¿Menos homicidios?

2013 ha sido menos violento que 2012, pero la situación actual no es notoriamente menos violenta que la que encontró el equipo de Enrique Peña Nieto al asumir el gobierno.

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Desde hace varios meses. el gobierno federal ha presumido de una disminución en el número de homicidios. En su primer informe de gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto aseguró que “el número de homicidios dolosos ocurridos entre diciembre de 2012 y julio de 2013 fue 13.7 por ciento menor en comparación con el mismo periodo de un año antes”. En mismo sentido, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, durante una comparecencia en el Senado de la República hace dos meses, declaró lo siguiente: “Entre diciembre de 2012 y agosto de este año, hay tendencias positivas en comparación con el mismo periodo del año anterior. Tenemos una disminución del 16 por ciento en homicidios dolosos”.

En la versión del gobierno, esos resultados son producto de su política de seguridad. El Presidente Peña Nieto así lo señaló expresamente en agosto pasado: “Gracias a la coordinación efectiva y la inteligencia eficaz que distingue a la nueva Política Pública de Seguridad y de Justicia, en el periodo que va de diciembre de 2012 a julio de 2013 se redujo en 20 por ciento el número de homicidios vinculados con delitos federales”.

 

¿Qué tan correctas son esas afirmaciones? Exploremos el asunto:

  1. En 2013, se registrarán menos homicidios que en 2012. Ese es un hecho básicamente incontrovertible. De acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron en todo el país 15350 averiguaciones previas por homicidio doloso en los primeros diez meses de 2013. Para el mismo periodo de 2012, se reportaron 18330. Eso equivale a una disminución de 16.5%. Nada mal. Sin embargo, es necesario introducir un matiz: las cifras de 2012 fueron revisadas (significativamente) al alza en mayo de este año. Ese ejercicio, el cuál sucede todos los años, aún no se realiza para los números de 2013. En consecuencia, para hacer comparaciones validas, es preferible utilizar las cifras no revisadas de 2012: en esa serie, el total del periodo enero-octubre es de 17,487. La caída se vuelve entonces algo más modesta (-12.4%), pero aún significativa.
  2. No obstante, para calibrar el efecto de la nueva política de seguridad sobre las cifras de homicidios, la comparación entre los dos periodos puede resultar engañosa. Como se observa en esta gráfica, el número de homicidios disminuyó de manera importante en los meses finales de la administración Calderón: para octubre de 2012, se llegó a la cifra de 1,549 en la serie no revisada (brincaría a 1681 después del ajuste de mayo). En octubre de 2013, el total reportado fue de 1,499: es decir, la comparación octubre-octubre da una disminución de 3.2%. Si se compara el promedio mensual del último trimestre de 2012  (en la serie no revisada) con el promedio de los primeros diez meses de 2013, la diferencia es minúscula (1543 vs 1531), menor a 1% (nota: el último trimestre de 2012 incluye un mes de la administración Peña Nieto, pero difícilmente se podrían ver en tan poco tiempo efectos de una nueva política). Hay efectos estacionales que complican un poco la comparación, pero, en términos esquemáticos, la situación que encontró el actual equipo al tomar las riendas del gobierno es, más o menos, la que prevalece hoy en día.
  3. Tal vez esté siendo injusto. Quizás el ajuste al alza de las cifras de 2013 sea menor al que se registró con los números de 2012. Pero, de ser el caso, eso significaría que todo el efecto de la nueva política se concentró en el primer mes del sexenio (ver gráfica adjunta). A partir de enero, lo que se observa es una gran estabilidad en los números. En el primer mes de 2013, se registraron 1522 homicidios dolosos; en octubre, 1499. La diferencia es -1.5%. En comparación, la caída de enero a octubre de 2012 fue de -4.9%. Al ritmo registrado en los primeros diez meses de 2013, regresaremos al nivel promedio de 2007 (854 homicidios dolosos por mes) en 2044.

 

homicidios dolosos

En conclusión, 2013 ha sido menos violento que 2012, pero la situación actual no es notoriamente menos violenta que la que encontró el equipo de Peña Nieto al asumir el gobierno. Si la nueva política de seguridad ha tenido algún efecto, aún no es visible en las cifras (las nacionales, al menos). Afirmar lo contrario es una mezcla perfecta de voluntarismo y negación. La realidad es que nos hemos estancado en un nivel elevadísimo de violencia criminal. Y salir del atolladero va a requerir algo más que la repetición mántrica de lugares comunes sobre la “coordinación efectiva” y la “inteligencia eficaz”.

 

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