Perfil Mala Madre es egresada de Periodismo por la UNAM con 20 años de experiencia, durante los cuales ha trabajado en los principales diarios de circulación nacional como reportera de política. Los primeros 15 de tiempo completo y los últimos cinco de freelance. Alguna vez le dijeron que daba mal ejemplo a sus hijas quedándose en casa y como nunca le ha gustado que le digan qué hacer, hizo lo que quiso… y se quedó en casa. Le encanta contar historias y nunca ha dejado de escribir, así sea la lista del súper. Síguela en Twitter: @malamadremx o escríbele a malamadred2@hotmail.com

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El papá de Sofía descubre a los pobres

 

La bronca no es tanto que Sofía ocupe cada viernes y sábado, y a veces hasta los jueves, para irse de fiesta. Que después de su ritual de casi una hora para emperifollarse, se vaya con sus amigos a la “pre”, que puede ser en un bar, una cena, una comida alargada o, ya de perdis, hasta una compra de pánico en el Oxxo, todo con tal de “no llegar sobrios al antro”.

El problema tampoco es que Sofía, una vez instalada en el antro con sus amigos, tenga como propósito emborracharse, tal vez ligar, o mandar todo a la fregada para sólo disfrutar el momento.  Todo esto resumido, porque al parecer los detalles son penosos de contar.

Pero bueno, eso sigue sin ser problema, como tampoco lo es que en una sola noche de antro, Sofía y sus amigos se gasten lo que una persona de escasos recursos utiliza para comer durante TODO UN MES. Porque hagamos cuentas, si una persona puede alimentarse con 38 pesos al día, imaginen lo que haría con el dinero invertido en perlas negras, boligomas, capitán morgans, vodkas y, si la esplendidez de la situación lo amerita, hasta champañuki. #YoConfieso que no tengo ni la más remota idea de lo que sean los primeros tres brebajes, pero me late que una persona pobre se podría indigestar con tantos recursos.

Insisto, nada de eso me parece tan escandaloso ni espectacular toda vez que es conocido que cierta juventud así se las gasta hoy en día. Menos mis hijas, por supuesto, que conocerán lo que es amar a dios en tierra de indios si se les ocurre derrochar el patrimonio familiar y su juventud de esa forma.

 

En esta fiesta lo más que se llegó a servir fue manzanita sol

 

Así que, si nada de eso da para poner al jesús en la boca, mucho menos espanto causa que Sofía considere buena idea que los baquetones de sus amigos donen una noche de antro para la gente pobre, con tal de darle “un aire diferente” a estas fiestas navideñas. Porque bueno, tampoco se trata de que dejen de reventarse y se conviertan en trabajadores sociales -no es para tanto-, sino de hacer “un poco de conciencia” sobre lo que sus noches de copas, sus noches locas, “contribuyen a que el país no mejore, a que la brecha de desigualdad siga siendo inmensa y a que el crimen organizado siga siendo la única fuente de trabajo que les proporcione un ingreso significativo a los jóvenes y niños que viven en condiciones inhumanas”.

Dicho lo anterior, reparemos en cómo cambiará la vida de esas criaturas cuando Sofía and friends lleguen con los juguetes, las despensas y puede que hasta con una posada organizada, a una colonia pobre. Aunque igual no sucede, eh, porque parece que a muchos les puede dar flojera y entonces la opción es que depositen su donativo en la cuenta bancaria de la organización de su preferencia y… a seguir la fiesta.

No soy una persignada. No me espanta el living la vida loca, el bajo nivel de involucramiento, ni la ingenuidad de Sofía y sus amigos. Son jóvenes, son privilegiados. Nunca han tenido que preocuparse por otra cosa que no sea disfrutar su vida. Hasta diría que ya casi me convence la propuesta, por el gran esfuerzo que les significará privarse de una noche de reven.

Lo que sí me espanta es que al papá de Sofía le haya parecido una gran propuesta. Que la haya considerado una muy buena forma de concientizar a los jóvenes sobre la realidad que vivimos en el país. Hasta digna de difundir entre sus 78 mil 333 seguidores de Twitter, aunque luego se arrepintiera y borrara el tuit y el enlace al Facebook de su hija  por el revuelo que causó. A él, Gustavo Madero, cuadro destacadísimo del partido que gobernó México los últimos 12 años y actual dirigente nacional.

 

Me pregunto hasta dónde una anécdota banal como ésta puede pintar lo que hicieron los panistas con el país, en los dos periodos que concluyen el próximo sábado. Bien intencionados, pero entendiendo todo mal. Y haciéndolo peor. No puedo creer que Madero, a quien un amigo periodista describe como “el sector socialista del PAN” después de elaborar un perfil sobre su trayectoria, le parezca que con dejar de beber un día le nazca a alguien la conciencia. Ahora me explico por qué durante estos seis años no pudieron dar opciones a esos jóvenes de los barrios pobres que tanto preocupan a Sofía.

Ya no tendrán la Presidencia, pero si aspiran a regresar, no estaría mal que el dirigente nacional del PAN se pusiera a investigar sobre el esfuerzo que ya realizan jóvenes que no se gastan en un antro lo que Sofía y sus amigos, pero que harían maravillas si contaran con su apoyo y el de sus papás.

Acciones Para el Desarrollo Comunitario, A. C. (@adecoac) y los chicos del proyecto Enchúlame la bici (@enchulamelabici) son dos organizaciones manejadas por jóvenes que también disfrutan la vida, estudian, trabajan, se divierten, y, ¿qué cree?, se preocupan por contribuir a su comunidad. Mientan madres y de vez en cuando se alcoholizan, cómo de que no, pero no por ello dejan de comprometerse. Y los padres de ninguno de ellos dirigen siquiera una asociación política local.

¿Quiere difundir buenas ideas, señor Madero? ¿De ésas que cambian a un país y la vida de la gente? Pues aquí le dejo un par.

 

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