Maduro, por lo pronto, se salió con la suya

La mayoría de la sociedad venezolana sabe muy bien que lo del domingo es una maniobra del gobierno para deshacerse de la Asamblea Nacional, donde la oposición tiene la mayoría.

En Venezuela, el golpe de Estado del Poder Ejecutivo en contra del Poder Legislativo se consumó el pasado domingo 30 de julio. El presidente Maduro, en un desesperado esfuerzo por mantener en el poder al grupo que se hizo de la presidencia hace 18 años, ha desconocido a la Asamblea Nacional (Parlamento) elegida por 14 millones de votantes, para instalar una Asamblea Constituyente, que habrá de hacer una nueva Constitución.

Ésta, compuesta por 545 miembros todos afines al régimen. Hay funcionarios, integrantes del partido y de las organizaciones sociales que controla el gobierno. El 72.0 % de los venezolanos rechaza su instalación y el virtual golpe de Estado, según la encuestadora Datanálisis, la más prestigiada de ese país.

La mayoría de la sociedad venezolana sabe muy bien que se trata de una maniobra del gobierno para deshacerse de la Asamblea Nacional, donde la oposición tiene la mayoría. Si en la pasada elección el chavismo, ahora madurismo, se hubiera hecho del control de la misma no estaría pasando lo que ahora ocurre. El chavismo, de talante autoritario, no sabe gobernar en condición de minoría.

Con la instalación de la Asamblea Constituyente se van a agravar, no a resolver, los problemas del país y va a empeorar la situación de la gente y se va a ser más grave la escasez de los productos y el aislamiento del país. Maduro y su gobierno quieren ganar tiempo para evitar las elecciones -si las realizan pierden- y tratar de concentrar todo el poder en un régimen autoritario ya muy cercano a la dictadura.

El gran apoyo de Maduro es la corrupta cúpula militar. Eso es lo que lo sostiene. El día que el Ejército exija que se realicen elecciones el régimen instalado por Hugo Chávez cae. Eso por lo pronto no va a ocurrir. El gobierno espera que al paso de los días aumenten los precios del petróleo y se haga, una vez más, de suficientes recursos para comprar la voluntad popular. En los pasados años las muchas dádivas entregadas por el gobierno, no la ideología, amarró el apoyo popular al régimen.

Ante la decisión de Maduro y los suyos, la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no tiene más camino que seguir la lucha por la democracia que ya ha emprendido. Es terrible, pero seguramente que el número de los ciudadanos asesinados por fuerzas de seguridad o grupos cercanos al gobierno va a seguir creciendo. Ya van más de 100.

La comunidad internacional se enfrenta a un golpe de Estado dado por el mismo Estado. La solución no puede ser la invasión de una fuerza internacional. ¿Qué hacer? ¿Se debe reconocer o desconocer a un gobierno que ha dado un golpe de Estado? ¿Se debe reconocer al gobierno que está dispuesto a todo, que incluye el hambre de sus ciudadanos, con tal de mantenerse en el poder? ¿En Venezuela se abre un nuevo y, a la vez, conocido capítulo en la historia de América Latina? Estamos de regreso a la época de los golpes de Estado.

 

@RubenAguilar

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