El fondo del barril

A casi 8 meses de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se perciben ya niveles históricos de degradación en ámbitos diversos, alentados por su mandato tribal y personalista.

El azote de Nueva York. Cachuchas rojas y MAGA. Foto: Business Insider.

Está por cumplir, el veinte de septiembre próximo, apenas ocho meses en la Casa Blanca. Tal y como se sabía desde que lanzó su improbable campaña misógina, racista y xenofóba a la presidencia en el mes de junio 2015, Donald Trump sigue demostrando (todos los días, y con creces), una narcisista y planetaria incompetencia y la nada remota posibilidad de que su demolición institucional produzca catástrofes de pronóstico reservado: el uso hipotético de armas nucleares contra Norcorea; la suma de violaciones, aún más graves y sistemáticas que las presentes, a los derechos humanos de sectores vulnerables de la población en su propias fronteras y en el extranjero; el incesante y demagógico coqueteo discursivo o justificatorio, para efectos electorales y de consolidación de su base popular, con ‘equivalencias’ criptofascistas; irreversibles hecatombes ecológicas. El abuso nepotístico de la fuerza del Estado en la perpetuación de su marca, para consolidar negocios privados, y autoexonerarse o recurrir a este recurso de excepción si lo considera necesario. Es una lista que no tiene fin, y que crece exponencialmente cada vez que vomita, en tiempo real, los desquiciados tuits que brotan de su cuenta.

Se perciben ya niveles históricos de degradación en ámbitos diversos, alentados por su mandato tribal y personalista. Es del dominio público, y lo ha sido desde sus incursiones primerizas en el mundo de la política, su ínfimo respeto por los contrapesos e instituciones ideadas desde finales del dieciocho por los ‘padres fundadores’ de la Unión Americana.

Trump y sus acólitos consideran este arranque como un Alfa y Omega de la nueva fase de la saga estadounidense: el quehacer político, como oportunidad singular de negocios y tóxico entretenimiento. Apela, con su conducta y sus excesos, a agringar los ejemplos putinenses y berlusconianos.

A partir de su toma oficial de posesión, Trump ingresa a las Ligas Mayores en la lista de peores presidentes de los Estados Unidos; a menos de doscientos cuarenta días de gobierno y en ausencia de la tradicional luna de miel que otorga la opinión pública y los medios establecidos, su inclusión en este particular Horror Roll no es poca cosa.

Las estadísticas deportivas, son una obsesión norteamericana aplicada –ahora en la academia y las redes- a los cuarenta y cinco nombres (de puros varones, a pesar de la tentativa de Hillary Clinton de ‘romper el techo de cristal’ chovinista) de titulares del ejecutivo estadounidense, y que ahora incluyen al plutócrata neoyorquino.

El registro histórico demuestra que, como en México, casi todos –quizá, con cruciales y honrosas excepciones- los predecesores de Trump han sido criaturas mezquinas y mediocres de su tiempo.

Pero él se cuece aparte.

El daño que está dispuesto a causar el autócrata de Queens, multimillonario imbécil moral y caso patológico sin remedio, es inconmensurable. Aquí, sin orden cronológico, un compendio de rivales de El Aprendiz Donald al título de peor titular del Ejecutivo:

Imagen tomada del blog ThoughtCo.

James Buchanan [gobernó de 1857 a 61], oriundo de Pensilvania. Norteño racista; sureño honorario, por inclinación.

Aun antes de asumir la presidencia, apoyó los acuerdos diversos que posibilitaron la expansión de la esclavitud hacia los territorios occidentales adquiridos después de la compra del estado de Luisiana y la Guerra de México. (De especial relevancia fue la Ley de Congreso denominada Kansas Nebraska de 1854, que permitía que los habitantes de esos territorios determinaran el estatus de la esclavitud en sus constituciones locales).
En su discurso inaugural, Buchanan animó a la Suprema Corte para que ésta dictara sentencia a favor de los esclavistas en el caso Dred Scott, que determinó que el Congreso no tenía facultades para prohibir la esclavitud en los territorios
[y que puntualizaba que la población afroamericana no podría nunca disfrutar de los beneficios de la ciudadanía norteamericana – DG].
Aún más dañiña para su reputación fue la debilidad y aquiescencia ante los embates secesionistas de los estados del Sur, previo a la toma de posesión de Abraham Lincoln, su sucesor
.

Vía Tennessee History for Kids.

Andrew Johnson [1865-9], de Tennessee. Ocupó la presidencia después del asesinato de Abraham Lincoln; como Clinton ciento treinta años más tarde, sobrevivió a un juicio político (Impeachment) en su contra.

Se opuso a las políticas orientadas hacia la obtención de los derechos y el bienestar de la población negra recién emancipada… las escaramuzas y batallas subsecuentes que sostuvo con el ala radical del partido republicano lo mostraron inepto, y escandalosamente indiferente hacia la suerte de las y los ex esclavos.

Blog ThingLink.

Franklin Pierce [1853-7], del estado norteaño ‘del granito’ (Nuevo Hampshire), cuya inconfundible condición de cara de masa (uno de numerosos doughfaces de los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX: políticos tibios, e infinitamente maleables; cómplices directos de sus pares racistas), lo tornaron protagonista en los prolegómenos de la inevitable Guerra de Secesión.

Elegido décimo cuarto jefe del Ejecutivo de los Estados Unidos, este veterano de la Guerra de México fue un firme creyente en el Destino Manifiesto y la expansión desmesurada de territorio americano, aún a costa de añadir estados esclavistas a la unión.

Se propuso anexar Cuba, por vía de las armas si fuese necesario, pero sus adversarios políticos rechazaron este plan y lo obligaron a renunciar a él. Sí logró, en contraparte, que se reconociese oficiamente al ‘régimen’ nicaraguanse presidido por el bucanero proesclavista William Walker, quien había instigado una insurrección allá autonombrándose presidente vitalicio en ese país.

Vía KGOU.org.

Ulysses S. Grant [1869-77], nacido en Ohio. Veterano de la Guerra de 1846-7; general en jefe de los ejércitos federales que derrotaron a los de la Confederación del Sur en la Guerra de Secesión, comandados por Robert E. Lee (cuya posible remoción en Charlottesville, Virginia, fue el motivo que ocasionó los disturbios recientes en esa ciudad provocando la muerte de la activista Heather Heyer a manos de un fanático del Ku Klux Klan).

imposible, justificar los robos y corruptelas masivos que se multiplicaron durante su presidencia there is no way to overlook the widespread graft and corruption that occurred on his presidential watch… “My failures have been errors of judgment,” the popular former Civil War general admitted, “not of intent”.

Blog Haiku Deck.

Warren Gamaliel Harding [1921-3], hijo predilecto, también, del estado de Ohio. Un valemadres de libro de texto omiso; zoon politikón corrupto por antonomasia. Murió siendo jefe del Ejecutivo, antes de que terminara su gestión en el 25.

El vigésimo noveno presidente de los Estados Unidos se ocupó en jugar golf y póker con sus amigos, al tiempo que sus compinches saqueaban al Estado de muchas formas. Su secretario del interior Albert B. Fall dejó que consorcios petroleras, previo pago de coimas relativamente modestas, extrajeran cantidades industriales de combustible de las reservas de gobierno, incluyendo la que dio su nombre al escándalo vinculado con su nombre: Teapot Dome, en Wyoming.

National Pastime Museum.

Herbert Hoover [1929-33], de Iowa. Firme creyente de la mano invisible del mercado y la no intervención gubernamental para paliar los graves efectos de la Gran Depresión de finales de la década de los veinte.

Este ingeniero educado en Stanford dirigió operaciones masivas de socorro en Europa durante y después de la Primera Guerra Mundial. Fue secretario de comercio en las administraciones de Warren Harding y Calvin Coolidge.

Al llegar la Depresión, bajó impuestos e intentó impulsar proyectos que generaran algunos empleos, pero se opuso terminantemente a proporcionar rescates o ayudas directas.
Su apego inflexible a principios conservadores, y la pobreza de su estrategia de comunicación lo proyectaban como un hombre cruel y despreocupado con los demás. Apoyó y aprobó una ley de tarifas que provocó conflictos comerciales internacionales, y empeoró los efectos perniciosos de la Depresión.

Wall Street Journal.

Richard Milhous Nixon [1969-1974], californiano. Ignominioso y bribón Tricky Dick, único presidente obligado a renunciar a su cargo.

Obstruyó las investigaciones de un crimen menor cometido por operadores republicanos de su campaña: el intento de robo en la sede del partido demócrata, en el edificio Watergate de Washington.

Business Insider.

George W. Bush [2001-2009]. Aquí, durante la toma de posesión de Trump el 20 de enero pasado]; badulaque de Connecticut injertado en Texas.

muchos norteamericanos consideran que las respuestas correctas a las amenazas terroristas no pasaban por una guerra sin término en Afganistán, y la invasión en Irak, donde no existían evidencias concretas de que ese país estuviera desarrollando armas de destrucción masiva, en un conflicto que costó entre cuatro y seis trillones de dólares ‘Dubya’ será recordado tanto por sus torpes acciones como por sus dislates. Una búsqueda en Internet produce cientos de miles de resultados de su peculiar fraseología: los famosos ‘bushecismos’.

Blog Fullmoon

Millard Fillmore [1850-3], neoyorquino como Drumpf. Asumió la presidencia tras la muerte repentina de Zachary Taylor (general veterano de la invasión norteamericana a México)

apuntaló los acuerdos que pospusieron la secesión de entidades del sur permitiendo la expansión de la esclavitud…

Biography.com

John Tyler [1841-5], virginiano empedernido. Asumió la presidencia a la muerte del efímero William Henry Harrison.

Un campeón de los derechos estatales y de la esclavitud, él defendió el derecho asumido por las autoridades de Carolina del Sur, que querían que la entidad se separara de la Unión Americana.

Daily Beast.

Y esperando tras bambalinas se encuentra otro posible candidato al cuadro de horror. Mike Pence, un santurrón ex congresista y ex gobernador de Indiana, enemigo del laicismo y los valores de la Ilustración; sicofante compa electoral del patroncete Trump; en estos momentos, ví-pí de los Estados Unidos de América.

Así terminara hoy mismo, por causas de fuerza mayor o razones de salud pública, su mandato (se vale soñar: no cuesta nada), el Pashá WASP de Mar-a-Lago ya tendría apartado un lugar sotanero en el oprobioso Salón Presidencial de la Infamia.

 

@alconsumidor

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