanzará cortando el flujo de recienvenidos que perpetúa la separación étnica. Podrá incentivarse enctonces, el idioma ingles y las normas americanas en los puestos de trabajo. Estas políticas tienen el beneficio adicional de alinear los intereses económicos, y fortalecer la solidaridad entre las clases trabajadora, media baja, y media de todas las razas y etnicidades

La de Michael Anton es la doctrina actualizada del Lebensraum y del neo Destino Manifiesto http://bit.ly/2gZXbih, en la pluma de los herederos lite de Joseph Goebbels y Julius Streicher, agringados. Hedor adicional de Giulio Evola (1898-1974), u otros apólogos del fascismo trasladados al siglo veintiuno y a las certezas imperiales del badulaque y sus amigos misóginos.

Vía Wikipedia:

Muchas de las teorías y escritos de Evola se centraban en un misticismo idiosincrático, y en su ocultismo y el estudio de religiones esotéricas; también abogaba a favor de la dominación y las violaciones como componentes principales de sus prácticas de magia sexual. Esta visión misógina partía de sus opiniones extremas de lo que debían ser los roles de género, que demandaban sumisión absoluta por parte de las mujeres.

Evola, el maestro. Vía blog Coub.

En suma: se sigue normalizando, a pesar de las resistencias sociales, una forma perniciosa de exaltar la desigualdad en el discurso; el racismo desatado abandona en definitiva el sótano, y se convierte orgulloso eje rector de las políticas públicas norteamericanas.

Con Gorka, Anton, Stephen Miller y el propietario de la franquicia Breitbart como los Cuatro Jinetes del mal llamado ‘Renacimiento Americano’ (y aunque Bannon sea eventualmente destituido de su cargo, si acaso llega a cumplirse el vaticinio anticipado por medios que para Trump son sólo ‘Enemigos del Pueblo’), los peores demonios nacionales, respetabilizados por sus portavoces, andarán sueltos durante mucho tiempo.

¿Será entonces hasta que un cataclismo: la devastación que con fruición ellos promueven, los separe de sus cargos?

El alumno hace una tentativa reverencia. Revista New York

[Mirándolo bien, tienen cierto parecido el dichoso Michael Anton y su antecesor Evola el criptomussoliniano].

 

@alconsumidor

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