Prisionera de mi tío

A lo largo del texto hay un retrato preciso, exacto, de la burguesía nicaragüense fiel a Somoza. Sus valores, su doble moral, sus viajes, sus reuniones, sus fiestas, sus fines de semana en sus casas de campo. El texto se adentra a la sumisión de ese grupo a los designios del Somoza en turno.

Prisionera de mi tío

Ficción y memoria con sello Somoza

María Lourdes Pallais

Fondo Editorial CIRA

Managua, 2006

Pp. 199

La novela entrelaza la ficción con la realidad. Pallais afirma que ”en este libro las cosas son reales, pero tienen una cuota de fantasía e imaginación que no habría podido usar en una crónica o un reportaje”. La protagonista es Claudette, personaje ficticio, que también tiene rasgos autobiográficos de la autora. Está inspirado, dice ella, “en mis vivencias, en mis pasiones, que han sido alimentadas por amores, odios y obsesiones”.

La novela cuenta, desde adentro, la historia de la familia Somoza, la que da inicio a la dinastía en Nicaragua, la del general Anastasio Somoza García, asesinado en 1956, y la de su hijo el general Anastasio Somoza Debayle, derrocado por la Revolución Sandinista en julio de 1979 y después asesinado en Asunción, Paraguay, donde vivía su exilio.

En la obra existen historias y nombres que son reales. Hay detalles de la rutina de la familia Somoza, de sus costumbres y conflictos internos, que revelan un conocimiento de primera mano por parte de la autora. Llama la atención la descripción que hace de las casas y la vestimenta. Se tiene la sensación de estar ahí.

A lo largo del texto hay un retrato preciso, exacto, de la burguesía nicaragüense fiel a Somoza. Sus valores, su doble moral, sus viajes, sus reuniones, sus fiestas, sus fines de semana en sus casas de campo. El texto se adentra a la sumisión de ese grupo a los designios del Somoza en turno. Giran en torno al astro sol. Les conviene. Viven de esa fidelidad. Así entienden su felicidad.

Con agudeza analiza la visión provinciana de clase social que sustenta la gran burguesía nicaragüense y también su concepción de la familia. Solo se puede tener relación con los que son parte de esas familias. Es un grupo cerrado y exclusivo. Solo se pueden casar entre ellos. No se puede intimar con alguien que no pertenezca al grupo. Los Somoza no eran parte, pero el poder y las alianzas matrimoniales los introdujeron a ese mundo.

La historia de la familia Somoza permite a Pallais introducirse también a la historia de Nicaragua y al proceso de descubrimiento, de toma de conciencia, que tuvieron que vivir muchos nicaragüenses. El mundo ideal de Somoza no existía. El verdadero era el de la represión y la injusticia. Claudette, la protagonista, se enfrenta a esa realidad.

Sergio Ramírez, el literato nicaragüense que fue vicepresidente de su país en los primeros años de la Revolución Sandinista, dice que “los ojos de Claudette, la niña que regresa a la tierra donde reina su tío, se convierte en los nuestros para ir enlazando, imagen tras imagen, la visión de la Niracagua total bajo la egdia de la familia Somoza. Es una tierra con dueño la que empieza a descubrir”.

Y añade que “Claudette, la niña, llega desde el extranjero al seno de su familia, que es la familia del dictador todo poderoso, paternal y protector, y al mismo tiempo cínico y despiadado, y con sus ojos que despiertan a la sorpresa y a la maravilla, y a la realidad, nos descubre la tramoya del escenario del poder que se construye, en pirmer lugar, asentado en las relaciones de familia”.

La novela me resultó perturbadora por su capacidad para mostrarnos: cómo se puede vivir, sin más, fuera de la realidad, la perversa identidad de clase y familia, la sumisión como condición del éxito, el estar siempre a disposición del déspota. Para Ramírez esta novela es una “que, como pocas en la historia literaria de Nicaragua, nos cuenta una historia de familia con sostenido brillo, y no menos sostenida tensión, y que tiene por autora a una testigo y protagonista que sabe imaginar”.

Esta obra es la segunda parte de una trilogía. La primera, La carta, la publicó la UNAM en 1996. Falta por publicarse la tercera de las novelas. La que aquí reseñamos obtuvo el Premio Centroamericano Rafaela Contreras 2006. El Acta del Jurado dice que se hizo merecedora del premio por “la originalidad en el tema y la trama, el uso apropiado de técnicas narrativas actuales, el dominio preciso del lenguaje, la maestría en su estilo y desarrollo narrativo en el contexto de la nueva novela histórica centroamericana”.

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María Lourdes Pallais (Lima, Perú, 1953) es hija de padre nicaragüense y madre peruana. Tiene tres nacionalidades: peruana por nacimiento, nicaragüense por su padre y mexicana por naturalización. Cuenta con una maestría en periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York. Vivió dos décadas en Nueva York y se trasladó a México a principios de la última década del siglo pasado donde ahora vive. En Notimex coordinó el área internacional. Ha publicado novelas, relatos y poemas en suplementos de México y Nicaragua.

 

@RubenAguilar

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