Perfil El Grupo de Información en Reproducción Elegida es una organización que promueve el debate informado sobre derechos reproductivos con la convicción de que existe una relación entre autonomía reproductiva, derechos humanos y democracia. La interrupción del embarazo, la mortalidad materna y la reproducción asistida y otros temas relacionados con la reproducción, ponen de manifiesto los estigmas y las creencias de la sociedad alrededor de la maternidad y del lugar de la mujer en la sociedad. La información científica, el ejercicio de los derechos y el debate sin tapujos, aseguran leyes y políticas públicas equitativas y garantes de los derechos. Esa es la labor de GIRE.

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Nuestros cuerpos, nuestras vidas

Por: Ana Avila

 

“El aborto es un dilema ético que concierne a la mujer, y debe de ser dejado a su autodeterminación y conciencia. Las mujeres somos más que cuerpos condenados a proseguir inevitablemente un proceso  biológico que no fue decidido. Nadie nos debe imponer llevar a término una maternidad no deseada”.

La frase es de Marta Lamas y con ella inicia una exposición de nombre “Nuestros cuerpos, nuestras vidas” en el Museo Memoria y Tolerancia[i]. El recorrido es doloroso. Da cuenta de los estigmas y criminalización que sufren las mujeres que toman la difícil decisión de interrumpir un embarazo. Hay imágenes de una clínica insegura y clandestina, sangre y artículos para hacer un aborto inseguro: desde agujas y ganchos hasta hierbas y brebajes. En la sala hay un catre con una sábana sucia. Los zapatos abandonados de una mujer que no libró la batalla. Se exhiben todo tipo de herramientas para practicarse un aborto clandestino e inseguro.

En una pared hay fotos de los cuerpos desnudos de mujeres sobre los que se reflejan los calificativos que se usan para describirlas cuando se sabe que interrumpieron un embarazo. Irresponsables, egoístas, flojas, putas, asesinas, pecadoras. La consecuencia de esto, dice una de las cédulas de la exhibición escrita por María Consuelo Mejía, directora de Católicas por el Derecho a Decidir, es que muchas mujeres se someten a procedimientos inseguros y prefieren guardar en secreto la experiencia de un aborto por temor a ser criticadas y rechazadas.

La condena de la jerarquía de la Iglesia católica hacia las mujeres que abortan, continúa el texto de María Consuelo, ha reforzado el estigma y la discriminación. Cuando las mujeres se practican un aborto atentan contra algunas de las ideas que se han construido socialmente acerca de lo que significa ser mujer en esta sociedad:

a) la sexualidad femenina tiene como fin la reproducción.

b) la maternidad es el destino inevitable de las mujeres.

c) las mujeres tienen un instinto materno “natural”.  

Y después de lidiar con el estigma, las mujeres deben encarar la criminalización. Médicos, enfermeras, trabajadoras sociales las denuncian; ministerios públicos y autoridades judiciales les niegan derechos, las llevan a prisión, las obligan a tratamientos psicológicos; la sociedad las rechaza, se burla. Para muchas mujeres interrumpir un embarazo es equivalente al aislamiento y el desarraigo.

Hay una pared llena de notas periodísticas sobre mujeres que abortan. Todo gira alrededor del asesinato y la muerte. Más adelante los videos de Maricarmen De Lara quien en sus documentales ha grabado el testimonio de mujeres que han padecido la cárcel y una discriminación que las ha marcado de por vida.

Después de ver estas salas del museo. Uno se va preguntando ¿por qué tiene que ser así? Y justo esa es la reflexión escrita a media exposición. Nadie quiere que una mujer se vea en la difícil decisión de abortar, nadie quiere que existan los abortos, pero si la mujer llega a necesitarlo, ¿por qué lo hacemos tan complicado?

Hoy muchísimas mujeres están muy lejos de la resignación de antes y desean decidir, de manera legal y segura, interrumpir un embarazo no deseado, por difícil que sea la situación que viven. Es increíble que sólo en la Ciudad de México se pueda hacer de manera gratuita, libre y segura. La ley es muy clara, no se obliga a abortar a ninguna mujer que no lo solicite, pero sí permite a quienes necesitan interrumpir un embarazo. Hablar de aborto da miedo. Hace unos días, el hashtag #síalaborto fue trending topic en tuiter, por encima de las reflexiones racionales sobre los derechos de las mujeres, sobre lo que implica ser dueña del propio cuerpo y de ejercer una maternidad libre y voluntaria, se alzaban las voces viscerales, groseras.

Es muy fácil soltar ofensas, lograr empatía a través del sentimentalismo barato. Es muy difícil convocar a la reflexión, pedir cambiar prejuicios que prevalecen desde que la iglesia católica existe. Es muy complejo quitar ideas preconcebidas, que existen desde antes de que yo naciera y que crecí con ellas, pero siempre está la opción – también cristiana— de sentir empatía por el dolor de las otras, de sentir compasión por aquellas que han pisado la cárcel luego de un aborto, incluso espontáneo.

Si nos tuviéramos que enfrentar a la terrible situación de tener una hija violada y embarazada, ¿no consideraríamos la opción del aborto? Apuesto a que sí.

La última parte de la exposición “Nuestros cuerpos, nuestras vidas” habla sobre los derechos sexuales y reproductivos, sobre la salud pública y la educación sexual. El alivio de transitar de las salas que emulan el oscurantismo y nuestra sinrazón es reconfortante. Llegar a un terreno donde hay estándares internacionales que reconocen el derecho de las mujeres a decidir si quieren hijos, cuántos quieren y el espaciamiento entre uno y otro; así como ver que en muchos países del mundo (al igual que en la ciudad de México) las mujeres gozan de autonomía reproductiva da un poco de esperanza. Ojalá que el nuevo gobierno que acaba de entrar en funciones realice acciones para proteger y garantizar los derechos reproductivos y que la nueva secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, no olvide que con su ley Robles se ampliaron las causales legales de aborto en la ciudad de México, respaldando la autonomía reproductiva de las mujeres. La exposición está en un museo que promueve la tolerancia y el respeto, el que esté aquí la exposición no es fortuito.

*Ana Avila, coordinadora de comunicación



[i] La exposición fue realizada gracias a la colaboración de la Fundación Ford, Católicas por el Derecho a Decidir, Anden, Calacas y Palomas, Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) y Afluentes. También contó con la colaboración de la Secretaría de Salud, Secretaría de Salud del Gobierno Federal, Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, la Dirección de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la Universidad Iberoamericana.

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