Perfil Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 20 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo y los últimos cinco de freelance. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a malamadred2@hotmail.com

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Niños secuestrados… por sus padres

Todos nos enteramos del caso por las redes sociales. Un pequeño de tres años había sido secuestrado a la hora de la salida del colegio Highlands Preschool, ubicado en El Pedregal de San Angel. Al terminar las clases, fue arrebatado de las manos de su maestra a las puertas de la escuela.

Después del escalofrío inicial cuando uno lee algo así, lo siguiente que imaginé fue a un comando de cinco hombres vestidos todos de negro con pasamontañas y armas largas, llevándose al niño en dos camionetas blindadas para posteriormente pedir un rescate. Indignante. Maldito gobierno que no combate al crimen organizado, maldita inseguridad, algo hay qué hacer. Y todos dimos retuits y compartimos la denuncia en Facebook, Instagram y donde nos fue posible.

Conforme pasaron las horas de ese jueves 11 de octubre nos fue revelada nueva información. La madre, la maestra y hasta el propio niño conocían al secuestrador: el padre. Ya no se trataba entonces de un angustioso momento de terror, sobre todo para el pequeño, sino tal vez de un legítimo reclamo paterno por ver al hijo. Puede que hasta haya sido un reencuentro festivo para los dos, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la alarma que cundió entre la comunidad del Highlands obligó a la directiva del colegio a enviar una circular para explicar a los padres de familia que se trataba de un pleito legal entre los progenitores del niño por su custodia, y que la sustracción del menor no tenía nada qué ver con la inseguridad del país, de la ciudad y mucho menos de la escuela.

Con lo que sí tiene que ver es con un fenómeno creciente de pleitos entre parejas que, penosamente, secuestran la tranquilidad y el bienestar de los hijos a los que buscan proteger. Y que, de paso, han descubierto un nuevo uso de las redes sociales con el que hacen efectivo el clásico “el que pega primero, pega dos veces”. Lo que los personajes públicos conocen como buena prensa, pues. Confieso que me encorajinó haber sido usada en medio de un conflicto marital y que la madre del pequeño haya abusado de la buena fe de la gente para tergiversar intencionalmente el problema, en un cuestionable intento por conseguir apoyo para su causa, justa o no. Hasta donde sé, los jueces no resuelven en función de quién tiene más adeptos, sino de qué es mejor para los niños.

En lo que va del sexenio, los juicios en materia familiar sólo en la Ciudad de México se han incrementado en casi un 40 por ciento, al pasar de 7 mil 764 en2006 a10 mil 833 en lo que va del 2012, de acuerdo con información del Tribunal Superior de Justicia del DF, obtenida por una solicitud de transparencia de Inteligencia Pública (@IntPublica) a INFOMEX-DF.

Las controversias presentadas por parejas con hijos incluye guardia y custodia, régimen de convivencia y visitas, pérdida de patria potestad, y alimentos por demanda escrita. Desgraciadamente, el TSJDF no cuenta con un desglose de los casos y no podemos saber cuál es la incidencia del pleito por ver quién se queda con los hijos y saber cómo ha sido resuelto. Conozco por lo menos cinco casos de padres que se han llevado a la brava a los críos y se han enfrascado en un pleito legal con la madre. El único caso resuelto hasta el momento fue favorable al padre.

ANEXO-1563 Y 157412 (1)

Desde que tengo uso de razón he escuchado que las leyes en México protegen y privilegian a la madre en el tema de la custodia de los hijos. Será que antes los hombres eran más desobligados que ahora y no les interesaba hacerse caso de las criaturas que procreaban y por ello no había tanto debate, ni pleito, ni nada: quedaba claro desde un principio quién se haría cargo de los chiquillos en caso de una separación. Tal vez ahora sí quieran ejercer con legítimo derecho su paternidad y no se resignan a que sea la madre quien se quede con los niños y, en ese escenario, una custodia compartida sea lo más sano y justo para todos.

También es válido que madre o padre busquen asesoría jurídica y hasta apoyo moral con quienes tienen a la mano. En eso las redes sociales han resultado ser instrumentos útiles y maravillosos, y hasta salvavidas en casos difíciles y desesperados.

Pero señoras, señores, el espectáculo que arman a causa del rencor, el despecho, o vayan ustedes a saber la razón por la cuál se separaron, es la peor estrategia y va en detrimento de esos hijos por los que darían la vida. Y que en medio de su pleito personal busquen público para manipular buenas conciencias, ya es el colmo. La situación del país no está para andar gritando secuestro porque se pelearon con el ex marido o la ex mujer. Es una falta de respeto para las verdaderas víctimas de la violencia en México. 

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