Fin del veraneo

La siguiente vez que alguien las haga sentir menos con el tema de la hormona, ¿será que nos ponemos al tú por tú y les sacamos el tamaño del pipí, el climaterio, el viagra o cualquier cosa que sea patada por debajo del cinturón para quedar empatadas?

Venía yo bien contentota en el avión de regreso de NY, finalmente rumbo a mi hogar después del veraneo, hasta que leo una entrevista de mi idolita Jennifer Lawrence quejándose amargamente -y con toda razón- de que los sueldos en Hollywood son mucho menores para las actrices que para los actores.

Me encabrona que haya todavía en pleno 2017 este tipo de diferencias tan obvias y tan sencillas de corregir.

Porque mira mana, la verdad es que vamos al cine y en la gran mayoría de los casos, dices —ay, pues qué guapito perengano de tal, pero a la que realmente vamos a ver es a la chava con la que le toque compartir pantalla. Hace algunos meses me invitaron como vocera de una organización que busca generar conciencia acerca de la equidad de género con una campaña que se llama #equalpayday, que evidencia la brecha salarial que hay entre hombres y mujeres. Me fascinó colaborar con ellas, y aunque no fui tan valiente como me hubiera gustado en la grabación que hicimos en sus oficinas (ahorita te explico por qué), me quedé con su causa en mente. Yo tenía que hacer una declaración personal de lo que a mí me genera el hecho de que hayan diferencias en este rubro. De cómo he vivido yo desde mi tribuna el -cómo le diremos…- machismo está de hueva pero pues sí, esa especie de desprecio que nos tienen de repente por el simple hecho de ser mujeres los señores que dan las chambas. Esas burlas veladas que recibimos cuando hay el más mínimo asomo de emoción en el ámbito laboral. Y la puntada de comentar que la vieja está insopo –seguro está en sus días-, esa es la máxima ofensa y qué tal la utilizan como si fuera una tarde de paseo: NORMAL…

Ese día me sentía segura de querer exponer esta situación que yo he vivido varias veces a lo largo de mi vida, tanto en el plano personal, como en el laboral.

Y yo -pues ya sabes- haciendo acopio de valorz, me dejo ir en Agustín Lara platicando la historia de lo que me dijo alguien el día que decidí dejarlo. Ese día me sentía #turbosegurademímisma y alcé la voz, pero cuando me enseñaron el video, me cagué y decidí pedirles que lo editaran. Alguien y yo habíamos avanzado tanto en el sendero de la reconciliación para mantener una buena relación que fuera cordial, amistosa y de respeto mutuo después de unas batallas bien cabronas, que me pareció duro exponerlo. Decía en el video cómo me dijo en esa conversación textualmente “tus bonos están a la baja, y los míos están a la alta” (entre otras cositas menos amables todavía), se refería a mi edad, a mi esporádico –y mal pagado- empleo como actriz de teatro, y al hecho de ser mujer y tener cuatro hijos. Me lo dijo textual, cada una de estas cosas. Oye, yo entiendo el enojo y lo que sucede cuando alguien te deja, pero el tema es que es un discurso que está absolutamente encuerpado y aceptado socialmente.

Por eso, lo grave no es eso, lo grave aquí es que por supuesto que me lo creí. Entré en pánico sin recordar que además de todo lo que sé hacer, también soy modelo a mis 47 años. Que me siguen contratando para campañas y que mis cuatro hijos son una aportación enorme en la vida de quien tenga la estatura para acercarse. Que además sé hacer otras cosas que valen mucho la pena y que me brindan seguridad y satisfacción…

Hace mucho que logramos esta amistad. No va por ahí, pero es importante que si yo voy a tomar acción platique lo que me ha pasado a mí para que quede claro que pasa en todos lados. Eso es el activismo para mí. Deja te cuento lo que me pasó a mí a pesar de que parezca que yo no me dejo, para que no te sientas sola en este camino. Que mi experiencia te sirva para ahorrarte la incertidumbre de no tener certeza jurídica, o lo que sea necesario para mejorar tu calidad de vida.

Que no por pertenecer a equis o ye medio, o tener equis o ye estatus, te libras de este tipo de violencia y misoginia. Y que no por haberte casado con un tipazo, significa que lo seguirá siendo cuando dejes de ser su tarjeta de presentación, o su adorno.

Lo grave también es que –al igual que él- varios señores lo creen, ¿si no entonces por qué el talento tiene género en este y en varios países del mundo?

Ganamos un promedio de 17 % menos que los dudes desempeñando la misma labor, mismas credenciales profesionales, mismas responsabilidades. Que mi Jennifer adorada esté en las mismas denota cómo seguimos en un mundo mal repartido, injusto, sesgado y machista a más no poder. El neomachismo en su máxima expresión, porque ahora además, tienen más discursos que nos van erosionando poco a poco, no sólo como mujeres, sino como seres humanos. Discursos que aplican en corto, desde su curul, ya sea en la casa o en la chamba. En la casa como plática de alcoba y en la oficina detrás de sus escritorios, su poder (y sus complejos de superioridad).

Por eso es que mi regreso al modelaje hace mucho sentido para mí, porque es de los pocos medios a nivel mundial en donde las modelas ganamos más que los modelos. Además, poder llevar conmigo a dónde sea que me lleven un discurso tácito que nos dé “permiso” de envejecer y seguir valiendo, es una chingonería.

La diversidad de edad llevada a la máxima expresión en un mundo en donde supuestamente la belleza es sinónimo de juventud y sin juventud ya eres invisible, es reconfortante. Disculpen, pero es una tendencia MUNDIAL; es lo malo de comprarse las revistas y no LEER los artículos. Hay modelos exitosísimas de hasta 87 años, micromentes emputadas. Ganando la pasta además (*se retuercen más les envidioses) porque –lógicamente- es más viable a nivel marketing que una señora que está cumpliendo cierta edad compre la crema que “vende” una señora como ella, que se sigue viendo digna, que una que “vende” una chavita de 17 que no tiene ni una arruga (y ni media preocupación).

Simple ecuación matemática chiavos.

Pasa lo mismo con los diseñadores: En Londres, París, NY están contratando a gente más REAL. Personas que tienen una historia. Personajes con CONTENIDO. La juventud es hermosa, pero es finita y asusta porque todos vamos cada día un paso más lejos de ella.

Antes sentía raro cuando decían “Martha Cristiana (EmCi pa los cuairas), modelo y actriz”, decía yo chiale, modelo pero si eso ya fue, qué putada que ya estudié y me chingué y me siguen diciendo modela a los cuarenta, caray. Sentía que me restaba “seriedad”, pero resulta ser que eso soy y eso he sido, independientemente de que sea (o no) actriz, y hoy puedo decir que a mucha honra la verdad. Me fascina que el medio del modelaje tenga este power. (Espacio para agradecimiento a la banda que lo hizo posible AKA David Souza te amo).

Ojalá que así fuera en todas las chambas y que la mujer vaya teniendo más derechos y oportunidades en el terreno profesional. Y la siguiente vez que alguien las haga sentir menos con el tema de la hormona, ¿será que nos ponemos al tú por tú y les sacamos el tamaño del pipí, el climaterio, el viagra o cualquier cosa que sea patada por debajo del cinturón para quedar empatadas? Nomás que no se olvide que todos estamos en el mismo barco, y que cada ser humano merece ser respetado y que por ningún motivo podemos seguir permitiendo que el talento tenga género.

Les dejo este link para que le echen un ojo y se pongan vivas con el siguiente pay check.

Besos apasionados y hasta el siguiente #MiercolesDeNiuyoxican

 

 

@marthacristiana

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