Alejandro Hope

Plata o Plomo

Perfil Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71

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Gendarmería: sí al debate, no al decreto

Esta semana, un grupo de organizaciones sociales e individuos emitimos un comunicado conjunto referido a la Gendarmería Nacional. En ese documento, los firmantes solicitamos que el establecimiento de la nueva corporación:

  1. Sea precedido por un debate amplio, informado e incluyente, donde participen especialistas, académicos y organizaciones de la sociedad civil
  2. Pase por el Congreso de la Unión y no surja de un decreto administrativo, como parece ser la intención del gobierno federal

¿Qué animó este comunicado? Tres razones:

  1. Persisten múltiples dudas sobre el proyecto. No sabemos aún cuales serán las funciones y características específicas de la Gendamería: las autoridades sólo han provisto algunas pinceladas de información que no alcanzan para dibujar un retrato preciso. No sabemos en qué se va a diferenciar de la Policía Federal y cómo se van a administrar los posibles conflictos de competencias entre las dos corporaciones. Todas las tareas descritas por diversos funcionarios como propias de la Gendarmería son señaladas como facultades de la PF en la ley correspondiente ¿Qué va a suceder en esas zonas de traslape? Lo ignoramos. Tampoco sabemos cúal será la condición laboral de los futuros gendarmes ¿Seguirán siendo miembros de las fuerzas armadas, sujetos a la jurisdicción militar? ¿O pasarán a ser civiles, sometidos a la misma legislación que el resto de los policías del país? Las afirmaciones de varios funcionarios son contradictorias sobre ese punto. Igualmente, no tenemos claridad sobre el impacto presupuestal de la Gendarmería: la previsión incluída en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 (1500 millones de pesos) no alcanza ni para el arranque ¿Eso implica que se tomarán recursos de las secretarías de la Defensa Nacional y Marina? ¿En qué montos? ¿En qué plazos? No tenemos idea.
  2. Existe un debate internacional sobre el tema. Diversos funcionarios han afirmado, correctamente, que múltiples países cuentan con policía y gendarmería. Sin embargo, han omitido señalar que en muchos de esos países, la permanencia de ese modelo dual se discute intensamente. En la última generación, cuatro naciones europeas (Austria, Bélgica, Grecia y Luxemburgo) han fusionado sus gendarmerías con sus policías nacionales. En España, el Sindicato Unificado de Policía  y la Asociación Unificada de Guardias Civiles presentaron en enero pasado una propuesta de fusión del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, argumentando, entre otras cosas, que la medida generaría ahorros anuales de cuatro mil millones de euros. En Francia, el gobierno de Nicolas Sarkosy impulsó una política de “mutualización” de los medios humanos y materiales de la gendarmería y la policía nacional, con vistas a una posible unificación de ambos cuerpos. Esa política generó una discusión intensa en la prensa y los sectores académicos franceses. En vista de esos debates en los países que sirven de modelo para el proyecto de la Gendarmería, ¿no deberíamos de tener una deliberación similar en nuestro país, antes de optar por un modelo dual de policía? ¿No valdría la pena escuchar las voces que, en los países de origen de la idea, insisten en caminar en la dirección contraria a la propuesta en México, no para necesariamente cancelar el proyecto, pero sí para entender sus posibles repercusiones? Está bien que el gobierno federal busque la asistencia de Francia para la formación de la Gendarmería. Pero, ¿no sería igualmente útil que se consultase, por ejemplo, al gobierno de Bélgica para entender las razones que llevaron a ese país a subsumir su gendarmería en su cuerpo de policía?
  3. Las formas cuentan. Una corporación como la Gendarmería ejercería actos de autoridad todos los días (detenciones, retenes, etc.). Si su origen es un decreto y no una ley, ¿podría resistir un embate en los tribunales? ¿Sería suficientemente robusto su basamento jurídico para sobrevivir a una avalancha de amparos? No lo sé, pero no me parece un tema menor. Los firmantes del comunicado no alegamos que el Presidente no tenga facultades para crear un cuerpo de seguridad (sobre el particular, he recibido opiniones mixtas de los abogados que he consultado), pero sí que la nueva corporación tendría mejor blindaje si su existencia jurídica dependiese de una ley y no de un reglamento. Más importante, si lo que se busca es crear instituciones duraderas, pasar por encima del Congreso no es la mejor ruta. Una institución creada por decreto puede ser eliminada por decreto ¿En verdad queremos un cuerpo de policía vulnerable a los vaivenes de la coyuntura política? ¿No sería preferible darle un anclaje legislativo que lo proteja de cambios súbitos en las preferencias de los gobernantes? Esa consideración es tanto política como jurídica. Los cuerpos de policía deben contar con legitimidad amplia, ser percibidos como un instrumento del Estado y no del gobierno en turno. Esa fue una de las razones que llevaron al gobierno del Presidente Ernesto Zedillo (de signo priísta, habrá que recordar) a crear la Policía Federal Preventiva mediante la aprobación de una ley especìfica en 1998. Una corporación surgida de un acto administrativo, de la decisión unilateral del Presidente de la República, tendrìa de arranque un déficit de legitimidad política. Sería la policía del sexenio, la policía de Peña Nieto. Y sentaría un muy mal precedente. Si la Gendarmería se crea sin participación del Congreso, ¿no querrán gobernantes futuros tener su policía, su cuerpo armado, creado de un plumazo, sin discusión pública, a expensas de la continuidad institucional? No parece la mejor receta para contar con instituciones eficaces y perdurables en un tema crucial para la vida pública del país.

En resumen, nuestro comunicado no es un no a la Gendarmería. Es un sí a la deliberación pública, democrática e informada sobre los costos y beneficios de la nueva corporación. Entre los firmantes, hay lo mismo partidarios entusiastas del proyecto que críticos feroces del mismo (mis lectores habituales saben que me cuento en ese número). Sin embargo, todos estamos convencidos de que, si se ha de hacer, se haga bien, sin prisas innecesarias, escuchando todas las voces, evaluando con rigor las alternativas. No creemos que sea mucho pedir.

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