Los peces de la amargura

El libro reseñado esta semana es una novela coral, un cuadro dramático y objetivo, de los años de la tragedia que supuso para la sociedad española, en particular la vasca, el terrorismo de ETA.

Los peces de la amargura

Fernando Aramburu

Tusquets

Barcelona, 2006

pp. 242

Durante años, el terrorismo de ETA en el país Vasco fue una de las más sentidas preocupaciones de la sociedad española. Aramburu se adentra en diez relatos a los efectos devastadores que tuvo para la gente de carne y hueso el terrorismo en esa región de España. Es un tema que se ha dejado de lado o sólo se recurre a él de manera velada.

Al autor no le interesa la crónica de los terribles atentados que sufrieron las víctimas de estas historias, sino el modo que éstos afectan a los seres humanos que tiene consecuencias para el resto de sus vidas. Ya nunca más podrán ser ajenos a esa realidad.

Las víctimas de estas historias no sólo son quienes sufrieron directamente el atentado y perdieron la vida a causa de ellos sino sus familiares y amigos que siguen ahí y que también se añaden a la lista de damnificados. Es una colectividad doliente y amedrentada que se refugia en el silencio.

El autor recurre a distintas estrategias narrativas para enfrentar las historias. Alguna vez es una crónica, en otra un reportaje y más adelante un testimonio en primera persona. En otra es una carta o una historia de familia contada a los hijos.

La obra recoge trozos de vida tratados sin sentimentalismos absurdos y sí con gran respeto. Las historias son radicalmente sencillas. Éstas se convierten en homenaje o denuncia a partir de la fuerza de los mismos relatos. Éstos respiran cotidianidad. Aramburu cuenta historias que resultan creíbles e interpelan. El lector no puede permanecer indiferente.

Es una novela coral, un cuadro dramático y objetivo, de los años de la tragedia que supuso para la sociedad española, en particular la vasca, el terrorismo de ETA. La prosa es directa y precisa. El relato fluye con un ritmo que parece canto. Es el canto de la tragedia, pero sin sentimentalismos baratos.

Fernando Aramburu nació en 1959 en San Sebastián. Con trabajo se pagó sus estudios. Desde 1985 vive en Alemania donde da clases de español a hijos de migrantes en Lippstandt y Giesseke, al norte de Renania-Westfalia. En la década de los ochenta fue creador y promotor del grupo literario Cloc, en San Sebastián.

Ha recibido, entre otros muchos premios, el Ramón Gómez de la Serna en 2001 y el de Euzkadi. Confiesa que “me gano el sustento con la docencia a fin de gozar de la libertad en lo que más me importa, que es la literatura. El mercado apenas logra dañarme ya que soy escritor solitario, rumiante, y vivo lejos”.

La obra que lo dio a conocer como escritor es Fuegos de limón (1996). Después vinieron las novelas Los ojos vacíos (2000), El trompetista del Utopía (2003), Vida de un piojo llamado Matías (2004), Bambi sin sombra (2005). Son conocidos sus ensayos No ser no duele (1997) y El artista y su nombre (2002).

 

@RubenAguilar

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