¿Cómo implementar el nuevo Modelo Educativo?

¿Pueden las autoridades educativas capacitar a 800 mil maestros en dos años considerando el recorte presupuestal de 37.5 % de 2016 a 2017 al Programa de Desarrollo Profesional Docente?

Por: Pablo Clark (@PabloClarkD)

El pasado 13 marzo se presentó el nuevo modelo educativo, una actualización general de los planes de estudio, perfiles de egreso, estrategias, materiales y métodos educativos. Esta revisión, que se deriva de la Reforma Educativa de 2012 y del artículo 12° transitorio de la Ley General de Educación, inició en 2014 con una serie de foros, se presentó preliminarmente en 2016 y se sometió a un análisis colectivo que culminó en los documentos publicados esta semana.

Finalmente tenemos en México una visión de la educación que daremos a niños y jóvenes, elaborada con cierta colaboración y consenso. Aplaudimos que este modelo educativo se acompañe de una ruta de implementación, con metas concretas a cumplir en plazos específicos e indicadores para evaluar el avance de cada componente del modelo.

Sin embargo, tenemos preocupaciones en torno a la capacidad de las autoridades educativas para alcanzar las metas propuestas. Estas son algunas de ellas:

  • Formación docente

Un paso básico para implementar el nuevo modelo es socializar los nuevos contenidos y planes de estudio entre los más de un millón 200 mil maestros de educación básica. Transformar la forma de enseñar requiere cambios importantes en la manera en la que los docentes generan espacios de aprendizaje y desarrollan habilidades entre sus alumnos.

La “Ruta para la implementación del modelo educativo” establece como primeras metas en formación docente capacitar a 500 mil profesores en 2017 y 300 mil en 2018. Las cifras son ambiciosas: en solo dos años se busca capacitar a más maestros que la meta total de docentes a evaluar en todo el sexenio actual.

Aún así, al ritmo planteado nos tomaría más de tres años capacitar al total de maestros. Casi la mitad de los profesores estarían recibiendo los nuevos libros de texto en sus aulas sin antes haber tomado un curso sobre el nuevo contenido que tendrán que enseñar.

Sin duda el escenario no es lo ideal, pero veámoslo en perspectiva: ¿pueden las autoridades educativas capacitar a tantos maestros en tan corto tiempo tomando en cuenta el recorte presupuestal de 37.5 % de 2016 a 2017 al Programa de Desarrollo Profesional Docente?

  • Habilidades digitales y conectividad en las escuelas

Otro componente central del nuevo modelo son los perfiles de egreso para cada nivel escolar, los cuales incluyen habilidades digitales desde el término del preescolar. Adicionalmente, la propuesta para descargar a directores y supervisores de labores administrativas se centra en que ellos eliminen el papeleo y carguen la información de sus escuelas directamente al Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), cuyo presupuesto en 2017 sufrió un recorte de 60 %.

Ambas propuestas dependen de la capacidad de las autoridades de equipar a las escuelas en todo el país con equipos y con redes que garanticen su conectividad. Actualmente, el programa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) enfocado a tecnologías de la información es @prende 2.0. De 2016 a 2017 el presupuesto de @prende se eliminó en su totalidad.

Hay esfuerzos de la SEP para hacer recortes en otras áreas y obtener recursos para que @prende opere en 3 mil escuelas este año. A ese ritmo y considerando el número de escuelas en el país (más de 250 mil en educación obligatoria) tomaría décadas equipar a todas.

  • Alcance temporal y político

Las metas planteadas llegan hasta el ciclo 2018-2019, el primero en el que se aplicaría por completo el nuevo modelo educativo. Más allá de ese ciclo habrá que ver qué pasa. Habrá que ver a la primera generación que salga con los nuevos perfiles de egreso y cómo se evalúan. Habrá que ver cuántos maestros y estudiantes dominan el inglés en 10 años. Habrá que ver cómo evitar que el trabajo de las comunidades escolares se abandone al iniciar la siguiente administración federal.

Las metas que se proponen en la ruta de implementación del modelo son aplaudibles y necesarias. Plantearse menos hubiera sido no intentar lo suficiente para que el Modelo tuviera posibilidades de lograr efectos que echen raíces en las escuelas, pero bajo las condiciones presupuestales actuales, implementar lo que se planteó parece un esfuerzo titánico.

 

* Pablo Clark es sociólogo, analista del IMCO.

 

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