Alejandro Hope

Plata o Plomo

Perfil Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71

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No se hagan bolas con los muertos

  1. Y empezamos de nuevo con la pelotera de las cifras de homicidios. En la última semana, Milenio aseguró que en enero se contabilizaron 957 ejecuciones en todo el país, dando un total de 1939 en los primeros dos meses del actual sexenio. En la cuenta de Reforma, enero trajo 769 homicidios vinculados a la delincuencia organizada, lo cual ubica en 1524 la suma en los dos meses de gobierno de Peña Nieto. Por su parte, La Jornada publicó unos misteriosos datos, obtenidos de “funcionarios federales que participan en el gabinete de seguridad nacional”, según los cuales habrían sido asesinadas 1758 personas en incidentes relacionados “con diputas entre grupos criminales” o en “enfrentamientos”.
  2. ¿Cuál de esos datos es el correcto? Ninguno. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se registraron a nivel nacional 1569 averiguaciones previas por homicidio doloso en diciembre. Con alta probabilidad, la cifra de enero será similar, dando un total aproximado de 3200 homicidios dolosos en los primeros dos meses de la actual administración (sabremos el dato con precisión en un par de semanas cuando el SESNSP libere la información de enero).
  3. ¿Y cuantos de esos 3200 están vinculados a la delincuencia organizada? Nadie sabe y quien diga que sabe, no sabe. Los ejecutómetros independientes (y el oficial, el cual operó hasta hace unos meses) están construidos sobre inferencias: parten de algunas características de los incidentes o las víctimas (presunta arma de fuego utilizada, mensajes junto al cadáver, etc.) para suponer que un homicidio pudo haber estado conectado con algo difuso llamado “delincuencia organizada”. Pero no son más que eso, suposiciones no validadas por investigaciones judiciales que permitan dilucidar los móviles de los homicidios.
  4. ¿Los 3200 homicidios cometidos durante los primeros dos meses del actual gobierno son muchos o pocos? Pues depende contra que se les compare: contra los 1799 homicidios que se cometieron en los dos primeros meses del gobierno de Felipe Calderón, son muchísimos. Contra los 3354 que se cometieron en diciembre de 2011 y enero de 2012, significan una disminución leve (de -4.5%, aproximadamente).  Contra el pico de la serie (los 4128 registrados en el periodo mayo-junio de 2011), implican una caída de 22% (aunque esa comparación es medio tramposa–ver el siguiente punto).
  5. ¿Pero la violencia aumentó en diciembre con respecto a noviembre, no? Pues si, pero ese tipo de comparaciones mes a mes, en crudo y sin ningún ajuste, son absurdas: a) hay efectos calendario que complican las comparaciones (diciembre tiene más días que noviembre, por ejemplo), b) hay efectos estacionales (hay más homicidios en el verano que en el invierno y en diciembre, la cuenta sube por efecto de las fiestas de fin de año), y c) unos cuantos incidentes coyunturales pueden mover los totales sin que haya cambios en la tendencia subyacente.
  6. Y bueno, ¿cómo vamos? ¿Está subiendo o bajando la violencia en la actual administración? No lo sabemos y no lo sabremos por varios meses más. Hasta diciembre, venía bajando: en 2012, el número de homicidios dolosos disminuyó 8.5% contra el año previo, la primera caída a tasa anual desde 2007. Si se saca un promedio móvil de tres meses, se llegó en diciembre al nivel más bajo desde abril de 2010 ¿Va a seguir esa tendencia en 2013? Ni idea: les platico cuando tenga datos.
  7. ¿Pero en algunas regiones la situación está empeorando, no? Sí, pero en otras va mejorando: está Ciudad Juárez, pero igualmente, está el caso de Nuevo León: en el cuarto trimestre, el número de homicidios dolosos disminuyó 48% con respecto al mismo periodo de 2011. En general, hay más ejemplos de mejoría que de deterioro: en 2012, el número de homicidios dolosos bajó en 20 de 32 entidades federativas.
  8. ¿Pero qué con las matazones? ¿No son lo del Kombo Kolombia o la cascada de homicidios múltiples en el Estado de México señales de un inminente disparo en los niveles de violencia? No: para usar la terminología de Nate Silver, eso es ruido, no señal. Por espectaculares y perturbadoras que resulten, las masacres no definen el panorama de la violencia criminal en el país. Los incidentes con diez o más víctimas se cuentan en unas cuantas decenas por año: la inmensa mayoría de los homicidios tienen sólo una víctima (o dos a lo mucho).
  9. ¿Y entonces qué? ¿Qué hacemos en lo que surgen más datos? Exigir al gobierno que haga pública la información tan rápido como resulte posible: es lo mínimo que se le puede pedir a una administración que ha hecho de la reducción de la violencia el objetivo prioritario de su política de seguridad.

 

 

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