Algunas respuestas para los preguntones

El día de ayer, apareció en varios medios nacionales un desplegado, dirigido a los candidatos presidenciales y firmado por 48 personalidades (entre ellas, dos de mis colegas del IMCO, Jana Palacios y Juan Pardinas). El documento contiene un montonal de preguntas muy inteligentes, divididas en 13 capítulos temáticos, que no dan demasiada cancha para la evasión. Me parece un mágnifico ejercicio por dos motivos: 1) de aceptar el reto, los candidatos tendrían que definirse programáticamente en temas muy concretos, y, 2) hagan lo que hagan los candidatos, puede generar muchas discusiones interesantes sobre temas sustantivos.

Ignoro como van a responder los candidatos, pero, en lo que deciden y para darle una ayudadita a quien la quiera tomar, van las respuestas que yo daría en los temas que son propios de este blog:

  • Pregunta: “¿Estaría de acuerdo en mantener al ejército haciendo tareas de seguridad pública mientras no haya policías capaces de cumplir esa función?”  Respuesta: sí y no. Sí, efectivamente las fuerzas armadas no se pueden retirar a los cuarteles de la noche a la mañana, pero no, la condición de su retiro no puede ser la existencia de “policías capaces”. Si se plantea así, nunca va a haber policías capaces: los gobiernos estatales y municipales no van a tener ningún incentivo para crearlas. Los operativos federales deben tener plazos perentorios firmes (¿dos años, tal vez?), o bien, ser cobrados a los gobiernos estatales o municipales contra participaciones o aportaciones. Sólo así se pueden alinear correctamente los incentivos.
  • Pregunta: “¿[Estaría de acuerdo] en crear una policía nacional que sustituya gradualmente a las policías estatales y municipales?” Respuesta: no. La unidad de mando no es garantía de eficacia policial. Hay sin duda modelos virtuosos de policía única (como Colombia, Chile o Italia), pero hay también ejemplos desastrosos (como Guatemala, El Salvador u Honduras). Hay también modelos de éxito con muchas policías: en Estados Unidos, hay casi 18,000 cuerpos policiales distintos, doce veces más que en México. En España, hay dos cuerpos policiales nacionales (el CNP y la Guardia Civil) y varias policias autonómicas (los Mozos de Escuadra en Cataluña, por ejemplo). Hay tres objeciones específicas a la creación de una policía nacional en México: 1) crearía un punto focal de corrupción e intimidación, 2) dificultaría la experimentación con prácticas policiales novedosas, y 3) requiere una muy compleja cirugía constitucional que obligaría a gastar demasiado capital político. Como alternativa, se propone lo siguiente: 1) incremento del tamaño de la Policía Federal a 75,000 elementos, 2) una reforma al 115 constitucional que obligue a los municipios de menos de 10,000 habitantes a subrogar sus servicios de policía al gobierno estatal o al federal (para generar competencia), 3) incremento significativo del subsidio a las policías estatales acreditables,y 4) creación de una bolsa presupuestal dirigida a facilitar e incentivar la formación de policías intermunicipales o metropolitanas.
  • Pregunta: “¿Qué en concreto haría realmente distinto a lo que se hace hoy?” Respuesta: 1)  se pondría en marcha una estrategia de disuasión focalizada, con la colaboración del gobierno de  Estados Unidos, dirigida a prevenir eventos de violencia extrema (aquí y aquí se describen a detalle algunas modalidades posibles), 2) se cobraría a los estados los operativos federales contra participaciones o aportaciones, 3) se lanzaría un programa nacional anti-extorsión, incorporando las enseñanzas obtenidas en el operativo de la zona PRONAF en Ciudad Juárez e incorporando tácticas conocidas como “reverse sting operations” (descritas aquí), 4) el secuestro y la extorsión se volverían delitos del fuero federal, 5) se convocaría a  empresarios y la sociedad en su conjunto a que fondeen un concurso que premie en lo personal al gobernador que obtenga la mayor reducción en la tasa de homicidios y en la percepción de inseguridad en un periodo de tres años, y 6) se lanzaría un programa nacional de reducción acelerada del uso del efectivo, estableciendo una meta a 15 años para la suspensión definitiva de la emisión de billetes y monedas (un “apagón” del efectivo).
  • Pregunta: “¿Estaría de acuerdo en crear una secretaría de las fuerzas armadas bajo un mando civil?” Respuesta: Sí, pero sujeto a tres condiciones: 1) se tendría que crear de manera paralela un estado mayor conjunto, 2) tendría que ir acompañado también de una revisión a fondo de la doctrina militar y 3) tendría que complementarse con el reclutamiento y formación acelerada de staff civil especializado en temas militares (lo cual se podría lograr a) mediante cooperación internacional y b) aumentando significativamente el número de civiles admitidos a los planteles de educacion militar avanzada). Asimismo, se tendría que hacer de la mano de los militares y no como una imposición.
  • Pregunta: “¿[Estaría de acuerdo en crear] una secretaría de Estado que se ocupe de todas las fuerzas civiles y tareas de seguridad sin funciones políticas?” Respuesta: no. En la práctica, eso significaría concentrar a la AFI, al CISEN,  a Aduanas y al INM en la Secretaría de Seguridad Pública. Mover a la AFI dejaría sin brazo de investigación al Ministerio Público federal y sería contradictorio con el siguiente punto (darle autonomía al Ministerio Público); mover al CISEN implicaría confundir las funciones de inteligencia civil con las de inteligencia policial; trasladar a Aduanas y al INM incrementaría terriblemente los riesgos de corrupción en la Secretaría de Seguridad Pública. Existen otras maneras de resolver los problemas de coordinación interinstitucional sin necesidad de modificar el organigrama: es posible, por ejemplo, crear centros de fusión de inteligencia o unidades mixtas (a la manera del Bloque de Búsqueda en Colombia) o fuerzas de tarea con funciones específicas (como hacen en Estados Unidos).
  • Pregunta: “¿Estaría de acuerdo en consolidar la autonomía del Ministerio Público, nombrando a su titular por un plazo fijo y cediendo la potestad presidencial para removerlo libremente, así como establecer la autonomía de gestión del Ministerio Público en todos los niveles?” Respuesta: sí, sin reservas, sobre todo si la autonomía alcanza también a los Ministerios Públicos estatales. Tendría que ir acompañado de una transformación de las policías ministeriales. Y, de un jalón, habría que quitarle al Ministerio Público el monopolio de la acción penal.
  • Pregunta: “[¿Está de acuerdo] con la despenalización de las drogas?”  Respuesta: supongo que se refiere a la despenalización de la producción y el comercio de drogas que hoy son ilegales (sobre el consumo, habría que ampliar la dosis personal y homologarla a la de Portugal). La respuesta es depende de que droga y depende de que régimen regulatorio se proponga. Para los enteógenos (hongos, peyote, salvia divinorum, etc.), sin duda, sin demasiadas restricciones y además financiando programas de investigación sobre posibles usos médicos. Le daría un tratamiento similar al MDMA (éxtasis), sujeto a restricciones para menores de edad. Sí para la marihuana, aunque en un modelo no comercial, similar al existente para los clubes cannábicos en España: se permitiría la producción para autoconsumo y regalo, así como la formación de cooperativas de consumidores, pero no su venta. Para los opiáceos, se establecerían programas de heroína médica, similares a los existentes en varios países europeos (Suiza, Holanda, Alemania, etc.), para usuarios crónicos que no respondan bien a tratamientos con metadona o buprenorfina. En el caso de los estimulantes (cocaína, metanfetamina, etc.), la respuesta sería un no rotundo: no existe a la fecha una alternativa regulatoria adecuada y los patrones de consumo de algunos usuarios crónicos (binging le dicen en inglés) hacen muy difícil el diseño de medidas de reducción de daños similares a las existentes para el caso de la heroína (sobre todo para el caso del crack). En cualquier caso, aún sin modificaciones a la ley, deberían de tomarse las siguientes medidas: a) eliminación o limitación severa de los programas de erradicación y b) reducción de los esfuerzos de interdiccióna marítima y aérea en la frontera sur (para reducir la longitud de las rutas terrestres de trasiego).

Bueno, allí les dejo mis respuestas en el tema de seguridad y drogas. Si algún candidato quiere tomarlas total o parcialmente, bienvenido sea. Si no, pues no. De cualquier manera, será interesante ver como responden a preguntas para las cuales no basta una respuesta de machote y tres o cuatro generalidades de campaña. Y eso sí que es novedad.

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