La cultura moderna de la historia

En el libro de esta semana, el autor se centra en el ejercicio de la historia como disciplina científica. Su reflexión gira en torno a dos ideas: la dificultad que existe en dar cuenta del pasado tal como ocurrió y en la tesis muy difundida que la historia puede ser “maestra” de la vida y de ella se aprende, para vivir el presente.

La cultura moderna de la historia: una aproximación teórica e historiográfica

Guillermo Zermeño Padilla

El Colegio de México

México, 2002

pp.246

El libro es el resultado de más de una década de trabajo y reflexión del autor sobre la teoría de la historia y la historiografía. Es su aporte particular al campo de la historia. Algunas de las ideas que se ofrecen en el texto habían sido ya presentadas en seminarios y publicado en revistas especializadas.

En la primera parte, En busca del lugar de la historia en la modernidad, hace una reflexión crítica sobre el quehacer de la historia a partir del momento que ésta aparece como ciencia con la cátedra del alemán Leopold von Ranke (1795-1886) en la recién creada Universidad de Berlín, obra de Guillermo de Humboldt.

La crítica del autor se centra en el ejercicio de la historia como disciplina científica. Su reflexión gira en torno a dos ideas: La dificultad que existe en dar cuenta del pasado tal como ocurrió, que es la pretensión de Ranke, y también la tesis muy difundida que la historia puede ser “maestra” de la vida y de ella se aprende, para vivir el presente. A partir de una revisión muy amplia, diría que exhaustiva, de los más diversos autores, el autor, investigador del Colegio de México, toma posición frente al quehacer de la disciplina.

En la segunda parte, Saber histórico y modernidad en México, da cuenta del momento en que se funda la disciplina de la historia como una actividad científico profesional en México. El autor plantea que los antecedentes se encuentran en la segunda mitad del siglo XIX y que como tal, en el sentido que lo propone Ranke, aparece hasta 1940.

El libro está dirigido a los especialistas de la historia que es con quienes el autor, también historiador, quiere debatir, pero el texto puede ser bien entendido por públicos más amplios, en particular los que están  interesados en el campo de las ciencias sociales. A eso ayuda que la escritura está muy bien cuidada y siempre es precisa y clara.

 

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