Los beneficiados por la educación superior

La falta de información que oriente la elección de carrera y universidad hace que muchos estudiantes tomen decisiones no tan adecuadas, como ingresar a programas de baja calidad o a carreras muy populares pero con un mercado laboral saturado.

Por: Pablo Clark (@PabloClarkD)

La educación superior en México está marcada por la falta sistemática de información. La ausencia de monitoreo y regulación son factores por los que su crecimiento se ha dado en una dinámica más cercana a la inercia que a la planeación. El éxito de la gran expansión del acceso educativo, que de 1996 a 2015 incrementó la matrícula universitaria de 1.3 a 3.9 millones de alumnos 1, no logró que la ampliación de la oferta se diera con atención a la calidad y diversidad de los programas.

¿Por qué hay pocas fuentes de información sobre la educación superior? En buena parte porque los incipientes sistemas de acreditación y evaluación actuales están enfocados en medir la calidad del diseño de los planes de estudio, pero no los resultados de los egresados de esos programas.

Aunque los datos existentes son limitados, dejan en claro que hay grandes diferencias en el futuro laboral de quien elige una carrera u otra: salario promedio, tasa de informalidad o retorno sobre la inversión, información que puedes consultar en ComparaCarreras.org. Sin embargo, falta conocer aspectos más específicos sobre las carreras y sobre las diferencias entre universidades, pues los que ahora conocemos de estas últimas está entre poco y nada.

La falta de información que oriente su elección de carrera y universidad hace que muchos estudiantes, especialmente los de nivel socioeconómico y preparación académica más bajos 2, tomen decisiones no tan adecuadas, como ingresar a programas de baja calidad o a carreras muy populares pero con un mercado laboral saturado.

Esta situación ha permitido que la expansión de la oferta se haya dado en su mayoría en un puñado de carreras que son baratas para las universidades, pero no necesariamente rentables para los estudiantes. Como consecuencia, 40 % de los profesionistas mexicanos son egresados de solo seis licenciaturas, las cuales concentran el 30 % de la matrícula actual (de un total de 87 carreras ofertadas) 3.

Cuando se ha dejado a sus propios mecanismos, el mercado de educación superior ha estado lejos de aprovechar el potencial de la universidad. Continuar con políticas que fomentan el acceso a la educación superior sin tener en cuenta la calidad o pertinencia de la oferta, pone en riesgo la inversión que el país y las familias realizan en las universidades públicas y privadas.

Es urgente una estrategia de generación continua de estadísticas más detalladas sobre los egresados de educación superior. Los datos que permitan realizar comparaciones entre instituciones y carreras serán útiles para que los ciudadanos, las autoridades educativas y las mismas universidades tomen mejores decisiones. La planeación de la oferta de educación superior debe guiarse con menos inercia y más evidencia.

La generación y difusión de información que haga posible el monitoreo y la regulación sería una política que fomente la competencia a través de las elecciones de los estudiantes, y permita sistemas de certificación y evaluación más completos.

Además, la transparencia en datos de egresados incentiva a las universidades a comprometerse con la empleabilidad de sus alumnos. El éxito de las universidades debe depender del éxito comprobable de sus estudiantes.4 Es necesario que en la educación superior, los beneficiados sean tanto los estudiantes como el país, no solo las universidades.

Actualmente en México hay pocos casos de universidades que se atreven a publicar estadísticas de sus egresados. Algunos subsistemas públicos y casos aislados de escuelas privadas tienen buenas estrategias de seguimiento de egresados, pero la enorme mayoría de instituciones requieren de incentivos y apoyo para realizarlo. Necesitamos universidades que, respaldadas por su calidad, comiencen a llevar la antorcha de disrupción en el sector de la educación superior.

 

* Pablo Clark es Analista del @IMCO.

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[1] Cálculos propios con información de SEP, Formato 911.9A 1996-1997 y 2015-2016

[2] Banco Mundial. Momento decisivo. La educación superior en América Latina y el Caribe. 2017

[3] Cálculos propios con información de INEGI, ENOE 116, 216, 316, 416 y ANUIES, Anuario Estadístico 2015-16.

[4] Banco Mundial. Momento decisivo.

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