Apartheid, Meade in Mexico

¿Estaremos condenados a padecer una forma sutil, pero duradera, del Apartheid (social, económico, electoral jurídico) orgullosamente hecho en Mexico?

Foto: vía Unequal Scenes

Aquí, presente: un dron equipado toma panorámicas de la disparidad institucionalizada en lugares como Brasil o México o Sudáfrica. Reza el dicho, que (el lente) no peca, pero incomoda.

Las escenas de contraste, casi un montaje –fotos de Santa Fe, proyecto cumbre del sexenio de la Concertacesión selectiva encabezado por Carlos Salinas de Gortari (léase, satrapía 1988-94) y que gobernó el Distrito Federal (cuyo heredero local más visible, Marcelo Ebrard, comienza a asomar el cobre tras el fiasco de la Línea 12 durante su atropellado mandato y el exilio que le siguió hasta la fecha)- o las urbanizaciones de archilujo que son aledañas a cinturones de miseria ubicados en otras ciudades en el continente africano, conforman el singular portafolio y blog Escenas Desiguales de Johnny Miller, un artista visual que pretende hacer de este aparato su pincel y un instrumento de aprendizaje en el estudio pormenorizado de la Regla de Oro (que consiste en saber que los Preceptos los redactan siempre los Dueños del Oro) por todos entendida -aquí y ahora- como obligado referente topográfico.

Foto: Unequal Scenes

La visión de las alturas de Anáhuac se transforma en divisa central de una práctica que busca perpetuar, por los siglos de los siglos -de ser esto posible- formas concretas de discriminación acceptable, o las imágenes de una extraña e inquietante simetría en comunidades dormitorio de entidades como el Edomex.

Es de especial interés, o debería serlo en su caso, la breve secuencia que incluye Miller en su portal, del campo de golf Papwa Sewgolum de la ciudad de Durban (dirección exacta: Camino de Nueva Alemania 256, Reservoir Hills).

Unequal Scenes

Foto: Unequal Scenes

Son barreras al estilo Trump, aquí y en China, dentro de nuestras propios barrios, colonias y casas. Ajenas a Miller, pero que merecen incluirse aquí son estas fotos del Harakiri o Seppuku en curso que se imponen las fuerzas del caos ‘constructivo’ en las ciudades de la América Latina y el mundo.

Foto: Financial Times

Foto: Blog Economy and Markets

Dos imágenes brasileñas, donde (también) la pésima distribución del ingreso favorece a cárteles voraces y autoridades cómplices.

Volviendo al golf, y las alturas del Olimpo: ¿se ha vuelto el deporte predilecto de príncipes y plutócratas en la segunda década del siglo veintiuno?

Quedan testimonios gráficos, de preferencia en impresiones a blanco y negro, de los demócratas Kennedy u Obama y el reciente monopolio simbólico que reposa en manos republicanas.

Foto: Vía Golf Digest, Eisenhower…

Nixon (cortesía Orange County Register).

La dinastía: Bush Sr. y Jr., a quien muchos extrañan… (Foto: History.com).

… y la Oscuridad, al Final del Túnel: Donald Trump, Nadir Narcisista. // Foto: REUTERS / David Moir

Peña practica (con sus compinches mexiquenses, o con los PRInosaurios Emilio Gamboa en Yucatán, y Quirino Ordaz en Sinaloa, y en Punta Mita, Nayarit, tratando de superar la tragedia de Iguala’, de acuerdo al encabezado de la revista Proceso) pero lo hace con vergüenza contenida y lejos de las cámaras que sí han tenido amplio acceso, a lo largo de la historia, a las jornadas presidenciales en los Estados Unidos.

Inefable George W. Bush, en el campo de golf: ‘Debemos detener al terror (sic) … ahora miren este drive’.

La de Sewsunker Sewgolum (1930-78) es la triste historia de un humilde golfista de origen Colored (en la tipología de rigor de la época) que se tornó leyenda, y al que después de su muerte –cuando Papwa se encontraba en el profundo olvido, y en la más absoluta miseria- se le ‘honra’ dotando con su nombre al lugar donde fue mayormente discriminado, en un entorno donde no pudo desarrollarse profesionalmente a plenitud.

Otra biografía del golfista menciona su metamorfosis: ‘de paria, a leyenda’. // Foto: Takealot

Vaya ironía. El club de golf de Durban lleva en la actualidad el nombre de un excelente golfista, autodidacta y de origen hindú, que aún hoy es famoso por su técnica de empuñar a mano cruzada.

El origen de su fama se remonta a 1965, cuando él venció a Gary Player [famoso golfista sudafricano, ver perfil de la Asociación de Golfistas Profesionales –PGA-; él si, decididamente caucásico] en el Abierto de la provincia de Natal.

Ese año el torneo tuvo lugar en el club de golf de Durban, que no permitía que los no-blancos pudieran utilizar el clubhouse.

Sewgolum, que ganó la justa, era el único ‘Colored’ de un total de 113 participantes: todos los demás eran blancos.  

Tuvo que recibir el trofeo a las afueras del club, bajo una lluvia inclemente, mientras los jugadores blancos se encontraban cómodamente guarecidos adentro del recinto…

Justo cuando su carrera iba en ascenso, el gobierno de Sudáfrica le prohibió jugar en torneos locales y le retiró el pasaporte, impidiéndole jugar fuera de su país.

Murió en 1978, víctima de un ataque cardiaco.  

Concluye el autor a propósito del pasado que rehúsa desaparecer, y que en casos como el de México, amenaza con regresar –en otro contexto- con demasiado empeño:

Durante la época ‘dorada’ del Apartheid (1948 al 90), la separación racial y física de los espacios urbanos se volvió política oficial. Los caminos, los ríos y las tierras de nadie en general, junto a otras barreras, fueron erigidos y modificados específicamente para mantener segregadas a las personas.

Años después del fin de esta doctrina oficial, muchos de sus obstáculos y trabas aún existen. Es harto frecuente que comunidades, opulentes en exceso, convivan a unos cuantos metros de casuchas sin servicios, y que apenas se mantienen en condiciones lamentables.

Guetos para pobres -separados por una barrera o membrana murística- de sus betters aventajados en sus finanzas. La aspiradora del golf no podía, qué va, escapar de las garras del Yeti anaranjado de Queens: para eso figura la franquicia Trump Golf, con su compendio de campos (‘¡¡Son dieciocho en total!!, ¡¡y de calidad mundial!!’, &c., &c.).

Hablando sobre su experiencia en Ciudad Nezahualcóyotl, escribe en su blog Miller, cronista y fotógrafo de la alturas:

En contraste directo con otras zonas de bajos recursos, no sentí que hubiera demasiado apetito por criticar al gobierno o a las clases altas. Los ciudadanos con los que hablé se mostraban resignados, o demasiado ocupados o lejanos como para contemplar esta desigualdad. Tal vez había otras razones por entero. Quizá negaban sincerarse con un extranjero, sobre todo con acento americano, o se mostraban presas del medio y temerosos de emitir críticas abiertas (…) posiblemente estén adaptados al trauma de la violencia por las drogas, la corrupción, la machacante banalidad de la pobreza, y hayan aprendido a suprimir sus verdaderas emociones.

Y concluye:

Abandoné Neza con un menor conocimiento de la comunidad que en cualquier otra ciudad. Nadie me ofreció su dirección de correo electrónico o su número de teléfono. Nadie me invitó a regresar.

Miller dedica su trabajo a colaboradores locales y a Óscar Ruiz, piloto de helicóptero que ha tomado imágenes similares a las suyas (Fotos Áreas de los Ricos y de los Pobres de México), que pueden verse en el blog Amusing Planet.

*** 

Será muy fácil, entonces, imaginar en 2018 (a partir del dos de diciembre de ese años) al golfista Peña El Mar-a-laguito en Ixtapan de la Sal, o casa de retiro, descanso y esparcimiento expresidencial. Cerca por supuesto, del club de golf de sus preferencias. Que para eso sirve contar con la amistad incondicional de los lacayos mirandas nava e hinojosas cantú o sanromanes: desarrolladores por obra y gracia de gobiernos municpales/estatales/federales como el suyo, y garantes de que se ‘diversifiquen’ productos inagotables del Juan Cuervo –o Jim Crow y su odiado lema: Separados pero Iguales, que vive una especie de renacimiento en la Unión Americana- en distintos ámbitos y versión mexicana.

Uno acaba preguntándose, a la luz de las circunstancias y el posible futuro inmediato: ¿estaremos condenados a padecer una forma sutil, pero duradera, del Apartheid (social, económico, electoral jurídico, &c.) orgullosamente Meade [sic] in Mexico?

Observen mi dráif, parece presumir Peña El Pequeño Bush Júnior de Atracomulco, en su laberinto mexiquense.

 

@alconsumidor

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