América Pacheco

Pluma, lápiz y cicuta

Perfil Especialista en Negocios Internacionales, escritora amateur, colaboradora del diario Milenio, La Mosca en la red y Replicante. Sin filiación política debido a su dislexia crónica, amante del chocolate. Sólo desea no morir joven. Síguela en Twitter: @amerikapa

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Mamá: sobreviví a la FIL 2012

Foto: Cortesía FIL Guadalajara

“Tanto tiempo entre drogas y perdición no fueron en balde, mamá”

-Jis-

Para la única Vaca Juana

 

Somos lectores y marranos, no periodistas

Resolví  acudir  a  la  FIL  de Guadalajara en su versión 2012 de último momento. El año pasado planeé meticulosamente mi acreditación -a pesar de tener en contra el escaso tiempo de estancia en  la  capital  de  Jalisco-  e  intenté  cubrir  los  eventos  de  mayor relevancia. Corrí desaforadamente  de  un  extremo a otro de la feria, no dormí transcribiendo una conferencia de prensa, estuve a cien metros de perder un vuelo y regresé a Ciudad Concepto (Miklos dixit) convertida  en una auténtica  manta de protesta en marcha capitalina. ¿El resultado?: un debut poco digno en lo que fue la primera experiencia como corresponsal de algo en un evento colosal.

Este año, la experiencia resultó muy distinta: sin acreditación de acuerdo a protocolo, sin revisión del programa general de eventos o diseño de un miserable esbozo de itinerario; decidí no generar ningún tipo de expectativas. Sencillamente tomé la decisión de cubrir la FIL desde la trinchera del lector, porque a final de cuentas es lo único que realmente soy y considero hacer bien. La única acción medianamente lúcida que tuve a bien tomar fue solicitar a Daniel Moreno la renovación del gafete de Animal  Político e intentar alguna proeza representativa o incluyente para ésta, mi casa.

Foto: Cortesía FIL Guadalajara

Arribé  a  tierras  tapatías  el miércoles 28 de noviembre a las ocho de la mañana en un estado deplorable: drogada. Lo notable de lo anterior es que las drogas que mantenían bajo caución mi organismo no eran las que te divierten, sino de las necesarias para mantenerte en pie. La pésima decisión de aceptar la vacuna contra la influenza estuvo a un dedo de hacerme dormir el sueño de los justos un día antes de mi vuelo. La estampa fue vergonzosa: despeinada, sin bañar, dopada y con un aspecto que recordaba vagamente a Lucille Bacall en Dogville, acudí a un breve encuentro con un sofisticado Mauricio Montiel a recoger mi ejemplar de “La Mujer de M” (Taller Ditoria), su último proyecto literario. Ni hablar, el crimen no paga ni las misas.

En  un  acto  de  indiscutible  fe cristiana, hice de cuenta que tenía llamado con la virgen de Guadalupe y me apersoné muy quitada de la pena en el módulo de acreditaciones de la Feria:

-Buenas tardes, señorita. Vengo de Animal Político, necesito acreditarme.

-¿Se registró en línea?

– Supongo que mi editor lo hizo. -Respondí con templanza. (Lo siento, Hugo Maguey).

-Voy a verificar… ¿Me permite su gafete, por favor?

Claramente,  jamás me encontró en su base de datos, pero mi natural y desbocado derroche de seguridad ejecutado con maestría en esta cruzada personal por defender los actos más vergonzosos con  honor  durante 36 años, facilitó que pudiera registrarme de cuerpo presente. Diez minutos después colgaba de mi cuello la acreditación y, bajo el brazo, el kit de obsequio para prensa.

 

El Santos contra la Tetona Mendoza

Foto: Cream Magazine

Ante la imposibilidad  de hacer efectiva la reservación del hotel después de las tres de la tarde y sin  más remedio que comenzar recorrido en los pasillos de la FIL con aroma a cabina de avión, comencé la degustación de la mayor reunión del mundo editorial en español (compuesta por más de mil novecientas editoriales provenientes de cuarenta países del mundo).

Sexto  Piso,  Almadía,  Océano y el  Musibús se convirtieron en jardín derecho y bastiones de hospitalario  resguardo  desde  el inicio y días subsecuentes. Dicen que una mujer deslumbrante jamás  debe  salir  a  tomar el sereno sin custodia, así que no tuve opción más que echar a andar la locura  a  modo  de  mal  chiste  ochentero:  con  un mago, un judío y un musulmán. La primera asignatura  de la jornada no era otra más que apersonarse en la premiere de la cinta El Santos contra la Tetona  Mendoza en el Teatro  Diana, delirante experimento fílmico inspirado en los célebres personajes autoría de las mentes con mayor índice de trastorno creativo de la perla tapatía: José Ignacio Solórzano Pérez (Jis) y José Trinidad Camacho Orozco (Trino). Me perdí del generoso  aplauso  de  los  espectadores que abarrotaron el teatro Diana a consecuencia de una injustificada tardanza y a una desprovista capacidad para hacer las cosas medianamente bien. La primera  parada  de  la  noche  fue acudir a la fiesta de periodistas en compañía del mago, del judío y el  musulmán, pero resultó un fiasco: los únicos a los que se les permitió acceso al guateque fueron justamente los dos miembros de la trouppe que no eran periodistas: el judío –que esa noche portaba un gafete cuyo nombre rezaba al calce: Martha Gutiérrez- y la que suscribe. En un acto de solidaridad inusitada, prescindimos del guapachoso ambiente para encaminarnos a la segunda parada: la fiesta de la película El Santos contra la Tetona Mendoza en la Arena Coliseo de Guadalajara.

Foto: Cream Magazine

Función  de  lucha  libre,  banda  en  vivo,  un ring objeto de la imbecilidad y del arrojo que únicamente  el  alcohol  es  capaz  de  proporcionar al segmento beodo (hubo quién no dudó en aventarse brinquitos desde la primera cuerda después de la tercera ronda de mezcales) y pista de baile, simbolizaron pachecamente el gozo de haber disfrutado la cinta después de casi trece años de espera por parte de los creadores, así como de todos los irredentos fans de la más entrañable tira cómica nacional de los últimos veinte años. Entre los invitados de la fiesta distinguí  a Lynn Fainchtein, Regina OrozcoJis, Trino, Kenya Rodríguez, Isabel Orendain, Xavier Velasco, Sergio Ortíz, Fabián Giles, Monero Rapé, José Carlos Gutiérrez, Héctor JiménezCarlos Puig, luchadores  tamaño real y su versión Polly Pocket, entre otras luminarias que mi ignorancia me impidió identificar. Debo reconocer que el momento favorito de la noche ocurrió al compartir escándalo, tragos y botana humana, en complicidad de uno de los más grandes canallas que este país tenga registro, noticia y deslinde: Luis Usabiaga.

-¿Oye,  cabrón,  que  no  se  había  ido  Jis  desde hace rato? balbuceó el mago señalando a un sonriente Trino que abrazaba fraternalmente a un hombre calvo.
–  ¡Carajo!  ¿Cómo le hizo Jis para hincharse de esa manera en menos de dos horas?  -respondió con sorna el judío.
–  ¡No la jodan, ese es Carlos Puig!- remató el musulmán mientras daba por concluido su mezcal número seis.

El  diálogo anterior me dio pauta para tomar la decisión de retirarme. Es de sabios afirmar que sólo  un  estado alterado de conciencia clave 6, provocaría la confusión de identidad entre dos personas  cuya masa corporal la diferencian entre sí 150 kilogramos. Me despedí de los sobrevivientes no sin antes tomarme montones de fotos en los murales de la Arena que exhiben a santos, tetonas, cabos y peyotes.

 

La presencia literaria

Edgar Keret

Ningún  tiempo es suficiente en la FIL. De nada sirve procurar asistir a todas las conferencias o presentaciones de libros elegidas a discreción. Salas a reventar, pasillos intransitables, filas  interminables de lectores, curiosos o fanáticos (da  igual), convierten las instalaciones de la Feria en laberintos, locura y vorágine. Atravesar un extremo a otro de una sección del recinto, equivale a invertir disimuladamente 45 minutos de tu tiempo, peor aún si en el camino  tropiezas con algún conocido o escritor que deseas saludar o tomarle una foto. Visitar  la  totalidad  de  stands  es  una  proeza sólo apta para entidades entrenadas en el ascetismo extremo. El día que asistí a TRES presentaciones, una conferencia e incursionar en la única  búsqueda  de  libros infantiles que me pude permitir, logré ingerir un frugal alimento hasta las siete de la noche en un estado de agotamiento extremo.

Este año disfruté de la presencia/elocuencia de Juan Villoro, Liesbeth Aelbrecht, Mauricio Montiel Figueiras, Julián  Herbert, Liao Yiwu, Antonio Ortuño, Edgar Keret, Alberto Chimal, Guillermo Fadanelli,  Javier Río  Navarro,  Martín Caparrós, Cristina Rivera Garza, Rogelio Villarreal, Laurence Gaulbert, Fabián Giles, Susana de Deus y del desmadre inacabable de la dupla crimen & castigo cortesía de Ciudad Travesti: Wenceslao Bruciaga y Carlos Velázquez.

Fernando Savater

Mención  aparte merece el entrañable Fernando Savater, quien despidió cuarenta años de generosa trayectoria en terrenos del ensayo, docencia, ética y filosofía, para mutar en exclusiva al lado oscuro de las letras: la narrativa. La presentación de su nuevo trabajo literario “Ética de  urgencia”, se convirtió en un acontecimiento de tintes profundamente afectivos: “Quisiera cambiar, he escrito durante cuarenta años ensayos, cosas relacionadas con mis clases, cosas con la educación, relacionadas con la vinculación a la filosofía, ensayos políticos, y esa es una etapa que doy por acabada, para bien o para mal ya está hecho lo que tenía que hacer, seguiré escribiendo en prensa y en colaboraciones de periódicos, pero ahora me voy a dedicar a escribir ficción...”  “…Es  sobre  todo  una  deuda  que  tengo  conmigo  mismo…”  remató  Savater en su conferencia,  no sin antes despedirse entre un alud de vítores por su vibrante discurso, en el que  destacó su contundente postura a favor de legalizar la droga: “Escribí a favor de la droga hace 32  años y en aquel  momento, al pedir la  despenalización,  pareció  que  pedía la despenalización del canibalismo, la gente creía que estaba hablando en broma. Escribí la única profecía política que desgraciadamente se ha cumplido o amenaza con cumplirse: decía que las democracias hispanoamericanas nunca lograrían acabar con el tráfico de drogas, pero el tráfico de drogas podría acabar con ellas”.

En actividad extramuros me logré colar en la exposición “Hasta que la muerte. No se pare: One piece  Expo/Artist´s  friends  jam  session  Party” realizada en el Salón Púrpura, donde JC Delatorre Bouvet exhibió un cráneo humano y sus 365 interpretaciones de sí misma en papel y tinta, simbolizando ambición plástica, búsqueda del infinito desde la trinchera de la memoria y repetición: un poema, un reclamo, una advertencia, una súplica, al ocaso de cada muerte injusta. El autor  realizó –y continuará esta tarea- trazos elaborados con pincel de bamboo y tinta a modo de reconstrucción de un espíritu inasequible hasta que la muerte lo pare. La curaduría la realizó la chilena Carolina Castro Jorquera vía remota desde Madrid, España.

 

La conferencia de la bondad sin fronteras



El evento más impactante lo representó sin duda la conferencia “Sobrevivientes urbanos”, a cargo de la organización humanitaria Médicos sin Fronteras, quienes exhibieron mediante un poderoso material audiovisual datos desoladores. A partir de 2009, después de infatigables éxodos/desplazamientos durante décadas, la humanidad cruzó un inexcusable umbral: por primera vez en nuestra historia la mitad de la población del mundo vive en alguna urbe, es decir, deambulando en condiciones extremas de vida, padeciendo marginación deshumanizada. Estamos hablando de 800  millones de seres vivos (¡un habitante por cada diez!) sobreviviendo en condiciones precarias, en la vulnerabilidad atroz. En el Salón 4 resonaron con agudeza las voces de quienes sus ensordecedores  gritos han sido enmudecidos por el silencio de la indolencia de muchos, de nosotros, de todos. Poderoso y elocuente el trabajo humanitario de  MSF,  los invito encarecidamente a que contemplen este video
y visiten el sitio. Me lo van a agradecer.

 

Adiós a los libros, adiós a la violencia



Intenté regresar a la FIL después de una breve escapada al Barrio de Santa Tere. José Carlos intentó acercarnos a Laurence Gaubert y a mí hasta la entrada de la Feria, pero resultó misión imposible. El acceso principal se encontraba bloqueado, así como algunas avenidas aledañas. Nos bajamos de su camioneta y decidimos caminar. No entendí a ciencia cierta qué carajos pasaba, hasta saludar a la primera piedra que esquivó mi instinto. Laurence ya se había cruzado la avenida rumbo a su hotel. La perdí de vista. Estuve a punto de no conseguir llegar a la puerta a consecuencia de la muchedumbre. Tropecé con los gritos de madres indignadas, llantos de niños aterrados, vallas, policías y confusión. Corrí al salón de prensa a investigar qué había sucedido. Un fotógrafo me contó de los golpes, de la manifestación supuestamente encabezada por miembros del movimiento #YoSoy132, cuyo objetivo de protesta era el recinto de la FIL. A mi pregunta expresa “¿ellos provocaron el desmadre?”, respondió: “No todos, claro, pero hubo violencia de todos lados.”

-Te ves madreadísimo.
-Y no  has visto a la compañera –dijo mientras señalaba a otra fotógrafa que mostraba sus nacientes edemas a una periodista de Milenio. –La tundieron con una silla…

Me inmiscuí en las crónicas de todos lo que conformaban el atribulado crew de periodistas –cuya idea de cubrir la FIL no significaba precisamente recibir golpes arteros, pedradas o toletazos- quienes me mostraron un impresionante material gráfico. Las mejores fotografías que tuve la oportunidad de observar fueron sin duda las del fotógrafo de “El Informador”, lástima que no subieran todas a la fotogalería del sitio.

Después  de recibir el comunicado de prensa del Doctor Marco Antonio Cortés Guardado -Rector de la  Universidad  de  Guadalajara-  en el que se pronunció y exhortó a la comunidad a lograr un entendimiento por la ruta del diálogo y la paz, porque la violencia nos convierte a todos en sus rehenes, decidí que no quería más FIL. Toda mi vida he procurado alejarme de la violencia en cualquiera de sus aciagas presentaciones. Dos horas antes me habían horrorizado los brutales testimonios de los desamparados de Guatemala, Daca, Johannesburgo, Nairobi, Tecugigalpa, Puerto Príncipe y Karachi;  sin darme cuenta que la violencia es omnipresente y es un arma infalible para  destrozar cualquier tipo de espíritu. Estos auténticos sobrevivientes, nos otorgan –sin pedirlo- un destello  de empatía, y sobre todo: numerosas señales de que el fin del mundo no es de ninguna manera un  acontecimiento próximo, es más bien, una condición de profunda desesperanza que muchos –más de los que el mundo es capaz de soportar- deciden elegir.
Agradecimientos
No  puedo  decir  adiós  a  mi experiencia FIL 2012 sin agradecer todo el apoyo que recibí para acudir, mantenerme con dignidad y sobre todo: regresar de una pieza. Vaya un abrazo sin orillas a Daniel  Moreno Chávez, a quién prometí no arrastrar por ninguna alcantarilla el nombre de Animal Político, muy  por  el contrario, hasta donde tengo noticias, al día de hoy no se han recibido quejas en mi contra por disturbios o robos a mano armada… he procurado que la mayoría de mis crímenes sean  perfectos. A mi querido Hugo Maguey por parir chayotes para mandar el gafete de última hora y su paciencia a mi puntual ejercicio de joderlo cada día. Bernardo Yancelson y su precioso Musibús que me brindó asilo político e inmunidad ideológica.

A  Víctor  Vallejo  por  las innumerables atenciones,  a  Luis Roberto Castrillón por su apoyo incondicional a mis atropellados e infames delirios de  diversión, al Shay Kastro y su enfermizo humor. José Luis Mitxelena, Analía Lorenzo, Isabel OrendainArturo García Abraján por los arrumacos. A la banda de Jalisco siempre  presente en los mejores eventos: Diana Solórzano, Salvador Mayorga, JC Delatorre, José Carlos Gutiérrez, Mónica López, Paco Navarrete, Sergio Ortíz y, por supuesto, al salón de Prensa de la FIL que me mantuvo en comunicación con el mundo exterior y dotó a mi cuerpo de las cantidades industriales de café expresso necesarias para conseguir que nunca, bajo ninguna extrema circunstancia, me desmayara de cansancio en el pasillo J, justito a la altura de Almadía.

 

América Pacheco.

 

 

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