Sí a la vida

Hace 22 años tuve un embarazo que interrumpí. Sé lo afortunada que fui. Me pudo haber tocado un mal médico, una clínica clandestina, un aborto mal practicado. Pude haber muerto y engrosado las cifras que reportan que al año 68 mil mujeres en el mundo fallecen por esta razón. Mil 863 cada día, 77 cada hora, más de una por minuto.

Hace 22 años, recién concluidos mis estudios universitarios y recién estrenado mi primer trabajo como reportera, me embaracé. No fue planeado y, por supuesto, no era deseado. El método anticonceptivo falló. Mi novio de entonces me preguntó qué quería hacer y un grupo de amigos solidarios me apoyó.

Decidí interrumpir mi embarazo. Una maravillosa amiga me recomendó a un espléndido médico que me recibió en su clínica, establecida con todas las de la ley. Digo espléndido porque me atendió sin juzgar, con profesionalismo y diligencia, y además me cobró una bicoca.

El aborto que me practicó no tuvo secuelas en mi organismo. Se realizó en la octava semana de gestación y el mismo día que entré a la clínica salí rumbo a mi casa. Al día siguiente descansé. Y eso fue todo. Por supuesto, cambié de método anticonceptivo.

A mi novio y a mí la vida nos llevó por distintos caminos. No lo he vuelto a ver. Siete años después conocí al hombre de mis sueños. Tres años más tarde decidimos formar una familia. Me volví a embarazar y en esta ocasión todo fue deseado y planeado. Así nació la big sister. Dos años después, llegó la peque.

Sé lo afortunada que soy. Me pudo haber tocado un mal médico, una clínica clandestina, un aborto mal practicado. Pude haber muerto y engrosado las cifras que reportan que al año 68 mil mujeres en el mundo fallecen por esta razón. Mil 863 cada día, 77 cada hora, más de una por minuto (La legalidad del aborto, Jorge Carpizo, Milenio Edición Especial).

Porque esta es la principal consecuencia de la penalización: 19 millones de abortos inseguros se realizan en el mundo anualmente, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (citados por Carpizo). De esas 68 mil muertes, sólo 300 se registran en países desarrollados. El resto, en países en vías de desarrollo.

Las cifras que continúan son espeluznantes: en América Latina se producen al año 3 millones 700 mil abortos inseguros: 32 por cada 100 nacimientos. Y esto provoca más del 20 por ciento del total de muertes maternas.

En México, el Consejo Nacional de Población reporta que cerca del 40 por ciento de los embarazos son no deseados y de éstos el 17 por ciento concluye en aborto inducido. En total registran 102 mil abortos inducidos al año (cifras de 1997). Sin embargo, los datos del Instituto Alan Guttmancher son otros: 21 abortos por cada 100 nacimientos, es decir, más de medio millón de abortos anuales. Esto coloca al aborto como la tercera causa de muerte materna en México.

Para rematar las cifras, el dato más horripilante de los aportados aquí: todas las mujeres procesadas penalmente por aborto son pobres.

En el 2007, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal decidió tomar cartas en el asunto y aprobó la interrupción legal del embarazo antes de las 12 semanas. Desde entonces en la capital del país no se penaliza a la mujer que cumpla con esta condición.

La Procuraduría General de la República y la Comisión Nacional de Derechos Humanos impugnaron estas reformas al Código Penal y a la Ley General de Salud ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que finalmente reconoció a la ALDF la facultad para legislar en la materia.

En una reacción calificada de “visceral”, 18 estados decidieron blindarse ante la posibilidad de que sus Congresos se contagiaran con este mal despenalizador y de 2007 a la fecha se han aprobado una serie de reformas a las constituciones locales no para penalizar más el aborto (eso sigue igual), sino para reconocerle personalidad jurídica al embrión.

Los estados son Chihuahua, Quintana Roo, Sonora, Campeche, Baja California, Guanajuato, Morelos, San Luis Potosí, Colima, Yucatán, Puebla, Querétaro, Jalisco, Oaxaca, Durango, Chiapas, Nayarit y Tamaulipas.

¿Cuál es el problema con esto? Que va más allá del debate aborto sí o no. Especialistas y legisladores que se oponen a las reformas consideran que éstas atentan contra las garantías fundamentales que reconoce la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (que no le otorga personalidad jurídica al no nacido) y abren la puerta a la posibilidad de penalizar métodos anticonceptivos como el DIU y la pastilla del día siguiente (porque impiden la fecundación), así como la fertilización in Vitro (porque desecha embriones).

La Procuraduría de los Derechos Humanos de Baja California y diputados de la 59 Legislatura de San Luis Potosí interpusieron ante la SCJN una acción de inconstitucionalidad a fin de que estas reformas sean revertidas. El ministro José Fernando Franco elaboró un proyecto de dictamen que da la razón a los inconformes y cuya discusión y análisis inició este lunes 26 de septiembre. En los próximos días conoceremos la decisión del máximo tribunal.

No morí. No recurrí a mis padres porque eso habría significado dejar mi problema en sus manos (lo siento mamá, papá). Ellos habrían decidido por mí. Y con toda seguridad su solución habría sido la que marcan sus principios y conceptos morales, basados en sus creencias religiosas: casarme y tener al bebé. Por supuesto, ésa no era opción para mí. Tampoco para mi novio.

Quiero aclarar también que no me traumé y que no vivo afectada psicológicamente por el tema. Al contrario. Agradezco al gran hacedor del universo y a mi buena fortuna el haber salido con bien de todo eso.

Los grupos antiaborto dicen sí a la vida desde la concepción, pero se hacen los occisos con lo que pasa después: dónde están los discursos y las acciones de defensa en favor de los niños no deseados cuyo destino en infinidad de casos es la pobreza, el maltrato y hasta la muerte.

Su formación católica les impide también apoyar las campañas en pro de la educación sexual y del uso de anticonceptivos, sobre todo entre los jóvenes. La alternativa que dan es la abstinencia. O sea, la moral y creencias de unos, aplicadas como reglas generales para todos. No pues sí.

Porque estoy a favor de la vida apoyo el derecho de las mujeres a tener la opción legal para interrumpir su embarazo antes de las 12 semanas. Porque este es un tema de democracias y de reconocimiento a los derechos humanos fundamentales. Es mi cuerpo, yo decido. Y porque, como bien resumen las campañas a favor de la despenalización, lo que necesitamos es educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto seguro para no morir.

 

@malamadremx

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Comentarios
  • Yolanda

    Hola a todas (o), como mujer me parece que son muchas las circunstancias y pensamientos por los que a de pasar una mujer en esa situación; tiene que ver su vida intra familia, social, economica y de pareja. Ya que muchas personas en la actualidad vienen tienen o tuvieron problemas familiaraes y es de notarse que nadie quiere esa para sus hijos. Me parece que todos estamos en el comun acuerdo de que queremos algo mejor para nuestros progenitores, darles todo, atenciñon y cuidados y no se puede jusgar a alguien por unairresponsabilidad también tiene que ver el ambiente sociocultural. Es realmente una polemica para muchos pero como muchas mujeres lo apruebo; con ello tengo el beneficio de mayor información, espacios libres de prejuicios que me permitan saber que deseo; lugares seguros, donde pueda depositar mi confianza y no generar traumas; lugares donde realmente me den la orientación de que puedo hacer al tener un bebe no deseado… Si estoy a favor de la legalización del aborto.

  • Mala Madre

    Agradezco de corazón a Aaron, Gonzalo, Carla Maxil, Diana Delarge, Analee González, Mygg, Georgina, Arturo y Sele sus comentarios y testimonio. A Lobo y Josafat RG, por leerme.

  • Sele

    Pues yo sí estoy de acuerdo con el aborto….Porque lo legalicen o no, seguirá existiendo. Lo peor, es q seguirán habiendo decesos por aquellos mal practicados. Además, cada quien es dueño de su cuerpo y de sus decisiones, le guste o no a la sociedad.

  • Arturo

    1. Las descalificaciones no son argumentos, así que evitemos adjetivos.
    2. El núcleo del debate es establecer si el embrión tiene derechos, si los tuviese y se contraponen a los de la madre, el debate debe centrarse en cuales derechos son los que deben prevalecer.
    3. Dado que es un tema donde la subjetividad es muy relevante, lo más adecuado sería que la interrupción de embarazo no fuera asunto jurídico, que el estado no intervenga y lo apoyen financieramente los que así lo deseen

  • Georgina

    Hace 11 años a media universidad me embaracé y tuve el dilema de abortar o no, pero mis creencias religiosas fueron más fuertes. Casarme definitivamente no era opción, así que asustada y sin saber qué hacer decidí pedir ayuda a mis padres. Entre los tres decidimos que tendría al bebé, que dejaría de estudiar un año y que después volveria a la escuela.

    Tuve a mi hija, nunca volví a la escuela y me dediqué a trabajar. No lamento haberla tenido, es el motor de mi vida, pero han sido años difíciles tanto para mi como para ella.

    Las dos nos queremos mucho. Sin embargo a veces añoro lo que no fue, una carrera, graduarme, una pareja estable. Retrasé mi éxito profesional al menos diez años. Hoy por supuesto, al ver a mi hija, me parece imposible pensar siquiera en haber interrumpido el embarazo porque la veo, la tengo y la quiero. Pero si no estuviera, quizá no lo lamentaría porque no sabría como habría sido, y quizá yo habría podido prepararme mejor para el momento de tener un bebé deseado. Creo que no tiene nada de malo considerar un aborto y eventualmente hacerlo si es lo que una realmente quiere.

  • Estoy de acuerdo contigo, cuando dicen ser “pro-vida” creo que más bien debería de decirse “pro-fetos” por que la realidad es que no, la vida no la defienden. Si la defendieran, así como pelean por criminalizar el aborto pelearían por que se de una buena atención médica a las mujeres durante el embarazo, el parto y el apoyo psicológico para aquellas que no querían estar embarazadas y ese embarazo fue un trauma (Si, perdón para todos los “pro-vida” pero para una mujer que no quiere estar embarazada, ese embarazo no es una bendición al contrario y si no tienen útero ni se atrevan a opinar sobre las consecuencias físicas, emocionales, económicas y psicológicas de un embarazo. Nadie de los “pro-vida” menciona eso, verdad, creen que todas las mujeres nos morimos de ganas por ser madres en todo momento).
    También deberían estar luchando para que todos esos niños no deseados y que van a dar al DIF tengan mejores condiciones de vida o darles apoyos a esas mujeres que se quedaron con sus hijos pero tuvieron que interrumpir sus estudios o su trabajo para cuidar a esos hijos.
    Debería de preocuparles esas mujeres que mueren en abortos clandestinos y que según estadísticas, la mayoría que busca abortos son mujeres con al menos dos hijos y no pueden con otro, digo, si tanto les importan los niños deberían de hacer algo por esos niños que se van a quedar huerfanos.
    Pero la realidad es que no hacen, ni luchan por nada de lo anterior, sólo se mantienen en una postura que no tiene verdaderos fundamentos científicos, sino sólo lo que un grupo de viejitos ha dicho por mucho tiempo desde el Vaticano, que cómo siempre, cambian los hecho por mitos y verdades a medias para ajustarlos a sus dogmas.
    Siempre que yo hablo con alguien que esta en contra del aborto y le presento datos fundamentados y comprobados me dicen que no sabían eso, que pensaban que era diferente y muchas cosas más, entonces su creencias sólo estaban basadas en ignorancia.
    Las mujeres van a seguir abortando, sea legal o no, les gusto a los católicos o no, pero ¿qué es más pro-vida, dejar que las mujeres mueran en abortos clandestinos o apoyarlas en una decisión tan difícil, darles seguridad, y educación sexual?

  • Estoy a favor del derecho de las mujeres a decidir. Pero es un tema con muchísimos matices. Al leer a la autora y a Carla Maxil, lo único que veo es egoísmo, inconsciencia. Absoluta falta de compromiso con las decisiones que tomamos y sus consecuencias. Es muy mañoso de parte de la Mala Madre (me queda claro de dónde viene el sobrenombre) hablar de la interrupción del embarazo (eufemismo que prefiero manejar) como algo preferible a exponer al producto de este embarazo a la pobreza, al maltrato, a la muerte; y exponer a la vez su caso: joven, con trabajo recién estrenado (el que sea, finalmente es un trabajo) y futuro por delante. No es la misma situación. Lo que yo leo es “no sé aceptar las consecuencias de mis actos. Prefiero la salida fácil”. Es triste que estos actos irresponsables quieran ser puestos al mismo nivel moral de interrumpir un embarazo por una violación, por poner un ejemplo. Y más allá del debate sobre el momento en que se puede considerar individuo a algo que es poco más que un racimo de células, me revienta el que alguien, cualquier persona, no sea capaz de aceptar que se equivocó y afrontar las consecuencias aplicables. En cualquier contexto.
    Me parece que leí un artículo sobre la defensa de un capricho. Y no me gusta. Como sea, sigo leyendo con interés a la autora. Saludos.

  • Lobo

    Y dónde quedó la Bigger Sister (o Brother)?, yo esperaría que las personas dieran a todos sus hijos(as) sin excepción, mínimo el mismo trato que han recibido de sus padres, es decir, el derecho a la vida. No se debe discriminar a nadie, menos a los indefensos infantes por nacer.

  • Un gusto enorme, leerla siempre. Hace ya un tiempo que la “descubri” y siempre me es muy grato saber lo que peinsa y cree acerca de diversos temas.
    Y yo digo también si a la vida, siempre y cuando nosotras lo decidamos.
    Saludos Mala Madre.

  • CARLA MAXIL

    Gracias por compartir tu testimonio. Yo tengo una historia muy parecida. Hoy tengo 28 años, un puesto directivo en mi trabajo, vivo sola y no me arrepiento de las decisiones que tomé en mi pasado. No soy un monstruo, soy una mujer que con mucho dolor decidió no darle una mala madre a un inocente, porque hoy se que la maternidad no es para mi.

  • Gonzalo

    Gran artículo, gracias por el testimonio. Y el timing es fundamental.

  • Hoy en mi digno transporte, comencé a pensar un poco; y llegue a la conclusión, (creo que cualquiera lo pudo hacer) nuestro gobierno criminaliza actos que están por demás pasados de moda y cientos de narcotraficantes y secuestradores andan sueltos. que tristeza que nuestra sociedad se preocupe por temas tan irrelevantes y haga del caso un escándalo mediático y meta a inocentes a la cárcel, mientras verdaderos delincuentes siguen en las calles atacando la vida de la misma sociedad. Cada quien es dueño de su cuerpo y de sus decisiones, POR EL DERECHO DE LAS MUJERES A DECIDIR, y el COMPROMISO DE LOS HOMBRES A PENSAR CON LA DE ARRIBA.