Buscando la luz manque sea con velas

A la aventura de la vida no siempre hay que ir preparada, que andar sin protecciones hace que las cosas y las sorpresas sucedan.

Estoy trepada en un avión tipo mosquito de una aerolínea gringa en Nueva York, con rumbo a Traverse City.

Perfección ir al bosque a internarme en las coníferas rodeada de uno de las lagos más hermosos de este país (EU).

Voy a pasar unos días con tres de mis cuatro hijos y mi hija postiza (novia del de 25).

No se me ocurre que pueda existir algo más exacto para el momento que estoy viviendo.

Escucho a Nacho Arimany Wrold-Flamenco (mi nuevo chanoc).

El duende presente pues…

Han sido días extraños en donde no he tenido ni un minuto de descanso; la rata no para en mi cabeza. Corre y corre la chingadera con mil y un ideas de lo que “debería”, del “hubiera”, de recriminaciones interminables que no son ni siquiera de mi autoría. Nomás dejas entrar la voz de los demás y se pierde la tuya.

No falla.

Una guerrita de palabrejas que van y vienen al más puro estilo Trump/Kim Un Jung.

¡Bitch! ¡Stop!

Hubo manera de hacerlo eventualmente, pero fue una experiencia colmada de ironías, especialmente confeccionada para mis neurosis.

Chula de bonita se puso la cosa cuando después de un histórico toquín, me topo con un ser que se baja del escenario, platica conmigo (y mi acompañanta), y nos invita a una “meditación de sanación con música y voz”. #NoPosWow ¡Exacto! Guatdafoc, pensé.

Y eso con qué carajos se come.

Además mi cabeza: –mañana es domingo, estoy en los Niuyores, me cagan las meditaciones que duran más de 10 minutos (me pongo a hacer to do lists mentales y mis bubus se ponen a hacer acrobacias sin calentamiento previo *ojitos en blanco…*).

Obvio termino no iluminada, acalambrada y exhausta (espiritual y físicamente).

Encima esta meditación era -nada menos- que de DOS FOKIN HORAS.

Y pues mira mana, no me preguntes por qué chingados, pero fui.

Mi Dalai Mama fascinado con el asunto me convenció y llegué al malabar espiritual en tiempo y forma a un estudio hermoso en pleno corazón de Soho.

Mi juez presente –como siempre- comienza (ya sabes):

–¿Y ese dude a qué se dedicará? Y esa señora tan distinguida pero tan pintada para venir a una meditación en domingo qué rara *ojitos en blanco* y esa rapada de media cabeza, ¿cómo encajará en la vida diaria con ese chongo de media cabeza? (Que les ha dado por plantificarse en la coronilla como caquita endurecida de pajarraco extra-large a las chiavas…).

Y esa que abraza a todes embarrándoles las bubs parece que le urge un acostón—- ¡ay cabron! ¿Neta no trae NI calzones? (Lordy-lord).

Todes parecen disfrazados de tuluminati.

Había de todo como en botica, como decía el Arquitecto Merino (mi progenitor e incubadora de mis fatídicas histerias), así que ya te imaginas el festín que se dio mi Woody Allen interno…

Me llevé a Luca y a Mateo y ninguno entendía qué chingados hacíamos ahí en lugar de haber ido al cine a ver Atomic Blond #PonTú.

OBEVO ni yo tampico, pero al mundillo del bienestar buena cara, ya ni modo, mana…

Total, nos acostamos los tres en una colchoneta que nos prestaron, porque te imaginarás que no ando viajando a los Niuyores preparada para esas argucias almísticas

Fue una experiencia de cantos, guitarras, cuencos acústicos, sonidos, soplidos, palabras profundas y algunas cosas más.

Ríete lo que quieras, pero fue una interminable cascada de lágrimas lo que me pasó. Así toda escepticota doña chingona la Rufiana terminó en dramón de aguacate verde con una cara de sapo que me moría de pena con mis chavos.

Le di tanta cosa al chamán, que me regaló una sesión de sanación personalizada (otras dos horas) después de que dejé a mis engendros en el hotel.

La mente es una belleza.

A pesar de todos mis argumentos inteligentes de por qué esas cosas no jalan, me veo en la -penosa- necesidad de ser sincera: JAMÁS en toda mi vida había experimentado la paz que sentí después de dicha sesión.

Nunca jamás.

La lección que me llevo es que hay un millón de caminos que no conozco y que ahora estoy más dispuesta a descubrir.

Que el juez mental que me acompaña es obtuso y medio pendejo.

Que a la aventura de la vida no siempre hay que ir preparada. Que andar sin protecciones hace que las cosas y las sorpresas sucedan.

Que conectar con las almas es un tremendo regalo.

Que el perdón viene cuando menos lo buscas y lo esperas.

Y que Trump no tiene su puta madre porque por culpa de él y de sus odios enfermos, este planeta se puede ir a la mierda en cualquier momento ¡¡¡y yo no estoy lista ni para iluminar a una cucaracha!!!

Me falta un Everest por transformar en mi vida.

Apenas empiezo a comprender de qué va el asunto este de vivir.

Apenas tengo la valentía de verme a los ojos llena de imperfecciones (y quererme a pesar de ellas) y este lelo me puede dejar sin feria un segundo antes de subirme a los caballitos.

Por eso bandita, no pienso volver a privarme de nada.

Seguiré pues de desobediente, viviendo lo que me toque con agradecimiento.

Ni pedo.

Segura de que la seguiré cagando sin piedad, pero encantada de poder aprender de cada error.

No hay un sólo minuto que perder.

Esta soltería no se administra sola, así que #comper pues traigo el pendiente de seguir volando lo más alto que pueda, manque me siga partiendo la madre en cada despegue…

(Y avéntandome el #WhataBear de tatuarme para toda la vida con amores que no duraren más que un verano -muy a mi pesar- pues no veo que se les termine el puto negocio a los paparazzis y a los programas de chismarajos *ojitos en blanco…*).

Pero si mis recalcitrantes jueces creen que mis errores me van a privar de algo, se equivocan. Prefiero diez mil osos, antes de estacionarme en un lugar blandito y segurito en donde nunca pase nada.

Eso sí que me parece muerte en vida.

Me voy a seguir yendo de cualquier lugar en dónde no quiera estar, a pesar de las críticas de los don perfectos bandita, porque es la única forma en la que se crece.

Hay que conocer la oscuridad para apreciar la luz, me consta.

También con humildad seguiré en el sendero de buscar manuales para el espíritu, pero de gente real que no tenga pretensiones de perfección, o que tenga buenos choros pero vidas incongruentes.

Compartir por aquí mis historias me ha sanado muchas veces.

Creo firmemente en el poder de la palabra para redefinir mis intenciones, clarificar mis pensamientos y para generar una narrativa que le pueda debatir puntualmente a la voz que muchos tenemos murmurándonos en la cabeza “No puedes, no lo harás, no deberías de haber hecho eso” y que desmantele esta estructura de pensamiento que no edifica, no abona y no construye más que seres pequeños, miedosos, llenos de dudas.

Vivo –como muchos- entre el cielo y el infierno sí, pero tampoco es binario el asunto y cuando el infierno se presenta me gusta poderle dar rienda suelta a nuevas aventuras, lugares, culturas, voces, sonidos, sabores.

No huyo, gozo viajar y descubrirme en contextos distintos en donde no soy la mamá de nadie. Donde mi personaje no tiene cabida y sólo existo como individuo.

No soy Martha Cristiana sino Emci (lo digo sin pretensión).

Aterrizando ya y lista para el resto de #ElVeraneo cierro la compu porque la seño me ve con ojos de pistola.

Pausa.

Ya de regreso en los quehaceres del Niuyoxican.

Ahora estoy en un pequeño café haciéndole correcciones a esta historieta, tomando un kombucha.

Sigo escuchando a Nacho. Payo de nacimiento, pero flamenco de corazón. Healer espiritual de mil almas como la mía, y a quien le agradezco el espacio que me dio sin juicios ni expectativas y sin tener idea de quién soy.

Ya me siento mucho mejor.

Ya más tranquila y sola por primera vez (sin pareja en mucho tiempo), me dispongo a entablar un apasionado romance con #MigoMisma sin perder el foco de lo que verdaderamente importa que es mi familia y lo que con tanto trabajo he construido para compartir con ellos:

Querer ser alguien más es una pérdida de la persona que tú eres”.

Kurt Cobain (quién no por haber hecho un early check-out deja de tener vara alta en mi vida).

 

@MarthaCristiana

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Comentarios
  • Pam Acco

    Después de leerte se quedarán en mi disco duro cerebral varias frases.. pero sobre todo ésta que me ha caído como anillo al dedo.. en la aventura de la vida no siempre hay que ir preparada…
    Gracias, intentare irme quitando todas las armaduras con las que salimos a la jungla todos los días.. y gracias gracias por presentarme a Nacho…

  • Elena IB

    ¿Qué puedo decirle si no es que sus historias el algún grado, y de alguna forma, iluminan de vez en vez la vida de la suscrita? Gracias