El culto a Míd

Sabemos por lo pronto que Meade va a misa y que es gran amigo de Luis Videgaray desde el ITAM, donde firmó con él y compañeros de su planilla el Pacto de Cracovia. Nos van a dar de comer estas relatos de honradez inaudita y virtud plenamente recompensada hasta atragantarnos.

Ya se ha activado el circo, maroma, teatro -y la estampida a la que nos tienen acostumbrados Peña Nieto y sus antecesores- para consumo generalizado hasta las elecciones federales y locales de 2018.

Todo el Kitschoteo PriPanista (o la de su desprendido sector ‘rebelde’, para ser exactos), echado de cuerpo entero en el asador.

Sin que pudiera faltar, por cierto y en otra tentativa de zalamería sin límite, ‘El estilo mexicano de la esposa de Meade’.

Sabemos por lo pronto que Míd va a misa; es gran amigo de Luis Videgaray (quien lo destapó de manera semi oficial, aún antes de que copiara el gesto el liliputiense moral EPN), desde el ITAM donde firmó con él y compañeros de su planilla, el Pacto de Cracovia.

Nos van a dar de comer estas relatos de honradez inaudita y virtud plenamente recompensada (con su cuota de sazón: el amor incondicional del candidato por México), hasta atragantarnos.

Vía Proceso.

PepeMíd será presentado ante la opinión pública sin fisuras de cuidado, y en todo su oropel cortesano.

Cito in extenso una de las numerosas croniquetas del incipente meadismo itamita, que le apostaban entonces al encumbramiento del ex secretario de Hacienda (como debió ocurrir en su momento y coyuntura, con los otros candidatos al dedazo peñanietisa; pero eso es motivo de otro cuento).

Será tal vez, como en el caso de Trump y su transformación en el Bully, Heel rudísimo del pancracio en los Estados Unidos http://bit.ly/1Q7jUA4 (a) Fascist Fakenewsie: una clave más precisa de lo que podría llegar a convertirse el hipotético sexenio de Míd, tecnócrata favorecido por el dígito presidencial el 27 de noviembre pasado.

Al pozole del 6 de enero nunca faltaba. La cita era en Cerrada Tecamachalco número 45, casa de los abuelos paternos de José Antonio Meade Kuribreña en la colonia Reforma Social, a pocos pasos de los institutos Rosedal y Cumbres. Corrían de prisa las décadas setenta y ochenta.

 Luis Meade, contador, dirigía la Comisión Diocesana de Orden y Decoro, encargada de las obras de transformación de la Catedral y el Sagrario metropolitanos. Los fines de semana, don Luis distribuía fichas de dominó entre su hijo Dionisio y sus nietos Lorenzo y José, hoy excanciller.

 Para la familia paterna, no es José Antonio, ni Pepe, ni Toño, ni Pepe Toño.

 Simplemente José.

 El árbol genealógico de los Meade tiene su raíz en la tierra de James Joyce, Oscar Wilde y William Butler Yeats, Irlanda…

El hermano del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) fue subgerente de Política Financiera y Comercio Internacional en el Banco de México (1977) donde trabajó durante tres años para forjar una amplia trayectoria, lo mismo en la secretaría de Hacienda, como en la cámara de diputados, Banco Somex, secretaría de Gobernación, y desde 2001, como asesor de la junta de Gobierno del Banco de México

 Cuenta la leyenda que cuando alguno de sus hijos, Pablo, Lorenzo, Juan Pedro o José Antonio, llegaba tarde de alguna fiesta sabatina, al día siguiente, le tocaba madrugar para asistir a misa en la Catedral. Y por supuesto que el metro era el transporte elegido.

Kítsch local, Día del Niño. Cuna de Grillos.

Su hermano, Lorenzo Joaquín fue secretario ejecutivo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

 Actualmente preside la Asociación de Exalumnos del ITAM. Su hermano Juan Pedro es abogado.

Entre los 25 primos, tres eran identificados por familiares como nerds [sic], además de José Antonio, Jaime García Moreno Meade y Javier Bolaños Meade.
Al probable candidato presidencial le gustan los tacos de El rincón de la lechuza de Miguel Ángel de Quevedo, los toros y las novelas policíacas. José Antonio frecuenta museos y no le gusta la ópera. No es difícil verlo recorrer los pasillos del Antiguo Palacio del Arzobispado en la calle Moneda, contemplando las exposiciones que el área de José Ramón San Cristóbal gestiona en la red cultural de la secretaría. José Antonio Meade analiza, comenta y sugiere cuando recorre las exposiciones. En alguna ocasión mostró su inquietud por una obra del escultor Jorge Marín, se trataba de una pareja de ancianos.

Algunas fotografías de su edad universitaria muestran a José Antonio Meade sosteniendo charlas familiares junto a su entonces novia Juana, en las que el círculo de personas que lo acompañan lo observa como si estuviera dando una cátedra. Por los rostros de los presentes, Meade liberaba pequeñas dosis de humor sarcástico.

El Pacto de Cracovia
No eran los rostros de los encuentros familiares, pero sí de amigos, los que una tarde de 1988 se dieron cita en la casa de José Antonio Meade en la calle de Cracovia, San Ángel. El suceso marcaría, quizá, el destino de algunos de los presentes. El tema del día: convencer al popular estudiante Francisco González a renunciar a la aspiración de la presidencia del Consejo de Alumnos durante el año 1999. El lugar de negociación tenía que ser reconfortante e imparcial.

Es decir, dejar a un lado el cuarto de guerra que estaba instalado en la casa de Jaime Gutiérrez, muy cerca del Bosque de Tlalpan. Meade abrió las puertas de su casa para que Jaime Valls ofreciera sus puntos de vista respecto a la enorme conveniencia de fusionar planillas; de armar un dream team. Lo mismo hizo Luis Videgaray, Abraham Zamora y Hugo Félix. Francisco González y Jaime Gutiérrez, observaban y meditaban.

Del perfil de Meade sobresalen dos rasgos que se pueden considerar vitales, como fisiológicamente son el páncreas o el corazón para todo el ser humano: serenidad y precisión. El origen del perfeccionamiento de los rasgos quizá se deba a la influencia de su padre, Dionisio.

 

Posible gabinete mefítico meadífico. Eje Central.

Continúa la relación almibarada, en estos términos:

En la carrera profesional de Meade sobresale una transición fundamental: pasó de ser un gran técnico a ser un heredero en vida de todas las relaciones políticas de su padre. Un ejemplo. En una ocasión, quizá en 1988, Meade charlaba con el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Carlos Sirvent Gutiérrez. A la charla se integró Hugo Félix. Al llegar, Meade presentó a Sirvent como “mi amigo”, y en efecto, lo era. Pero fue Dioniso, su padre, quien lo introdujo. En ese año, el académico de la UNAM tenía 43 años y Meade, 19.

La capacidad de hacer amigos intergeneracionales se traduce en el esbozo de una arquitectura de múltiples nodos de comunicación, que en política son letales para el entendimiento, pero sobre todo para la negociación.

…Veintiocho años después del Pacto de Cracovia, los perfiles de quienes lo atestiguaron han cambiado poco o nada. Existen los que explotan las debilidades de los compañeros; los solidarios que singravitar en la soberbia voltean hacia el pasado para identificar ese rasgo de nobleza que nunca se devalúa; los que buscan e identifican intereses para acampar en ellos; los brillantes y un sinfín de personalidades.

Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores; Abraham Zamora, jefe de la oficina del canciller; Francisco González, director de Bancomext; Jaime Valls, presidente de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior; Hugo Félix, director general de Zonas Económicas Especiales; Jaime Gutiérrez, director general de Planeación y Seguimiento de Prospera.

En el ITAM Meade pudo contrastar en tiempo real las grillas universitarias con el entorno de la real política, gracias a su papá.

Pepe y Güicho mueven la mesa. Cuna de Grillos.

Doce de calificación

Viajar desde la torre de avenida Juárez hacia Miguel Ángel de Quevedo para comer unos pastores en El rincón de la lechuza puede resultar frustrante, aunque no se mire el reloj. Sobre todo, cuando la torre del IMSS y el Senado no se encuentran demasiado lejos de Polanco.

Gracias a las taquerías tal parece que, lo que se consume en ellas y los amigos, son dos bienes complementarios. Ernesto Cordero, José Antonio González Anaya y Meade lograban triangular los horarios para comer unos tacos en una taquería de Polanco cuando los dos últimos fungían como director de Pemex y Secretario de Relaciones Exteriores, respectivamente. La amistad de los tres parece ser inquebrantable y duradera. Por algunos meses, Cordero y Meade tuvieron sus oficinas a pocos metros de distancia; Reforma y Milán, Sedesol y el Senado. El restaurante Cuchilleros, quizá para enriquecer la amistad, una buena opción.

La amistad de Cordero con Meade, desde el primer día de clases en el ITAM en 1987. Así lo ha contado Cordero en varias ocasiones.

Quienes conozcan el ITAM saben que los pasillos pudieron ser utilizados para una grabación de Buñuel. El primer día de clases puede resultar un curso de caminata laberíntica sin tener la seguridad de que se va a llegar al salón. Los nerds siempre son los que llegan primero. Cordero, por cierto, llegó antes que Meade en aquella ocasión.

El profesor Juan Carlos Belausteguigoitia, profesor de Meade en la clase de Economía IV reveló a todos los alumnos que Meade había sacado 12 de calificación. No es difícil imaginar el dolor de estómago entre los que aspiraban a un siete, quizá.

Pasan los años y es difícil que los hermanos Meade Kuribreña no desayunen juntos en casa de su padre. Prueba de que infancia es destino.

Dionisio Meade provocó que su hijo José Antonio viviera en tiempo real dos épocas, la de los sueños universitarios junto a la realpolitik.

Una red de contactos de todos los colores

La empatía de José Antonio Meade con la clase política, sin distinción ideológica, la sembró su padre Dionisio y la cosechó él mismo en dos momentos fundamentales: en 2009, cuando negoció la Reforma Hacendaria en su desempeño como subsecretario de Ingresos, y su añeja amistad con Ernesto Cordero, quien lo introdujo al círculo del presidente Felipe Calderón. En ambos escenarios, Meade hizo crecer su musculatura con diversos partidos políticos.

Meade acostumbra reunirse muy a menudo a desayunar, comer o cenar en su casa o en la de su padre en San Ángel Inn, quien le creó este hábito de citarse con personajes clave de la política, de la economía, los negocios y hasta de las iglesias, especialmente la católica. Dionisio Meade, siendo panista, fue subdirector de Enlance Legislativo durante el gobierno de Vicente Fox, cuando el titular de Gobernación era Carlos Abascal Carranza.

Para la familia Meade son los vasos comunicantes, los puentes que permiten hacer política. En ese grupo han logrado sumar al expresidente Felipe Calderón; al exlíder panista Gustavo Madero y el exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome; así como Patricia Flores y los legisladores Ernesto Cordero y Roberto Gil.

Otro de los grupos clave para Meade lo conforman sus excompañeros de estudios y excolaboradores, varios de ellos heredados de su padre.

Con el PAN la relación de Meade con el dirigente nacional Ricardo Anaya es institucional, pero la comunicación es más fluida con los senadores Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano y Salvador Vega Casillas, quienes fueron sus colegas en el gabinete del presidente Calderón, así como con Margarita Zavala, esposa del exmandatario, y la senadora Mariana Gómez del Campo.

En el PRD ocurre un fenómeno similar. Aunque el trato con la presidenta nacional Alejandra Barrales es respetuoso e institucional, el contacto es más cercano con los exlíderes nacionales Jesús Zambrano y Jesús Ortega, quienes al inicio del sexenio fueron los interlocutores para la firma del Pacto por México.

La generación de alumnos aventajados del ITAM (hombres en su totalidad: muy pocas mujeres destacadas, en el elenco de esta fábula), se asemeja en la mitografía del poder priísta (aunque en el caso de Meade, sea de prestado) a la de los Toficos [‘uuy, qué ricos’] durante la campaña salinista de 1988. Treinta años de vasos comunicantes, y más de una similitud escandalosa, los hermanan.

Vía Ideoflexia.

Maestro Rogelio Naranjo. Tomado del blog ‘Espacio de Jaime’.

Al cuento de hadas de La Hormiga Atómica Salinas de Gortari, o el de Zedillo Ponce de León Bolero Relámpago, se suma de improviso la Leyenda del bisoño y tacófilo Nerd: Nueviejito Realpolitiker Míd Kuribreña (con impecables credenciales religiosas, listas para ser presumidas cuando se lleven a cabo los comicios diseñados ex profeso para aclamarlo como el más reciente Salvador de México de las garras del Neochavismo en su encarnación tabasqueña), en su cursi recorrido, acompañado por las Fuerzas Vivas de la Revolución Institucionalizada hacia la primera magistratura del país.

Cosa de evitar regodearse en este Vomitorium nacional.

 

@alconsumidor

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