Alejandro Hope

Plata o Plomo

Perfil Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71

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Contra la Gendarmería

Ya se venía anunciando desde hace meses, pero ahora quedó plasmado en un pacto nacional. El nuevo gobierno, con el respaldo explícito de los dos principales partidos opositores, buscará crear una nueva policía federal, llamada Gendarmería Nacional. Según se describe en el compromiso 76 del Pacto por México, los gendarmes serían parte de “un cuerpo de control territorial que permita el ejercicio de la soberanía del Estado mexicano en todos los rincones del país, sin importar su lejanía, aislamiento o condición de vulnerabilidad”.

Mis lectores habituales saben que he expresado reservas frente a esta idea desde su primera aparición durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Nada de lo que he escuchado o leído desde entonces ha logrado disipar mis dudas. Ahora que la cosa va en serio, creo indispensable reiterarlas:

  1. ¿Para qué necesitamos una policía rural? Habitualmente, una gendarmería se define como un cuerpo militarizado que cumple funciones de policía en zonas rurales y pequeñas poblaciones. Casi todas las existentes son un resabio histórico: la francesa fue fundada en 1791, la italiana (los Carabinieri) en 1814 (en el reino de Piemonte-Cerdeña, originalmente), la española (la Guardia Civil) en 1844, la portuguesa en 1834, la argentina en 1938. Es decir, proceden casi sin excepción de épocas sin buenas vías de comunicación, donde el transporte de personal era difícil y la mayoría de la población habitaba en el campo. En esas circunstancias, tenía sentido contar con una fuerza nacional, distinta de las policías urbanas, desplegada en permanencia en zonas rurales. Pero esas no son las condiciones que prevalecen hoy en México: el país es urbano y lo será cada vez más. También el delito: 95% de la incidencia delictiva y 80% de los homicidios se concentran en zonas urbanas. Además, con todas las deficiencias de nuestra infraestructura, el país está razonablemente comunicado (ciertamente más que España en 1844). En caso de urgencia, es posible desplegar personal rapidamente a casi cualquier zona del territorio. Asimismo, existen múltiples instrumentos de vigilancia remota (cámaras, sensores, lectores de placas, aeronaves no tripuladas, etc.) que permiten multiplicar el alcance de la policía o las fuerzas armadas. Consecuentemente, no se requiere despliegue federal permanente para garantizar el “control territorial” o ejercer “la soberanía del Estado mexicano en todos los rincones del país.”  En suma, la gendarmería era una idea de vanguardia en 1800, pero no en 2012.
  2. ¿Quienes serían los gendarmes? Según el presidente Peña Nieto,  la Gendarmería “se tratará de cuerpos de formación y preparación y adiestramiento militar, pero bajo el mando civil.” Luego entonces,  se conformaría con personal de las fuerzas armadas (por definición, nadie más provee formación, preparación y adiestramiento militar)  ¿De qué tropas estamos hablando? ¿Las que ya están involucradas en tareas de seguridad pública? De ser el caso, no entiendo para que serviría el nuevo cuerpo: habría la misma cantidad de elementos, en los mismos lugares, haciendo más o menos lo mismo, con básicamente las mismas tácticas, liderazgo y equipamiento que hasta ahora, pero con uniforme distinto. Salvo que el uniforme planeado sea mágico, no sé porque se esperarían resultados distintos ¿O será que ya no van a estar en los mismos lugares? ¿Y entonces quien las sustituiría en localidades como Monterrey, Veracruz, Reynosa o Torreón? ¿La Policía Federal? No dan los números ¿Las policías estatales? Pues sí, idealmente, pero por ahora no están ni remotamente listas  ¿O tal vez se trate de tropas adicionales, de soldados y marinos que no están actualmente involucrados en el combate a las bandas criminales? Puede ser, pero ¿no dejaría eso a las fuerzas armadas sobreextendidas? Se ha hablado de que la Gendarmería contaría con 40,000 elementos: eso es la quinta parte de las fuerzas armadas y probablemente hasta una tercera parte de su personal operativo (hay que recordar que hay médicos, enfermeras, ingenieros, personal de intendencia y otros empleados administrativos en el Ejército y la Marina). Con una reducción de ese tamaño, ¿las fuerzas armadas podrían seguir cumpliendo con eficacia sus demás funciones (atención a la población en caso de desastres naturales, resguardo de instalaciones estratégicas, erradicación de cultivos ilícitos, etc.)? ¿O se les quitarían esas funciones? O tal vez se esté pensando en conformar mayoritariamente a la Gendarmería con reclutas nuevos: probablemente sea lo mejor, pero entonces, ¿en qué plazo  el nuevo cuerpo tendrá capacidades operativas adecuadas?¿En tres años? ¿Cuatro? ¿Al final del sexenio? Los recursos asignados a la Gendarmería en el proyecto de presupuesto de egresos de 2013 (1500 millones de pesos) dan para 2000 gendarmes, más o menos (a costos de la Policía Federal) ¿O será que le piensan pagar y equipar menos a los gendarmes que a los policías federales (a riesgo de generar un conflicto permanente)? En resumen, no parece haber alternativas fáciles y rápidas para formar el nuevo cuerpo.
  3. ¿Para qué se necesitan dos policías federales? Esta es tal vez la pregunta clave. Si se juzga necesario contar con más policías al mando de la Federación, ¿no es más sencillo ampliar el tamaño del cuerpo policial que ya se tiene? Sin duda, la Policía Federal tiene muchos problemas, pero ¿por qué no reformarla entonces? ¿Cambiar los mandos, modificar la estructura, establecer controles internos y externos? De cualquier modo, es algo que se tiene que hacer ¿O hay alguna distinción que estoy omitiendo? ¿Qué haría la Gendarmería que no pueda hacer la Policía Federal?¿Vigilar caminos, proteger instalaciones estratégicas, proveer respaldo a gobiernos estatales y municipales? Todo eso ya lo hace o lo puede hacer la PF (si lo hace bien o mal, es otro boleto). Francamente no entiendo el argumento.  No entiendo para que se quiere generar juegos de suma cero: un peso de presupuesto que reciba una corporación será un peso que no recibirá la otra, una detención de la Gendarmería será una detención que no realice la Policía Federal. La relación entre los dos cuerpos será necesariamente conflictiva, así estén los dos ubicados en la Secretaría de Gobernación. Así lo es, por ejemplo, la relación entre la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en España o entre la Gendarmerie y la Policía Nacional en Francia. Por eso, en esos países (y en otros), se habla crecientemente de fusionar a los diversos cuerpos de policía ¿Por qué, entonces, querríamos nosotros hacer exactamente lo contrario? ¿Por qué México querría ir a contrapelo de las tendencias mundiales? Y no sólo de la prácticas internacionales: con la iniciativa para reconcentrar las funciones de seguridad en la Secretaría de Gobernación, la administración de Peña Nieto busca establecer unidad de mando en el plano estratégico ¿Por qué quiere entonces, al mismo tiempo, fragmentar la operación y generar nuevos problemas de coordinación? A mí, francamente, me resulta incomprensible ¿O no será una señal de desconfianza a la Policía Federal? ¿Un intento de contrarrestarla? Tal vez, pero, de ser el caso, más valdría transformar a la PF y no generar nuevos frentes de disputa en el aparato de seguridad y justicia.

Es posible que todas estas preguntas tengan respuestas plenamente satisfactorias. Apenas estamos en los días iniciales del sexenio y  hay tiempo aún para que el secretario Osorio o el secretario/subsecretario Mondragón expliquen las razones para crear una nueva policía. Pero no mucho: ya está en el Congreso una solicitud de  1500 millones de pesos para la Gendarmería. Antes de aprobar esa partida, los legisladores bien harían en pedir todas las aclaraciones del caso. Porque las instituciones públicas, una vez creadas, tienen la endemoniada costumbre de crecer y perdurar, así no sirvan para nada.

PD: por cierto, nadie ha dicho nada sobre las policías ministeriales (la federal y las estatales) ¿A nadie le importa o de plano no hay una sola idea buena sobre el particular?

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