Super Bucareli y otras del presupuesto

La Secretaría de Gobernación está solicitando 75 mil millones de pesos para su presupuesto de 2014, lo que representa un 17 por ciento adicional a lo ejercido en 2013. Y lo quiere gastar en un cuerpo de seguridad cuyas características y utilidad nadie entiende y en unos centros de inteligencia cuyo costo parece a primera vista absolutamente desproporcionado.

Ya lo sabíamos desde hace un año, pero ahora se confirma: la Secretaría de Gobernación (SEGOB) anda en proceso de engorda. En el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2014 (PEF 2014), esa dependencia está solicitando la friolera de 75 mil millones de pesos, 13 mil millones más que en 2013. Eso implica un incremento real del gasto de casi 17%. En contraste, la SEDENA está solicitando 65 mil millones de pesos, 4% de incremento real con respecto al presente año.

Y bueno, ¿en que se piensan gastar esos recursos adicionales? Pues destacan dos proyectos que representan dos terceras del incremento. Van los detalles:

  1. En el PEF 2013, la SEGOB obtuvo una provisión presupuestal de 1500 millones de pesos para la creación de la Gendarmería Nacional, la cual, según se informó en su momento, iniciaría operaciones con 10,000 elementos. A algunos nos pareció que era muy poquito dinero para tanto gendarme (150,000 pesos por miembro de la nueva corporación contra más de 500,000 pesos por policía federal). Y, al parecer, teníamos razón: Gobernación está solicitando ahora 4500 millones de pesos para la Gendarmería, la cual empezará a funcionar a mediados de 2014 con 5000 elementos, según lo anunciado recientemente por el Comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón. Tres veces más recursos para dos veces menos tropa. Puesto de otro modo, cada gendarme cuesta hoy seis veces más que hace un año (y 1.6 veces más que un policía federal). No conozco la explicación de tamaño disparo de costos, pero se me ocurren algunas alternativas: a) no sabían de lo que estaban hablando hace un año, b) no saben de lo que están hablando hoy, c) nada más avientan cifras para ver qué pega, y d) todas las anteriores. Como sea, se requiere que el Congreso pida un proyecto detallado, incluyendo una explicación de la disparidad de montos entre los presupuestos de 2013 y 2014. Cuatro mil quinientos millones de pesos no son cacahuates y no deberían de otorgarse como si lo fueran. Si no hay claridad sobre la Gendarmería, el presupuesto asignado a ese propósito debe ser cero pesos con cero centavos. Así de fácil.
  2. En el apartado del presupuesto de SEGOB dedicado a la “inteligencia para la seguridad nacional”, se lista un proyecto de apantallante título. Por lo visto, se piensa poner en operación unos “Centros Estratégicos de Inteligencia”, para los cuales se están presupuestando 4600 millones de pesos. No sé qué sean esas cosas, pero si se trata de los centros de fusión de inteligencia  (uno nacional y cinco regionales) que ha venido presumiendo el gobierno en fechas recientes (o algo similar), alguien probablemente esté dando gato por liebre. Como mínimo, el presupuesto parece un tanto desproporcionado.  Para poner las cosas en perspectiva, 52 centros locales de fusión de inteligencia en Estados Unidos tuvieron en 2010 un presupuesto agregado de 102 millones de dólares: es decir, menos de dos millones de dólares por centro, en promedio (27 millones de pesos), con un máximo de 16 millones de dólares (215 millones de pesos). Hace unos meses, se le retiró el presupuesto a un centro de fusión administrado por la policía estatal de Texas, el cual contaba con 100 empleados: el ahorro presupuestal será de 8 millones de dólares por año. Bueno, pero esos son costos de operación ¿Qué tal construirlos y equiparlos? Pues, salvo que se quieran construir con mármol de Carrara en medio de Polanco o las Lomas de Chapultepec, no entiendo cómo se llega a la cifra presupuestada. Un centro de fusión de inteligencia consiste en lo siguiente: un galerón, el cual se puede ubicar en predios o edificios que ya son propiedad del gobierno (bases militares, por ejemplo),  con mesas y sillas para que se sienten unas cuantas decenas de analistas, algunas oficinas privadas y salas de juntas, algunas decenas de computadoras con enlaces seguros a las bases de datos correspondientes, y un número similar de teléfonos encriptados y pantallas para las paredes. Súmenle algunos servidores, equipo de seguridad para los accesos, baños y algunas licencias de software. Tal vez algunos dormitorios. Además, se requiere luz, agua, gas y líneas telefónicas. Es todo. Estamos hablando de decenas, tal vez unos cuantos centenares de millones de pesos, pero no de miles de millones ¿O hay algo fundamental que estoy omitiendo? Tal vez exista una justificación perfectamente razonable para este proyecto, la cual no se pueda compartir con el público por consideraciones de seguridad. Pero los legisladores, particularmente los que integran la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, harían muy bien en pedir amplias explicaciones. Les están solicitando que tripliquen, de un año para el otro y como resultado de un solo proyecto, el presupuesto del CISEN. No es poca cosa y, sobre todo, no es cosa que se deba aprobar sin entender que es exactamente lo que se está aprobando.

En suma, la SEGOB anda en plan expansionista. Eso no está mal (ni bien) en sí mismo, pero si preocupa que buena parte del incremento del gasto sea para a) un cuerpo de seguridad cuyas características y utilidad nadie entiende y, b) unos centros de inteligencia cuyo costo parece a primera vista absolutamente desproporcionado. Si los presupuestos revelan preferencias, lo que muestra este de SEGOB es un gusto por lo grandote y lo vistoso sobre lo útil y lo incremental. Mala noticia.

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