Algunas preguntas sobre la Gendarmería

El proceso electoral ha sido una temporada de muchas promesas y pocas ideas. En materia de seguridad, la falta de imaginación ha sido palmaria: como les comentaba el lunes, todos los candidatos parecen haber aceptado, implícita o explícitamente, los componentes básicos de la estrategia vigente. Pero, en el desierto intelectual, han surgido algunas ideas que ameritan una discusión a fondo.

Entre ellas, se cuenta la propuesta del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, de crear una llamada Gendarmería Nacional. Según se entiende, sería un cuerpo entre militar y policial, a la manera de la Gendarmería Nacional Argentina, integrado por 40,000 elementos de las fuerzas armadas y que tendría como propósito, auxiliar a las policías estatales y municipales en tareas de prevención y persecución del delito. Peña Nieto se ha referido a este asunto en al menos tres ocasiones (ver aquí, aquí y aquí), así que supongo que la idea va en serio.

Desgraciadamente, los anuncios no han estado acompañado de pormenores. Y, como en todo, el diablo está en los detalles. A mí, en lo particular, me surgen las siguientes dudas:

  • ¿El mando de la Gendarmería sería federal o estatal? Si fuera federal, ¿dónde se ubicaría administrativamente? ¿En la Secretaría de Seguridad Pública? ¿En Gobernación? ¿En la SEDENA? ¿En una entidad de nuevo cuño? Si fuera estatal (a la manera de la Guardia Nacional en Estados Unidos), ¿estaría integrada a las secretarías de seguridad pública? ¿A las secretarías generales de gobierno? ¿Cuál sería su relación con las policías estatales? ¿El gobernador tendría facultad plena para disponer de esos elementos a discreción o tendría que solicitar autorización del Presidente de la República? En situaciones de emergencia, ¿el Presidente de la República podría atribuirse el mando de esas fuerzas?
  • ¿La Gendarmería tendría un mandato legal similar al de la Policía Federal? De ser el caso, ¿qué sentido tendría crear un nuevo cuerpo policial? ¿No sería más sencillo integrar a los 40,000 elementos a la estructura de la Policía Federal? Si fuese distinto, ¿cuáles serían las diferencias esenciales? ¿Qué haría la Gendarmería que no hace hoy la Policía Federal?
  • ¿La Gendarmería estaría constituída por los elementos militares que ya participan en los operativos federales o por elementos adicionales? De ser lo primero, ¿qué diferencia haría el nuevo cuerpo en el plano operativo? ¿Por qué se esperarían resultados distintos si no habría cambio en el número de efectivos? ¿Actuaría de manera distinta a como lo hacen hoy las fuerzas armadas en los operativos federales? ¿Cuáles serían las diferencias específicas? Si se tratase de elementos adicionales, ¿significa que las fuerzas armadas seguirían participando en tareas de seguridad pública, a pesar de la existencia de una Gendarmería? En ese escenario, ¿no quedarían las fuerzas armadas excesivamente reducidas y con dificultades para cumplir sus otras misiones (atención a la población en caso de desastres naturales, vigilancia de instalaciones estratégicas, etc.)?
  • ¿La Gendarmería se quedaría con 40,000 elementos o se proyecta algún crecimiento? ¿Hasta que número de integrantes? ¿Quién haría el reclutamiento y capacitación? ¿El propio cuerpo o las fuerzas armadas, para su posterior traslado a la Gendarmería?
  • ¿Cómo se distribuiría territorialmente? Si el mando fuese federal, no habría problema: el despliegue se haría en razón de las necesidades operativas. Pero si fuese estatal, ¿qué criterio de distribución se seguiría? ¿Población? ¿Incidencia delictiva? ¿Usar cualquiera de esos criterios no implicaría una disminución del número de elementos en los estados que hoy cuentan con un operativo federal?
  • ¿Cómo se financiaría la Gendarmería? ¿Trasladando los presupuestos correspondientes de SEDENA y SEMAR? ¿Cómo se compensaría a las fuerzas armadas por la pérdida de la quinta parte de su presupuesto y personal? Si el mando fuese estatal, ¿los gobiernos de los estados tendrían que hacer aportaciones con recursos propios? ¿O simple y sencillamente se les trasladarían los recursos por la vía de participaciones o de algún fondo de aportaciones (FASP, PROASP)?
  • ¿Los integrantes de la Gendarmería seguirían sujetos al fuero militar o pasarían al fuero civil? ¿Contaría con alguna unidad de asuntos internos o mecanismos de control similares, o seguiría sujeto a los sistemas de control y disciplina de las fuerzas armadas?

Estas preguntas no buscan en modo alguno demeritar la idea (de arranque, no es una mala propuesta). Buscan entenderla para mejor valorar sus ventajas y desventajas. Dado que se propone una cirugía institucional de gran calado en un tema de primera importancia, resultaría muy útil para los votantes saber con precisión a que atenerse. Al menos yo y mis cinco lectores lo agradeceríamos enormemente.

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