En nombre de mi hija

La película, basada en una historia real, cuenta el proceso de investigación que en 1982 emprende un padre para que el asesino de su hija enfrente la justicia. Le toma 30 años.

En nombre de mi hija

Título original: Au nom de ma fille

Producción: Francia-Alemania, 2016

 

Sinopsis: La película se realiza en base a hechos de la vida real del caso que se conoce como El affaire Bamberski-Krombach. Se adentra en el proceso de investigación que en 1982 emprende un padre para que enfrente la justicia el asesino de su hija de 14 años. Le lleva 30 años y nunca, a pesar de múltiples problemas, abandona su búsqueda.

André Bamberski (Daniel Auteuil) y su mujer Dany (Marie-Josée Croze) viven en Marruecos con sus dos hijos. Ella inicia un romance con el médico alemán Dieter Krombach (Sebastian Koch), papá de compañeros de sus hijos en la escuela. Bamerski y su esposa deciden dejar Marruecos, para salvar su relación. Krombach, sin que ellos lo sepan, se va a vivir a Francia, para seguir a Dany. Ellos se reencuentran. La pareja se separa.

En julio de 1982 André Bamberski recibe la noticia que su hija Kalinka, de 14 años, ha muerto. Ella pasa vacaciones en Alemania con su madre y su padrastro el Dr. Krombach. El padre no recibe el acta de la autopsia y exige a su exmujer que se la envíe. Está en alemán, la traduce al francés y se da cuenta de múltiples irregularidades. Pronto se convence que el culpable es el Dr. Krombach e inicia su investigación, para llevarlo a la cárcel.

Se enfrenta a la burocracia y lentitud del sistema policial y de justicia alemán y francés. Estos aparatos no quieren realmente llegar a la verdad. No quieren ir más allá de las investigaciones y procesos convencionales. Todo invita a que Bamberski abandone el caso. Él sigue. Siente no cuidó bien a su hija y que le debe que su asesino sea declarado culpable y vaya a la cárcel. Después de 30 años lo logra.

Comentario: La película describe bien la importancia que tiene para Bamberski encontrar al asesino de su hija, para llevarlo a la justicia. El centro de su vida se vuelve esa tarea. En la narración hay una crítica severa al sistema policial y judicial de Francia y Alemania. Países que se supone son ejemplares en estas materias. Se da cuenta de lo que significan las burocracias estatales y los estúpidos nacionalismos que al final terminan por proteger a sus criminales.

En el tratamiento que hace el director de la figura de Bamberski, siempre repetuosa, ofrece elementos para que el espectador decida si su búsqueda es una obsesión, si es una locura, si es una decisión ética o simplemente algo que como padre le debe a su hija asesinada. ¿Va a dejar que el culpable siga viviendo una vida normal? ¿Que siga abusando, con la complacencia de las autoridades, de otras niñas?

Las actuaciones de Auteuil, Koch y Croze, cada quien en su papel, son creíbles y poderosas. Auteuil es el padre consumado por el dolor y la búsqueda de que se haga justicia. No es venganza. Es algo que va más allá. Es el deber de un padre con su hija. Koch representa muy bien al supuesto médico generoso y amable, al atractivo seductor de mujeres que esconde a un enfermo monstruoso que viola niñas después de inyectarlas, para que no puedan defenderse. Croze es la mujer que intenta resistirse al amante y mantener la familia, pero que al final cae ante sus encantos. Ella no cree en la culpabilidad de su nuevo marido y lo defiende. Mucho después, ante el cúmulo de las evidencias, termina por aceptar su culpabilidad.

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Dirección: Vicent Garenq

Guión: Vicent Garenq y Julien Rappenau con base al libro testimonio de André Bamberski.

Fotografía: Renaud Chassing

Música: Nicolás Errera

Con: Daniel Auteuil, Sebastian Koch, Maria-Josée Croze, Christelle Cornil

 

 

@RubenAguilar

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