Alianza Cívica

Proyecto ciudadanía

Perfil Proyecto ciudadanía es una organización de la sociedad civil plural y apartidista que promueve la participación ciudadana y una democracia con resultados para la gente.

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Proyecto Ciudadanía

Por: Rogelio Gómez Hermosillo M.

En diciembre de 2006, al salir de mi paso por el gobierno, tenía dos anhelos: descansar y regresar a la sociedad civil a promover las causas ciudadanas que fortalecieran la democracia, como un sistema con resultados para la gente. Soñaba (sueño) con una democracia como sistema de leyes e instituciones que garantiza derechos, que corrige injusticias y abusos, que obliga a los políticos a rendir cuentas y que empodera a cada ciudadano.

De esos sueños y anhelos surgió una idea práctica, la bauticé como “Proyecto Ciudadanía”: una iniciativa para promover la participación ciudadana en los asuntos públicos, con tres pilares: a) difundir información y evidencia útil para la deliberación pública; b) generar nuevas formas de participación a través de los medios Web (¡aún no se difundía Twitter y Facebook estaba en sus primeras etapas!) y c) movilizar a la opinión pública e impulsar corrientes de opinión para generar exigencia ciudadana.

El Proyecto Ciudadanía como “idea fuerza” se ha visto enriquecido con modalidades de organización estilo red basadas en formas ágiles de coordinación y comunicación entre grupos en diversas ciudades y estados del país, con la importancia de articular el mundo académico con las iniciativas ciudadanas y con el reto de establecer coaliciones lo más amplias posibles en torno a grandes objetivos comunes, enfatizando los consensos y postergando las diferencias. También recientemente aprendimos la importancia de lograr un nuevo trato con los partidos políticos.

Pero lo más importante, es que el “Proyecto Ciudadanía” es relevante y pertinente para la emergencia que estamos viviendo. La crisis de seguridad ciudadana y de estancamiento institucional requiere una sociedad civil fuerte para presionar los cambios que eviten la regresión autoritaria.

Una sociedad civil fuerte no tiene como objetivo sustituir a los políticos, o erigirse en institucionalidad alternativa. La ciudadanía organizada, ejerciendo derechos y responsabilidades en la vida pública es un actor imprescindible de gobernabilidad democrática. La democracia representativa no puede ser un cheque en blanco a los políticos. La participación ciudadana en los asuntos públicos es una condición indispensable –y hoy urgente- de la democracia. La participación ciudadana es una energía libre y multiforme, que también requiere medios y cauces institucionales, de expresión y crecimiento.

El problema de México hoy está en la disfuncionalidad del sistema político que amenaza su sustento democrático. El problema de fondo no es la falta de decisiones, como pretenden los voceros de las “cláusulas de gobernabilidad”. El problema de fondo es la incapacidad del Estado de garantizar apego a la Ley, procuración de justicia en su versión más simple y capacidad de sanción al crimen, comenzando por la corrupción (por ser un crimen contra el Estado y su capacidad de funcionar). El problema de fondo incluye también que no existen mecanismos reales de rendición de cuentas y por ello el actual sistema político incentiva la impunidad y la complicidad.

Por eso, hoy se articula el esfuerzo por salvar vidas con el esfuerzo por salvar la democracia. La exigencia por la paz es al mismo tiempo la exigencia por la justicia y la verdad para las víctimas, por una nueva estrategia de seguridad con enfoque de derechos humanos, la exigencia contra la corrupción y la impunidad y por ampliar y fortalecer la democracia con rendición de cuentas. Las agendas diversas se van unificando y encontrando vasos comunicantes.

Por eso es promisorio el movimiento que surge de la Marcha Nacional del 8 de mayo. El trazo del Pacto Nacional ofrece rumbo y articula las agendas. El principio de unidad en lo esencial y respeto a la pluralidad posibilita la coalición amplia de muy diversos actores desde todo el espectro ideológico. El liderazgo del poeta Javier Sicilia cohesiona y enfatiza el carácter no violento y propositivo del movimiento.

En cualquier caso, el camino sigue siendo la construcción y ejercicio de la ciudadanía. La capacidad de cada persona de asumir responsabilidad en los asuntos públicos con una visión de bien común y de inclusión social con base en derechos.  Hay que superar la apatía. Cada persona debe asumir causas y no esperar resultados mágicos caídos del cielo. Hay que informarse, superar ignorancia y prejuicios. Romper el temor y decidirse a actuar. No basta votar.

El “Proyecto Ciudadanía” por cierto, no es una nueva organización o una campaña, es una forma de llamarle a los diversos esfuerzos a los que hoy te invito: el Pacto Nacional; la Coalición Ciudadana por la Educación que exige romper el acuerdo político entre la cúpula del SNTE y las autoridades para poder lograr la calidad educativa; la campaña “Alto al Contrabando de Armas. 3 exigencias a Barack Obama”; la exigencia de la reforma política incluyendo la reducción del financiamiento público a los partidos (¡Ya Bájenle!).

Es también por supuesto, el surgimiento de un fuerte movimiento ciudadano contra la corrupción y la impunidad, que va adquiriendo rostro y forma poco a poco y que constituye la agenda de Alianza Cívica para los próximos años.

A partir de ahora, el “Proyecto Ciudadanía” le da nombre a nuestra colaboración en Animal Político.

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