Carta abierta sobre Ayotzinapa

De nada sirven un puñado de reformas estructurales si la propia estructura de la justicia está trastocada de forma tan deplorable, como se ha demostrado en Iguala, con la desaparición de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

Ayotzinapa es la muestra más virulenta y más lúgubre del nivel de descomposición que el país -entero- ha alcanzado.

Me da náuseas pensar que el problema más aberrante que hemos tenido por décadas está lejos, lejísimos de ser resuelto. De nada sirven un puñado de reformas estructurales si la propia estructura de la justicia está trastocada de forma tan deplorable. El tema de seguridad debería sonar con fuerza en cada discurso y en cada acción de nuestros gobernantes. Antes de hacerle una prueba de confianza a los cuerpos policíacos, habría que hacer una concienzuda limpieza en las filas de CADA UNO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS que tienen responsabilidades y cargos estatales y federales.

Los cuerpos gubernamentales se encuentran rotos; están desarticulados. Las reglas y la justicia trastocadas desde que tengo uso de razón. Por ahí empieza la podredumbre. Por ahí comienza el desmembramiento del tejido social. Ahí tiene sus orígenes la infección de la putrefacción que nos aqueja. Lo siento gobernador Aguirre, pero su reputación por ningún motivo va a salir incólume. Su renuncia no nos sirve para resolver nada, claro que no. Pero que corra como perro rabioso con la cola entre las patas -si es que van por usted- sí. SETENTA Y DOS HORAS en pronunciar palabra después de la desaparición de éstos CUARENTA Y TRES JÓVENES NORMALISTAS. CUARENTA Y NUEVE contando a los cuatro asesinados de la noche del 26; eso no es lentitud, es tener una visión turbia y perversa de lo que es la justicia. La ineptitud de sus subordinados es responsabilidad única de usted. De nadie más. Aguas Blancas no iba a detener su carrera política. Ningún priista le iba a impedir llegar al poder, de ahí el brinco de charco a aguas perredistas, sin un solo día de militancia en el partido. SETENTA Y DOS HORAS que le dieron chance suficiente a su cuatito José Luis Abarca de que saliera por patas. Un José Luis Abarca que -al igual que usted- se brincó al charco de al lado porque en el otro partido ya estaban apestados los dos. Abarca: alcalde prófugo y con fuero. Cuñado estrella de Guerreros Unidos. Cuñado de los dos principales líderes del crimen organizado en Iguala. Policias, los secuestradores que privaron de su libertad a estos chavos ese infame 26 de Septiembre. Y usted nos sale con un -ridículo- “si mi renuncia sirve de algo, me voy”.

Teatral realismo psicológico el que se vive. Increíble el nivel de barbarie.

Urgen nuevos mecanismos para combatir al crimen organizado. Urgen -como mínimo- pruebas de confianza a los servidores que ostenten cargos públicos. Ese sería un buen inicio de período como líder nacional del PRD, señor Navarrete. Señores y señoras que tengan facciones, equipo, seguidores, empleados y sus derivados en sus tan variados cargos políticos.

Julio César Mondragón -desollado, sin impacto de bala, y con tremendos golpes en todo su cuerpo- deja a una bebé de dos meses, a su mujer con la desesperanza de haber perdido a su ser querido en tan funestas y brutales circunstancias. Él y los 49 jóvenes entre asesinados y desaparecidos, dejan a un país -enlutado de por vida- que clama justicia. Estos hechos pesan en el corazón de México como una repugnante bestia opresora e inerte que no nos deja vivir . Si queda algún valor de lo social. Si todavía existe algún aprecio por la colectividad, que se dé un giro de CIENTO OCHENTA GRADOS para poner a este país entero en un ámbito de seguridad. Se los suplico: Presidente Enrique Peña Nieto, Procurador Jesús Murillo Karam, Director de la Agencia de Investigación Criminal Tomás Lucio Zerón. Hay que sepultar en cárceles de alta seguridad tanto a habilitadores, ejecutores, asesinos y secuestradores de estos jóvenes normalistas, pero también la confianza comenzará a florecer si empiezan por sus propias filas de élite política a poner orden con todo el peso de la ley comenzando con Aguirre y con Abarca.

Que así sea.

 

@marthacristiana

 

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