Quadri responde a los preguntones

Hace diez días, les comentaba de un desplegado público, firmado por un grupo de personalidades (entre ellos Juan Pardinas y Jana Palacios, amigos y colegas del IMCO), con una serie de preguntas muy interesantes para los candidatos presidenciales. Bueno, uno de ellos ya contestó: Gabriel Quadri, del Partido Nueva Alianza, presentó sus respuestas a las preguntas del desplegado. Bien por Quadri, pero el ejercicio no se puede quedar allí: se requiere una revisión crítica de las respuestas. Así que aquí les van algunos comentario en los temas de interés de este blog:

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en mantener al ejército haciendo tareas de seguridad pública mientras no haya policías capaces de cumplir adecuadamente esta función, y en crear una policía nacional que sustituya gradualmente a las policías estatales y a las municipales?

Respuesta Quadri: Sí, estoy de acuerdo en mantener al ejército en tareas de seguridad pública mientras construimos una Policía Federal de clase mundial (con todo lo que ello implica), desaparecemos las policías municipales y construimos el mando único en las entidades federativas, con una coordinación basada en el rediseño institucional en esta materia. En otras respuestas se ofrecen más detalles.

Comentario: como los demás candidatos, manda la culminación de los operativos federales a las calendas griegas, hasta el momento en que se cuente con una “Policía Federal de clase mundial” (¿cuantas décadas toma esa tarea?).  No sé que sea eso, pero supongo que se refiere, entre otras cosas, a su idea de multiplicar por diez el tamaño de la Policía Federal. No estoy muy seguro de que haya calibrado muy bien el costo de semejante propuesta: en 2012, el presupuesto de una Policía Federal de 34,000 elementos es de casi 27 mil millones de pesos. Una policía diez veces más grande no costaría diez veces más, ya que habría algunas economías de escala, pero no es absurdo suponer que el costo sería siete veces mayor: es decir, el presupuesto sería de 189 mil millones de pesos (como mínimo). Eso equivale a 1.3 puntos del PIB, 8% del gasto federal programable y casi 50% más que el gasto federal total en seguridad (¡sólo para la policía!). Por otra parte, no está muy claro para que querría “mando único” en las entidades federativas “con una coordinación basada en el rediseño institucional en esta materia” (whatever that means), cuando la propuesta central es construir una policía nacional gigantesca. Promete más detalles en otras respuestas, pero francamente no los encontré. Me quedo con la impresión de que ni Quadri ni su equipo de campaña han pensado mucho sobre el tema y que, francamente, no les importa demasiado.

Pregunta: ¿Qué en concreto haría realmente distinto de lo que se hace hoy?

Respuesta: Promover e impulsar una cultura de legalidad ciudadana desde la educación básica; dignificar social y económicamente a las fuerzas de seguridad pública; crear la Cédula Nacional de Identidad con datos biométricos infalsificables; desarrollar un Registro Nacional de Vehículos con las tecnologías más modernas; instrumentar la Reforma Penal a fondo antes de 2016 en todo el país; e impulsar un debate formal para encontrar mecanismos de regulación de las drogas y de atención a las adicciones como problema prioritario de salud pública.

Comentarios: Quadri se lleva tache en creatividad. Vamos revisando una por una las propuestas:

a) Promover e impulsar una cultura de la legalidad ciudadana desde la educación básica: ya existen varios programas en la materia, tanto a nivel federal como estatal. Tal vez estén mal diseñados, tal vez funcionen inadecuadamente, pero claramente no se trata de una idea nueva.

b) Crear la Cédula Nacional de Identidad con datos biométricos infalsificables: ya existe y está en marcha su entrega a menores de edad. Sin duda, el proyecto ha avanzado con tremenda lentitud, debido a múltiples restricciones administrativas y políticas (en particular, el conflicto con el IFE, por el tema de la credencial de elector). Es muy probable que se requiera un rediseño a fondo de todo el proyecto, pero, de nuevo, no se trata de algo radicalmente distinto a lo ya existente.

c) Desarrollar un Registro Nacional de Vehículos con las tecnologías más modernas: ya existe: se llama el Registro Público Vehícular (REPUVE). Es sin duda insuficiente y tiene varios problemas de diseño, pero no hay ninguna novedad en la propuesta.

d) Instrumentar la Reforma Penal a fondo antes de 2016 en todo el país: ese plazo ya lo mandata la reforma constitucional en la materia aprobada en 2008 y ya existe una oficina en la Secretaría de Gobernación dedicada a dar seguimiento al tema ¿Se requieren incentivos adicionales para cumplir los plazos? Probablemente, pero en todo caso, lo que Quadri propone es hacer más rápido lo que ya se está haciendo.

e) Impulsar un debate formal para encontrar mecanismos de regulación de las drogas y de atención a las adicciones como problema prioritario de salud pública: con todo respeto, eso no quiere decir nada ¿Quienes participarían en el debate? ¿Cómo se resolvería? ¿De que drogas están hablando? ¿De todas las que están en las listas de control, de un subconjunto o sólo de la marihuana? ¿Se requiere un “debate formal” sobre la atención a las adicciones? ¿Por qué las adicciones deben de ser consideradas un “problema prioritario de salud pública”, cuando, según la encuesta nacional de adicciones 2008, la prevalencia del consumo en el último mes de cualquier droga ilegal fue de 0.9% de la población entre 12 y 65 años?

En resumen, Quadri no tiene ideas originales en materia de seguridad y justicia, salvo la que soltó hace unos cuantos días en un foro con ONG’s: la privatización de las prisiones, una idea que puede tener sus méritos, pero que tendría el efecto indudable de crear un grupo de interés en favor de políticas ultrapunitivas (mientras más prisioneros, mejor para los operadores de cárceles privadas).

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en crear una secretaría de las fuerzas armadas bajo mando civil, y una secretaría de Estado que se ocupe de todas las fuerzas civiles y tareas de seguridad sin funciones políticas?

Respuesta: Sí, a partir de las premisas señaladas y, sobre todo, garantizando que la procuración de justicia esté exenta de presiones e intereses políticos o electorales.

Comentario: creo que Quadri y su equipo no comprendieron bien la pregunta. Si mal no entendí, los redactores del desplegado estaban preguntando si el candidato está de acuerdo con a) fusionar las secretarías de Defensa y Marina y poner a un civil a la cabeza de la dependencia resultante, y b) crear una suerte de ministerio del Interior, distinto de la secretaría de Gobernación, que agrupe a las corporaciones federales civiles de seguridad e inteligencia (Policía Federal, AFI, CISEN, INM, Aduanas). Estoy de acuerdo en que “la procuración de justicia esté exenta de presiones e intereses políticos o electorales”, pero ¿que tiene que ver eso con una reforma a las fuerzas armadas o con el reagrupamiento administrativo de instituciones federales de seguridad?

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en consolidar la autonomía de la PGR, nombrando a su titular por un plazo fijo y cediendo la potestad presidencial para removerlo libremente, así como establecer la autonomía de gestión del Ministerio Público en todos sus niveles?

Respuesta: Sí, sobre la base de las premisas señaladas y como elemento fundamental de la Reforma Penal, incluyendo mecanismos de control que eviten una concentración de poder derivada de esa autonomía relativa y dotando al Ministerio Público las capacidades técnicas indispensables para ello.

Comentario: ¿De qué mecanismos de control está hablando? Con o sin autonomía, el Ministerio Público está sujeto al control de los jueces en sus actuaciones judiciales y de los organos de auditoría (Función Pública, Auditoría Superior de la Federación, etc.) en materia administrativa. Además, sus integrantes están sujetos a la legislación en materia de responsabilidades de los servidores públicos y su titular puede ser sometido a juicio político ¿Se le ocurre algo más a Quadri? Suena medio ominoso, para ser franco. Y sobre las capacidades técnicas “indispensables”, ¿eso significaría que se preservaría a las policías ministeriales? ¿No entraría eso en conflicto con la respuesta previa sobre la concentración en una sola dependencia de las corporaciones civiles de seguridad?

Pregunta: [¿Está de acuerdo] con la despenalización de las drogas?

Respuesta: Sí, pero en un contexto regional (por ejemplo, EEUU, México, Centroamérica y Colombia) y con una solida política de salud pública, prevención y combate a las adicciones.

Comentario: dicho de otra manera, no está de acuerdo. Sujetar la política nacional de drogas a lo que suceda en el ámbito multilateral es, en la práctica, inclinarse por el status quo. No va a haber “despenalización de las drogas” a nivel regional en el corto o mediano plazo, con la posible excepción de la marihuana (hay que reconocer que la pregunta está mal planteada de arranque, ya que no hace distinciones entre drogas ni aclara la diferencia entre despenalizar y legalizar). Es perfectamente legítimo estar a favor del régimen vigente, pero no lo es tanto querer pasar por progresista y, al mismo tiempo, mandar la decisión a un futuro lejano e incierto.

En resumen, no me gustaron las respuestas de Quadri en este tema. Mostró poca originalidad, recurrió en exceso a las generalidades y a los lugares comunes y, sobre todo, no dio razones para responder como respondió. Otros dirán si en otros temas se repite el mismo patrón. Pero al menos, tiene el mérito de haber contestado a preguntas que obligaban a tomas de posición en temas específicos. Por ahora, no se puede decir lo mismo de los demás candidatos.

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