Ahora resulta que todos cumplen con el reglamento de tránsito

Las redes sociales revolotearon estos días por la presunta advertencia de científicos de la UNAM respecto a que el nuevo reglamento de tránsito ha provocado que la contaminación se dispare. Pues no es así.

Que el nuevo reglamento de tránsito ha disparado el incremento de la contaminación en la Ciudad de México. Así destacaron algunos medios nacionales la conferencia que dieron ayer investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM (acá, acá y acá algunos ejemplos).

De acuerdo con las distintas notas, Ricardo Torres Jardón y Agustín García Reynoso consideraron que no hace falta hacer “ecuaciones muy difíciles” para “estar certeros de lo que está sucediendo” y que “no hay mucho qué pensar, simplemente menor velocidad, mayores contaminantes”. Ah, y que a eso se suma la eliminación de la vuelta continua con precaución y los topes. O algo así.

Convenientemente, no incluyeron en sus notas que Torres Jardón también reconoció que “aún no tienen suficientes datos” para hacer tal afirmación sobre el reglamento, pero pues “creen” que “está contribuyendo”. Encontré la cita en este medio, mismo al que el dato importó poco puesto que se dieron vuelo en las redes sociales afirmando que la gran culpa era del reglamento.

Que en la misma conferencia se dijera –ahí sí con suficientes datos- que el Centro de Ciencias de la Atmósfera ha encontrado una relación directa entre las modificaciones al Programa Hoy No Circula y el incremento de la contaminación es un detalle menor que quedó en segundo término.

Es decir, los científicos confirmaron que sí hay un incremento en las emisiones de “hidrocarburo y monóxido de carbono” desde que se eliminaron las restricciones para circular los sábados, y que estas emisiones –que bajaban los fines de semana- ya alcanzan otra vez los niveles que se registran de lunes a viernes.

Estamos hablando de unos 500 mil vehículos con 10 años de antigüedad o más que no circulaban los sábados y que desde julio de 2015 tienen la posiblidad de regresar a las calles siempre que pasen la verificación.

El reporte de los científicos de la UNAM es avalado por datos de la Secretaría de Medio Ambiente citados por Milenio, que revelan que desde que se modificó el Programa Hoy No Circula (cinco meses antes de que entrara en vigor el nuevo reglamento) se incrementaron las emisiones contaminantes y se registraron más precontingencias ambientales que en otros años. De 810 mil 868 vehículos que circulaban todos los días antes de la modificación, pasamos a un millón 427 mil vehículos. Es decir, desde hace siete meses hay 616 mil 132 autos más circulando todos los días. Un 76 por ciento más.

El problema, entonces, ya no es la velocidad sino la cantidad de autos. A eso sumémosle -como advirtió en la misma conferencia el investigador Javier Miranda- las “condiciones meteorológicas desfavorables para la dispersión de contaminantes” que se incrementarán en abril y mayo por las sequías, y luego en diciembre, enero y febrero por el invierno… Y así sucesivamente.

Concluyo que los investigadores de la UNAM convocaron a la conferencia para alertar sobre el riesgo ambiental que corremos (sí, la contaminación mata) y pedir que se revise el Hoy No Circula antes que cualquier otra consideración. Viene en las mismas notas, sólo que muy al final.

Pero el mensaje no llegó. Ahora resulta que como todo mundo está cumpliendo con el reglamento de tránsito (ajá…) y circulando a menos de 50 y hasta 30 km/hr., nos encontramos hoy exponiendo gravemente nuestra salud.

Por suerte para peatones y ciclistas -beneficiarios directos de la reducción en la velocidad- ya hay científicos que estudiaron el fenómeno en Europa y llegaron a la conclusión de que “no hay aumento ni disminución dramática de los contaminantes” por circular a menos de 50 km/hr. (acá lo pueden consultar).

Para mala suerte de los automovilistas, debemos asumir que hay muchos coches en las calles y que por nuestro propio bien no podemos seguir así. Y como la Suprema Corte nos enmendó la plana respecto a la equidad que deben guardar las políticas públicas, lo que nos quedaría es que todos los autos dejaran de circular un día a la semana. Y el que no pase la verificación no circula dos días o los que se decidan hasta que cumpla con la normatividad. Lo dejo sólo como una idea solidaria y equitativa ante un problema grave. Mientras en otras latitudes han llegado a la conclusión de que “las ciudades con más éxito (económico, ambiental o calidad de vida, bienestar) son las que tienen menos coches“, en la Ciudad de México nos aferramos a ellos.

La alternativa es hacer nada y esperar a tener una alerta roja de contingencia ambiental como la del 2015 en Pekín. Y así llevárnosla, de contingencia en contingencia, resignados a vivir menos tiempo y a morir de un modo bastante feo.

 

@malamadremx

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