Donald Trump, un cañón suelto

El impulso destructor desenfrenado de Trump será, para los especialistas que lleguen a ocuparse de su presidencia, el elemento fundamental en su toma de decisiones.

Trump y su inexistente control de impulsos

Los eventos de la semana anterior en Trumpilandia (donde su titular insistía que entre los participantes neonazis y KKKlanes de Charlottesville había ‘buenas personas’), mismos que engrosan el efecto en cascada de siete meses de gestión abominable por parte del presidente de la greña naranja, confirman que el actual CEO de los Estados Unidos permanecerá refocilándose, acompañado de su clan y club de amigos o cómplices, en una suerte de Apoteosis perpetua y autoreferenciada.

El Id o impulso destructor desenfrenado de quien confirma que una existencia de niñote irresponsable, vacua y de suyo larga -setenta y un años cumplidos, con todo y los daños directos o colaterales que esto implique; sumado a lo que digan Ivanka y familia, y todo aquello que atraiga su atención de espectador asiduo de programas noticiosos en cable (preferentemente, la oferta de Fox News temprano en las mañanas, y cuando arrecia la noche)- serán, para los especialistas futuros que lleguen a ocuparse de su presidencia, elementos fundamentales en su toma de decisiones, que opacan en importancia a otros factores convencionales.

Dejen a Trump ser Trump, que para eso fue electo por una mayoría del Colegio Electoral, va a ser la cantaleta preferida de sus defensores.

No es seguro que sus aguerridas tropas electorales en la Unión Americana lo hayan abandonado. Para un sector de la ciudadanía, la que votó mayoritariamente por su fórmula, el nada velado mensaje de odio racial que envió desde la sede de Trump Tower en la rueda de prensa del martes pasado, donde el magnate y Duce norteamericano aprovechó la coyuntura para presumir la amplitud y calidad de sus viñedos en esa región del estado de Virginia podría ser música para los oídos de la xenófoba Nación Drumpf.

Soy propietario de una gran casa en Charlottesville …’. ¿Anuncio y comercial trumpista, para acaso brindar con vinos de su cosecha por el asesinato de la defensora de derechos civiles, Heather Heyer?

Al Maestro, con cariño. Trump y Bannon. Foto: vía The Independent.

Foto: Getty Images

Bush chico y Karl (alias, Flor de Zurullo) Rove.

CSG, el Innombrable, y Córdoba. Imagen tomada del blog Escrito con Sangre.

La figura del consejero y mano derecha, susurrando al oído del Líder Indispensable (papel cumplido aquí en México por José Córdoba Montoya durante el sexenio de Carlos Salinas), y que encarnó Karl Rove durante la mayor parte de la presidencia de George Bush, Jr., representa, en la figura del recién renunciado estratega y portavoz de la Derecha Alternativa Stephen Bannon, un desmarque de todas las formas que le antecedieron. Bannon deja en la Casa Blanca, por lo pronto y hasta nuevo aviso, a un nutrido grupo de fanáticos supremacistas blancos y xenofobólogos consumados, salido de las entrañas del sitio Breitbart News al que regresa su principal promotor y trumpero incansable. Quién sabe cuánto tiempo permanezcan personajes de la talla del impresentable ‘asistente presidencial’ Seb Gorka (villano de James Bond; defensor a ultranza de su jefe en medios audiovisuales), o Stephen Miller: redactor de discursos demagógicos y ultrasanguinarios (de quien por cierto, se afirma que ya obtuvo el consentimiento de la Familia Real para seguir subvirtiendo el orden establecido con desplantes en conferencias de prensa y obuses retóricos).

Dice Bannon a modo de despedida, que a pesar de que terminó el sueño de la presidencia tal y como fue creada por él y su candidato (de quien él fue coordinador de campaña durante el tramo final, donde se daba por descontado que el de Queens sufriría una estrepitosa derrota a manos de Hillary Clinton y su ‘bien aceitada maquinaria’ que resultó ser vil cacharro), regresará a la prensa digital de derechas con el mismo ánimo de aniquilar a los contrincantes del autócrata republicano. Pero su reducido ejército de invasores del Beltway e ideólogos reaccionarios conserva un pie dentro del poder ejecutivo.

Foto: Alexei Druzhinin / Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP.

Evgeny Zinichev, nombrado por Putin (y poco después, defenestrado) gobernador de Kaliningrado.

Viktor Solotov, titular de la Guardia Nacional de Putin, cubriendo como siempre las espaldas del neozar. RFERL.

A modo de comparación y a pesar de no ser necesariamente los suyos, consejeros de altos vuelos, credencializados y con pretensiones washingtonianas, Vladimir Putin (espejo distorsionado de las estepas, y envidia de Trump) conserva la costumbre de nombrar a elementos de su guardia personal a gubernaturas provinciales o diversos puestos de alta responsabilidad en su recién formada Guardia Pretoriana. El guarura de cabecera de Trump, sombra suya desde tiempo inmemorial, fue quien hizo entrega en persona de una carta oficial -firmada por el magnate devenido en aprendiz de brujo- destituyendo al director del FBI que investigaba los nexos del neoyorquino, su familia y su equipo con el gobierno del ruso que supuestamente lo apoyó durante las elecciones; que se sepa, este asistente en seguridad no ha sido postulado para un cargo de alcance nacional, ni nada que se le parezca. Pero podría suceder: el cuatrienio drumpfista es aún muy joven y le queda mucho oxígeno por desperdiciar.

En la Casa Blanca de Trump con Keith Schiller, su guaruril Alter Ego. Foto: vía Scoopnest.

Foto: Tico Times.

Schiller, por más señas el encargado de sacar a Jorge Ramos de la conferencia donde el periodista cuestionó en directo al Bully Trump: algo que el gobierno mexicano se niega, aún a estas alturas de su mandato, hacer.

¿Será México entonces la Tabula Rasa de algún Bannon autóctono transformado –como por arte de Marketing Magic– en el Gerente General de México SA, como lo ha sido en los hechos –en su condición de esbirro con doctorado de Enrique Peña Nieto- el joven exasesor, hoy secretario de Educación y posible candidato emergente del PRI para 2018, Aurelio Nuño? Apenas una década más viejo que el bisoño chovinista fascistoide Stephen Miller, a Nuño parecen esperarle (si acaso el Gran Dedo Elector no termina por inclinarse a favor de sus rivales Meade o Narro) desafíos, lances y bravatas aún mejores –para él, y su extensa camarilla proto trumPRIana– que las de ahora.

Peñuño Nieto. La ínfima Voz y el Amo. Blog Libertad bajo Palabra.

Total, que no habrá respiro ni corte comercial en el telenovelesco reality show de los dos países; tampoco la menor oportunidad de retornar a una aparente normalidad hasta que el espectáculo de las Barras y Estrellas marca Trump Casa Matriz -y su versión espejo de la Sucursal en México- se acaben y sean sustituidas por nuevos programas.

Esto podría llegar a suceder, y uno espera que pronto. Aunque todo es posible en Trumpilandia. ¿O hasta cuándo?

 

@alconsumidor

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