Alejandro Hope

Plata o Plomo

Perfil Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71

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Más sobre los datos de Gobernación

Mis amables lectores habituales tal vez recuerden que la semana pasada hice algunos comentarios sobre el informe de seguridad presentado por el Secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong. Fueron reflexiones al vuelo, casi de bote pronto. Pues he seguido revisando los números y mientras más los reviso, más me preocupan. En particular, hay dos fuentes de inquietud:

  1. El inusual comportamiento de los homicidios “no relacionados a la delincuencia organizada”: el informe no se refirió a la evolución de los homicidios dolosos, sino a la de una subcategoría denominada “homicidios presuntamente relacionados a la delincuencia organizada” (llamados “homicidios dolosos relacionados a delitos federales” en otros comunicados). Según los datos presentados por la SEGOB, ese subconjunto experimentó durante el primer cuatrimestre de la actual administración federal una variación de -17% en comparación con el cuatrimestre previo y de -14% en comparación con el periodo diciembre 2011-marzo 2012. Existe, sin embargo, un problema: los homicidios dolosos, según la cuenta del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), disminuyeron -8.5% y -7.8%, respectivamente, contra los mismos periodos. Es decir, una caída dos veces menos rápida que la de los homicidios “relacionados”. Eso implicaría, por lógica, que los homicidios “no relacionados a la delincuencia organizada” se comportaron de manera radicalmente distinta. No existe información sobre homicidios “no relacionados”, pero se puede llegar a un número aproximado en dos pasos: 1) multiplicando el número de averiguaciones previas por homicidio doloso por 1.2 para llegar a un número estimado de víctimas, haciendo así el dato de SESNSP compatible con el de SEGOB (nota: si uno multiplica el número del SESNSP por 1.2, se llega, más o menos, al número de homicidios reportado por INEGI), y 2) restando de ese total el número de homicidios “relacionados”.   Hice el ejercicio para cada uno de los periodos mencionados en el informe y obtuve resultados interesantes, por decir lo menos: los homicidios “no relacionados” aumentaron en los primeros cuatro meses de la actual administración.  En comparación interanual, el aumento es de 1.9% y, contra el cuatrimestre previo,  de 6.5% (eso implica un crecimiento anualizado de 21%) ¿Eso significa que los narcos están matando mucho menos, pero todas las demás formas posibles de violencia están creciendo? ¿Hay una explosión de violencia intrafamiliar, pleitos de cantina, conflictos de tierra y asaltos que acaban en homicidio? ¿Qué factores podrían explicar un fenómeno de esa naturaleza? ¿O no será más bien que cambiaron los criterios para clasificar un homicidio como “relacionado a la delincuencia organizada”? De ser el caso, ¿cómo pueden ser válidas las comparaciones con periodos previos? Se los dejo a su criterio, pero a mi me parecen altamente sospechosos unos números que muestran que todos matan más, salvo los narcos.
    Fuente: elaboración propia con datos de SESNSP. Para obtener el número total de víctimas por homicidio doloso, se multiplicó el número de averiguaciones previas por 1.2.

    Fuente: elaboración propia con datos de SESNSP y SEGOB. Para obtener el número total de víctimas por homicidio doloso, se multiplicó el número de averiguaciones previas por 1.2.

     

    Fuente: elaboración propia con datos de SESNSP y SEGOB. Para otner el número de víctimas totales por homicidio dolos, se multiplicó el número de averiguaciones previas por 1.2.

    Fuente: elaboración propia con datos de SESNSP y SEGOB. Para obtener el número de víctimas totales por homicidio dolos, se multiplicó el número de averiguaciones previas por 1.2.

  2. Los peculiares datos sobre secuestros: la semana pasada comentaba que los datos sobre secuestros dados a conocer por la SEGOB no cuadraban con la información reportada por el SESNSP. Para explicar la incongruencia, adelanté la hipótesis de que, tal vez, las cifras de SEGOB incluían secuestros reportados a la Policía Federal o la PGR, y para los cuales no existiría, por definición, una averiguación previa en una procuraduría estatal. Un análisis más detallado de los datos me lleva ahora a dudar de esa explicación. Si uno se limita a la información del SESNSP, no hay mayor diferencia entre el último cuatrimestre de Calderón (115 secuestros por mes en promedio) y el primero de Peña Nieto (117 secuestros en promedio mensual). Pero el remanente (los secuestros no registrados en el SESNSP, pero reportados por SEGOB) se comporta de manera radicalmente distinta: el promedio mensual pasa de 68 a 21 entre el primer y el segundo periodo referidos en el informe de Gobernación (una variación de -70%) ¿Qué puede explicar una evolución tan extraña? ¿Por qué se registraría un colapso en los secuestros atendidos por dependencias federales, pero no en el número de denuncias ante autoridades estatales? Francamente lo ignoro. Y la cosa se pone aún más rara cuando se llega a marzo: en ese mes, el número de secuestros reportados por SEGOB (98) es menor que el número de averiguaciones previas registradas por el SESNSP (137) ¿Qué pasó? ¿Por qué  se decidió excluir no sólo el remanente misterioso, sino también la tercera parte de las denuncias formales ante las procuradurías estatales? No entiendo. La única explicación que se me ocurre es que simple y sencillamente inventaron la serie completa y pensaron que nadie se iba a dar cuenta. Eso, o tienen problemas severos de consistencia metodológica y, de mes a mes, cambian al alimón las fuentes consultadas. Pero cualquiera que sea el origen de las inconsistencias, estas son tan serias que hacen risible la tesis de una caída en picada de los secuestros en los primeros meses de la actual administración federal.

    Fuente: SESNSP y SEGOB

    Fuente: SESNSP y SEGOB

Entiendo que las autoridades intenten mostrar los datos sobre violencia bajo la luz más favorecedora posible: todos los gobiernos lo hacen y todos los gobiernos lo harán. Justifico menos que se intente masajear la información para obligarla a decir algo que no dice.  No, la incidencia de violencia criminal no ha variado mayormente desde los meses finales de la administración Calderón. Esa es la realidad real, la verdad verdadera, la neta cósmica. Ojalá esa sea la base para la toma de decisiones y no una batería de indicadores que no pasan la prueba de la carcajada. Lo malo no es que un gobierno haga propaganda, lo malo es que se la crea.

PD: hay un error en la tabla de secuestros incluída arriba: en el mes de marzo, el SESNSP registró 137 secuestros, no 125. Luego entonces, la diferencia con el dato de SEGOB es de -39 y el dato de SESNSP representa 139.8% del registro de SEGOB en ese mes.

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