Mooch, el cancerbero conspiranoico de Trump

Es difícil determinar con exactitud si el "remordimiento del comprador" que ya padece una franja del electorado que votó por Trump se vuelva permanente. Lo que parece seguro es que su gestión favorecerá únicamente a una élite privilegiada.

Elijan a un payaso; esperen un circo’, fue advertencia de campaña y meme -de amplia circulación en redes- que vieron la luz durante el proceso que eventualmente llevó a Trump a la Casa Blanca. La etapa histórica que ya lleva el nombre de su reaccionario régimen le ha hecho plena justicia a medio año de su mandato -y con probables tres y medio, por delante.

Comparado con el que actualmente representa nuestro vecino ante nuestras miradas, el tóxico espectáculo circense: uno federal en México, con sus treinta y dos pistas estatales y 2,446 municipales derivadas (sin contar, claro, las dieciséis delegaciones del antiguo Distrito Federal, que en las elecciones de 2018 se habrán de convertir en ‘alcaldías’), a pesar de todo, es un simple telonero del Show principal de Washington, Mar-a-Lago y la esquina de las calles cincuenta y Quinta Avenida de Manhattan.

Foto: UK Business Insider

Todo acá es posible, pero hasta el momento el tapadera y encargado peñista de transmitir escuetos comunicados oficiales, Eduardo Sánchez, no se atreve a arremeter contra sus pares del gabinete, presumiendo en este caso el lenguaje florido de su contraparte por escasos 10 días como responsable de la cartera de comunicación trumpista: excasabolsero, alum de Goldman Sachs y ferviente bro de Drumpf, Anthony Scaramucci (Long Island NY, 1964).

Elect a Clown – Expect a Circus. Foto: blog Starecat

Con su llegada la batalla campal (luchístico Battle Royal de [email protected] contra [email protected]), lejos de disminuir en intensidad, se recrudeció. Así lo quiso el dueño del espectáculo, su familia y los groupies que tanto lo defienden. Apenas 10 días y hasta hoy.

Es difícil determinar con exactitud si el Remordimiento del Comprador que ya padece una franja del electorado y que votó por él se vuelva permanente. Cualquier crisis puede reorientar sus bonos al alza. Lo que parece seguro es que –negando la palabrería nacionalista y redentora que lo instaló en la Oficina Oval- su gestión favorecerá únicamente a una élite privilegiada.

Soberbia y servilismo. Alias ¡Mooch! y Drumpf, en el avión presidencial. Foto: vía CNN

Con Scaramucci (y por favor: no confundir con Scaramanga, villano enfrentado al agente 007 de El Hombre de la pistola de oro), llegó un chivo en cristalería forjado en las tramposas entrañas de Wall Street, con el objetivo de purificar –dice él- un entorno presidencial repleto de enemigos reales e imaginarios (y aunque el ‘pintoresco’ Sean Spicer no engalane más los erráticos ejercicios de ‘diálogo’ con elementos de la prensa, ni figure el insulso exjefe de gabinete Reince Priebus, matamoscas oficial del magnate y charlatán anaranjado, hasta su humillante partida).

Con la intempestiva llegada y salida de Mooch, crece la lista de orates trumpescos (Bannon, Miller; Sessions, Tom Price, Scott Pruitt, Betsy DeVos); se afilan cada vez más, y en público, los pleitos internos para goce y disfrute del presidente en su rol de Picapleitos-en-Jefe en guerra permanente contra el sentido común, la gobernabilidad y las buenas maneras.

El torpe Spicer, insostenible y sacrificado. Foto: Mark Wilson / Getty Images.

Adiós y Salve, pues, al inimitable embustero Sean (excepción hecha por la comediante Melissa McCarthy, en sus sketches para Saturday Night Live), quien se estrenó en enero con desafortunado bautizo de fuego ante periodistas de la fuente que hizo las delicias de los programas humorísticos nocturnos en la TV abierta y por cable.

Scaramucci, más allá de la parodia. Foto: The New Yorker.

Bienvenido y despedido, Tony. El debut de ¡Mooch! ha sido análago al de Spicer, pero diferente en grado e intensidad (‘El presidente es un hombre del pueblo, porque le gustan las hamburguesas y la pizza…’; es un golfista de excepción; nadie es tan bueno lanzando balones de fút americano o hundiendo canastas de básquet, &c’). Pero que no se diga que el efímero y flamante empleado presidencial comió lumbre: arrepentido, borró los tuits donde antes criticaba al ídolo, de su cuenta personal.

¡Mooch! es un animal nada político estudiadamente deslenguado; se refiere a sí mismo -aduladora Realeza Estadounidense- en tercera persona. Tras bambalinas su payasezco exjefe seguirá siendo calca mal bocetada del World Wrestling Federation, deporte de las luchas ‘arregladas’, mañas, llaves y patadas voladoras. Apenas le dio tiempo al director de Comunicaciones de fungir como sécond esquinero, y porrista a ultranza: recién se divisaba en su conducta, dicción y ademanes, a un hipotético suplente o supernumerario cualquiera, que no está fuera de lugar en Los Soprano.

Retrato de familia. Foto: Antena 3

¿Cómo entonces van a justificarse, para la posteridad, los exégetas actuales y futuros del atroz Evangelio transaccional de Donald, a su caótico (des)gobierno?

Por lo pronto y en su presentación formal ante medios, a Spicer ¡Mooch! le augura retos y chambas (¿comentarista ‘especializado’ en Fox News, quizá?), altamente redituables.

Lo cierto es que prosperará el trabuco Trump, a niveles económicos insospechados.

Al abordaje: la marca, y el sello. Apoteosis de Trump & Company. Foto: Heavy.com

Washington DC: lo que representa en el concierto de naciones se convierte en el imaginario colectivo, a paso veloz, en una suerte de simbólica Managua en el Potomac.

Foto: El Nuevo Día

Cada vez más semejanzas, y menos diferencias. Aquí el clan Ortega-Murillo. ‘Todos nuestros hijos cumplen funciones operativas en el gobierno’.

El recuerdo. Los nefastos dictadorzuelos nicaragüenses Somoza, siempre a las órdenes de Uncle Sam. Foto: Trinchera Online.

Son puntos de referencia, estos clanes y dinastías como la que pretenden establecer en la cuna de la democracia, ‘horizontal y participativa’, los Clown Princes Jared, Ivanka, Don Jr. y Eric.

Acudimos a un cambio de paradigma: de los márgenes, al meritito Mainstream. Surge con inusitada fuerza el Bananerismo norteamericano, aparejado a las tentativas sultanesca del Capo de Queens.

Neojeque Trump y tiranos compañeros de viaje, en plan de Legión del Mal peliculesca. Philly.com

La gestión tercermundista del neoyorquino se hermana cada vez más con sus pares históricos y criminales de Centroamérica. Su narcisismo extremo no conoce límites.

Concentración multitudinaria … de ‘vanguardias’ de niños exploradores. Eufórico, cuasi leninoide multimillonario de Queens. ¿‘Boys Scouts del mundo, Uníos’? Foto: NBC News.

Lealtad eterna a Il Bully. Honor de Scout. Foto: Business Insider.

Il Duce. Lo que Trump quisiera ser y tener, siempre. Foto: History Blog

Se aproxima, en sus propósitos y ambiciones, a las dictaduras tropicales impuestas en su ‘traspatio’.

Fotochóp: verano del Patriarca. Imagen: Blog DC Urban Moms and Dads

Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, proto Trump y archinepotístico dueño de la República Dominicana. Imagen: Blog Peopleplotr.

Quedó con ustedes hasta que el dueño de la telenovela carpera lo dispuso, escasos 10 días, ¡Mooch!

En estas condiciones se presentó el recién corrido cancerbero del Padrino Trump, exjefe tuitero del Ejecutivo en la Oficina Oval.

Olvídense de la Constitución. Si se sale con la suya, el sátrapa exigirá abierta pleitesía a su cuenta en Twitter.

 

 

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