Homicidios: algo no cuadra

La narrativa del gobierno sobre una disminución radical de los homicidios vinculados a la delincuencia organizada no encajan con los datos del propio Sistema Nacional de Seguridad Pública. Alguien está contando mal.

Michoacán en llamas. El Estado de México en crisis. Los secuestros en niveles históricos. La extorsión con alcances epidémicos.

Pero, bueno, los homicidios han disminuido. Así lo presume el gobierno a la menor provocación. El 21 de febrero, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, afirmó que, al final de la administración previa, “sucedían entre mil 400 y mil 700 fallecimientos que tenían que ver con la delincuencia organizada; el mes de enero se llegó a 567, mil menos. Graves los 567, pero mil menos, eso habla de por qué la disminución de la violencia”.

Por su parte, Monte Alejandro Rubido García, recién nombrado Comisionado Nacional de Seguridad, señaló la semana pasada que “el homicidio doloso ha descendido en 16.1 por ciento” (supongo que se refería a 2013).

Y sí, en efecto, las cifras oficiales muestran una disminución significativa en el número de averiguaciones previas por homicidio doloso durante la actual administración federal. En noviembre de 2012, último mes del gobierno de Felipe Calderón, se registraron 56 homicidios dolosos al día en promedio.  Un año después, en noviembre de 2013, el caudal diario era de 47 en promedio y, para febrero de este año, la cifra había disminuido a 45. Casi 20% menos en apenas 15 meses, un resultado nada despreciable.

Sin embargo, algo de esta presunta historia de éxito no acaba de cuadrar. Consideren lo siguiente:

    1. La caída ocurrió en dos escalones, no en una pendiente sostenida. En diciembre de 2012, se registraron en promedio diario 56 homicidios dolosos. Un mes después, en enero de 2013, la media diaria fue de 49, un nivel que se mantuvo más o menos constante (con un rebote en abril) hasta mayo, para luego volver a caer de golpe. Dicho de otro modo, una buena parte de la caída se registró apenas iniciada la actual administración ¿La explicación? Un problema de registro, lo cual anuncia una revisión a la alza en próximos meses. Eso, o la estrategia del gobierno pegó rapidísimo contra una pared de rendimientos marginales decrecientes.homicidio doloso
    2. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública desglosa las cifras de homicidios dolosos por tipo de arma. Y resulta que los homicidios con arma de fuego prácticamente no han disminuido en el último año. En enero de 2013 se registraron 26.1 por día, en promedio; en febrero de 2014, 26.1 de nuevo. Ninguna mejoría en trece meses.
    3. homicidio arma de fuegoLos homicidios que se redujeron fueron los cometidos con armas o métodos distintos a las pistolas, fusiles o rifles. Y no los asesinatos con arma blanca: esos han aumentado en el último año. La caída se concentró en los clasificados como “otros”: los muertos a pedradas, a empellones, con tubos, sillas o candelabros, a golpe limpio, por envenenamiento intencional, ahorcados con cuerda o asfixiados con almohada, arrojados desde los altos de un edificio o en la cima de un risco. Esos son los que disminuyeron, los de la diversidad homicida. Esos, y los que de plano se clasificaron “sin datos”.

homicidios arma de fuego

¿Cómo encajan esos datos con la narrativa del gobierno sobre una disminución radical de los homicidios vinculados a la delincuencia organizada, los mil homicidios menos del Secretario Osorio? No encajan. Así de sencillo. Un criterio básico (no el único, pero si el más relevante sin lugar a dudas) para clasificar a un homicidio como “vinculado a la delincuencia organizada” era el uso de armas de fuego de alto calibre. Entonces, si los homicidios “vinculados” cayeron estrepitosamente, pero los homicidios con arma de fuego se mantuvieron constantes, ¿significa que se registró una explosión de homicidios cometidos con pistola calibre 22 y escopeta de cacería? ¿O no será tal vez que alguien está contando mal? Buen momento para aplicar la navaja de Occam.

homicidio doloso por arma
Tampoco cuadran los números con las explicaciones del gobierno sobre la reducción de la violencia homicida. Si a mayor coordinación (o mayor inteligencia), hay menos asesinatos, ¿por qué no hay efecto alguno en el subconjunto obvio? ¿No sería más probable que una mayor eficacia de las autoridades se reflejara más en la violencia organizada que en la violencia cotidiana? ¿Por qué la estrategia del gobierno es absolutamente impotente para prevenir los homicidios con arma de fuego, pero increíblemente eficaz para evitar que la gente se mate a golpes o con palos?

En resumen, no sabemos (y el gobierno tampoco) que es lo que está sucediendo. Tal vez han disminuido los homicidios, pero resulta que va a la baja la subcategoría más inesperada ¿Menos violencia? Puede ser. ¿Cuál es la causa? Sabrá la Providencia.

Algo no cuadra en toda esta historia.

PD: en la última reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, se acordó que a partir de marzo de 2014, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública presentaría en sus reportes mensuales no sólo la cifra de averiguaciones previas, sino también el número de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión. El compromiso se cumplió este mes. Aplauso por el concepto, pero tache por la ejecución ¿A qué genio se le ocurrió sumar las víctimas de los homicidios dolosos y culposos, y presentar la cifra así, sin desglose? El número que dieron confunde mucho más de lo que aclara. Ojalá rectifiquen.

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