Comunidad LGBT y la discriminación laboral y educativa

Los mexicanos no solo excluimos personas de nuestra comunidad, sino también de la agenda pública y del ejercicio igualitario de sus libertades y derechos.

Por: Regina Portilla y Melina A. Ramírez (@Melina_ARamirez)

México es un país que discrimina y para muestra basta un botón: de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Discriminación 2010 (ENADIS), 24 % de los mexicanos no estaría dispuesto a permitir que en su casa vivieran personas de otra religión, 23 % no lo permitiría en el caso de personas de otra raza y 44 % en el caso de homosexuales. Ya sea por alguna de estas razones o por otro tipo de discrepancias (políticas, culturales, de ingreso y un largo etcétera), los mexicanos no solo excluimos personas de nuestra comunidad, sino también de la agenda pública y del ejercicio igualitario de sus libertades y derechos. Debemos tener muy claro que garantizar el ejercicio de los derechos de todas las minorías es una obligación legal de toda sociedad inclusiva.

El problema, más allá de las implicaciones morales que muchos pudieran argüir, es que la discriminación afecta la competitividad de nuestras ciudades, de nuestros estados y de nuestro país. En particular, el día de hoy es necesario hacer énfasis en las personas LGBT[1]: una minoría vulnerable que sufre altos niveles de discriminación y cuyos impactos han sido poco estudiados en México. De acuerdo con el Banco Mundial, tan solo la homofobia puede generar costos de hasta 1.7 % del PIB[2] vía distintos mecanismos.

Los casos más notorios de discriminación hacia LGBT se dan en dos áreas: laboral y educativa. Por ejemplo, debido a discriminación en los espacios educativos, los jóvenes LGBT tienen una propensión más alta a abandonar sus estudios y, por consiguiente, una menor probabilidad de obtener una licenciatura.[3] Tomando las cifras de Compara Carreras 2016, esto implica que, en México, las personas LGBT que decidieron abandonar sus estudios de licenciatura debido a problemas de discriminación obtienen, en promedio, un salario mensual de 6 mil 208 pesos contra 10 mil 855 pesos[4] que obtendrían de haber continuado con sus estudios (ver gráfica 1). Es decir, las actitudes discriminatorias hacia miembros de la comunidad LGBT que impactan su decisión de permanecer en la escuela afectan sus posibilidades de invertir más en su capital humano y de obtener mejores trabajos que mejoren sus niveles de ingreso y su calidad de vida.

En términos laborales, la discriminación reduce las posibilidades de contratar al personal adecuado, ya que en ocasiones se rechazan candidatos en primera instancia por su orientación o preferencia sexual. Esto fomenta la marginación y la falta de oportunidades para los LGBT. Adicionalmente, cuando se trata de elegir un empleo, personas LGBT toman en consideración la existencia de políticas y contextos inclusivos.[5] Candidatos LGBT serán más renuentes a aceptar ofertas laborales si consideran que serán víctimas de discriminación ya sea en su lugar de trabajo o en su comunidad. Las empresas son conscientes de estos efectos y están trabajando para minimizar sus consecuencias. Así, en 2015 observamos que 93 % de las empresas Fortune 500 tenía políticas que prohibían la discriminación por orientación sexual y 75 % incluía identidad de género.[6] Es decir, 465 de las 500 empresas más grandes del mundo, trabajan por generar ambientes laborales más inclusivos.

Por último, las personas LGBT con trabajos poco inclusivos son menos propensas a comprometerse con sus empresas y, por consiguiente, tienden a cambiar de trabajo con mayor frecuencia.[7] Quienes deciden abandonar su trabajo por razones de discriminación tienen un costo de reemplazo para la compañía de hasta 20 % de su salario anual para trabajadores de rango medio y de hasta 213% para altos ejecutivos.[8] Lo anterior implica que las empresas, además de ser incapaces de retener talento destinan recursos monetarios y no monetarios a lidiar con la rotación de empleados, cuando éstos podrían utilizarse en inversión de capital físico o humano o en actividades que generen valor agregado para ellas.

En México, 7 de cada 10 personas LGBT han sufrido discriminación por lo que es imperativo impulsar acciones que fomenten la inclusión de una de las muchas minorías que coexisten en nuestro país. Un primer paso en este sentido es diseñar políticas que rechacen cualquier tipo de discriminación en escuelas y empresas, incluida aquella por orientación o preferencia sexual. Hay estudios[9] que demuestran que, incluso cuando estos cambios no modifican de manera inmediata el estatus quo, sí ayudan a que las personas LGBT perciban un ambiente más favorable que permita su desarrollo. Es evidente que el camino no será fácil, sin embargo, nuevas leyes en la materia ayudarán a empoderar a personas LGBT para defender su derecho a vivir en un ambiente más favorable que permita su desarrollo.

 

* Regina Portilla y Melina Ramírez son investigadoras del @imcomx.

 

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[1] Término utilizado para referirse a personas cisgénero, con género no binario y con orientación sexual distinta a la heterosexualidad.

[2] De consulta aquí.

[3] Jorge Srabstein & Thomas Piazza, Public Health, Safety and Educational Risks Associated with Bullying Behaviors in American Adolescents, 20 INT. J. ADOLESCENT MED. HEALTH 223 (2008).

[4] Compara Carreras, 2016. Esto sin considerar que también en promedio, las personas LGBT perciben en promedio salarios inferiores a los de sus contrapartes heterosexuales

[5] Kerith J. Conron, Matthew Mimiaga, Stewart J. Landers, A Population-Based Study of Sexual Orientation Differences in Adult Health, 100 AM. J. PUBLIC HEALTH 1953 (2010); Julia A. Dilley et al., Demonstrating the Importance and Feasibility of Including Sexual Orientation in Public Health Surveys: Disparities in the Pacific Northwest, 100 AM. J. PUBLIC HEALTH 460 (2009).

[6] DARYL HERRSCHAFT ET AL., HUMAN RIGHTS CAMPAIGN, DEGREES OF EQUALITY: A NATIONAL STUDY EXAMINING WORKPLACE CLIMATE FOR LGBT PEOPLE 5 (2009), DEENA FIDAS & LIZ COOPER, HUMAN RIGHTS CAMPAIGN, CORPORATE EQUALITY INDEX 2016: RATING AMERICAS WORKPLACES ON LESBIAN, GAY, BISEXUAL AND TRANSGENDER EQUALITY 7 (2016).

[7] The economic impact of stigma and discrimination against LGBT people in Georgia

[8] HEATHER BOUSHEY & SARAH JANE GLYNN, CTR. FOR AM. PROGRESS, THERE ARE SIGNIFICANT BUSINESS COST TO REPLACING EMPLOYEES (2012).

[9] Mark L. Hatzenbuehler, Katherine M. Keyes & Deborah S. Hasin, State-Level Policies and Psychiatric Morbidity in Lesbian, Gay, and Bisexual Populations, 99 AM. J. PUBLIC HEALTH 2275, 2277 (2009). El estudio observó dos tipos de leyes: no discriminación laboral y crímenes de odio. Si el estado no incluía orientación sexual como característica protegida en cualquier de estas leyes, se le considera un estado sin apoyo.

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