Alejandro Hope

Plata o Plomo

Perfil Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71

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Violencia 2012: a mitad del año

Pues llegamos a la mitad de 2012 y la violencia criminal sigue en niveles extraordinariamente altos, dos veces por arriba de los registros de 2006. Pero, entre tanto ruido y tanto muerto, persisten también algunas señales alentadoras. Antes de detallar lo bueno y lo malo del semestre, va una disculpa a mis cinco lectores por no publicar el mes pasado el reporte sobre la violencia en mayo: muchos estados retrasaron la entrega de información al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública(SESNSP). ¿El retraso se debió a  razones electorales? Lo ignoro, pero el punto es que no me sentía cómodo haciendo una estimación con tantos valores faltantes. Va también la aclaración de rigor: los datos que se presentan a continuación provienen todos del SESNSP, construídos con reportes que realizan las procuradurías de los estados. Son, con casi total certeza, una subestimación, pero probablemente los sesgos son más o menos sistemáticos: en consecuencia, pueden servir como indicador de tendencia, aún ai existen dudas fundadas sobre los datos puntuales.

Van primero las buenas noticias:

  • En comparación con el mismo periodo del año pasado, el número de homicidios dolosos decreció 6.5% en el primer semestre. Es la primera vez que eso sucede desde 2007. En números absolutos, eso significó 700 homicidios menos en lo que va del año en contraste con los mismos meses de 2011 (Nota: el dato de 2012 es una estimación preliminar, ya que Puebla aún no ha reportado sus datos de junio). 
  • Se acumulan ya dos trimestres consecutivos de caída a tasa anual en el número de homicidios. En el periodo abril-junio, se registraron 5533 homicidios dolosos, 7.5% menos que en el mismo periodo de 2011 . La disminución a tasa anual fue mayor a la registrada en el primer trimestre (-5.3%).
  • Otros delitos también fueron a la baja en el semestre. El número de secuestros reportados se redujo 31% a tasa anual y el robo de vehículos con violencia cayó  10.5% (esto último es más o menos consistente con datos reportados por la AMIS sobre robo de vehículos asegurados). La extorsión, en cambio, creció 34%.
  • A nivel regional, hay algunos datos alentadores. En primer lugar, 20 de 32 entidades tuvieron menos homicidios dolosos en la primera mitad de 2012 que en el mismo periodo de 2011. Algunos datos son particularmente destacables: Chihuahua, por ejemplo, registró una disminución de 27% en el periodo (se trató de hecho del mejor primer semestre que ha tenido esa entidad desde 2008). En ese estado, ha sido crucial la marcada pacificación de Ciudad Juárez: junio fue el mes menos violento en esa ciudad desde 2008 (y julio pinta aún mejor). Sinaloa tuvo igualmente una reducción significativa, de 22% en el semestre (a pesar de un repunte en los últimos tres meses). Más sorprendente, Nuevo León reportó una caída de 10.5% en los primeros seis meses y en junio, se registró en ese estado el primer mes con menos de 100 homicidios (69, para ser preciso) desde diciembre de 2010.

Vengan ahora las malas noticias:

  •  En el segundo trimestre, los homicidios repuntaron de manera importante en comparación con el trimestre previo: hubo 500 homicidios más entre abril y junio que entre enero y marzo. Una parte de este rebote puede deberse a factores estacionales: en todos los años desde 2006, ha habido más homicidios en el segundo trimestre que en el primero (en promedio, el incremento ha sido de 11.2%). Sin embargo, con este resultado se rompió una racha de tres trimestres consecutivos de caída secuencial en el número de homicidios dolosos.
  • En la serie de promedio móvil de tres meses, se acumularon ya cuatro observaciones consecutivas de incremento en el número de homicidios. De hecho, ya regresamos casi al mismo nivel de octubre del año pasado. El incremento acumulado ha sido de 12.2% desde febrero, lo cual significa que perdimos la mitad de lo ganado entre julio y febrero.

  • Mayo fue un mes espantoso, repleto de masacres espectaculares. Se reportaron 1950 homicidios, lo cual es el tercer mayor total mensual en lo que va del sexenio (sólo superado por mayo y junio de 2011). Junio fue un poco mejor, pero el número (estimado) no fue nada trivial: 1795, el segundo mayor total del año.
  • Varios estados muestran una dinámica muy preocupante. Coahuila, por ejemplo, reportó 24% más homicidios en el semestre y es probable que en junio, Torreón se haya convertido en el municipio más violento del país (además de que, en este caso, es probable que el subregistro sea mayor que el promedio: El Siglo de Torreón documentó 112 homicidios durante junio, nada más en esa ciudad). No es el úníco caso que preocupa: Colima tuvo un brinco de 46% en el semestre y Morelos de 37%. Un dato preocupante: Guanajuato tuvo un crecimiento de 22% en el semestre y en junio, reportó más homicidios (87) que Michoacán, Nuevo León, Tamaulipas o Veracruz ¿Será que reportan con mas precisión las cifras? Pues tal vez, pero si yo fuera guanajuatense estaría bastante preocupado ( y ojalá las autoridades de ese estado también lo estén)

En resumen, las cosas van mejor que el año pasado, pero eso no significa que vayan bien. Preocupa el cambio de tendencia en el segundo trimestre y apunta a un dato básico: en ausencia de un cambio de política, esto va para largo. Al ritmo actual de caída, nos va tomar lo que queda de la década para regresar a los niveles de violencia criminal de 2007 (los cuales, en comparación con países de la OCDE, no eran para presumir). Y eso, francamente, no es muy buen augurio para la nueva administración federal. Como comentaba la semana pasada, si no hay mejoría palpable en los próximos dos años, las consecuencias políticas podrían no ser muy del agrado del próximo gobierno. Pero, bueno, ya veremos que deciden hacer. Por mi parte, seguiré contando y reportando.

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