El nombre del padre

Una pareja en Monterrey ganó en tribunales poder nombrar a su hija con los apellidos de sus abuelas maternas, luego de un año de debate.

Por: Omar Feliciano (@tipographo)

En los últimos años hemos presenciado una serie de propuestas legislativas y acciones legales para poner en jaque la tradición hispana de colocar primero el apellido del padre. No sólo los hijos e hijas de parejas del mismo sexo impugnan esta práctica, sino que han habido batallas legales de parejas heterosexuales para nombrar a sus hijos de una manera distinta a la tradicional. En el caso más reciente, una pareja en Monterrey ganó en tribunales poder nombrar a su hija con los apellidos de sus abuelas maternas, con el fin de honrar su línea materna:

“Cuando tomó la palabra, Alicia dijo que llevó a su hija nueve meses en su vientre y luego la amamantó y cuidó. Además ella trabaja, por lo que esta inscripción tiene mucho que ver con la equidad de género para darle lugar a la madre”, aseguró el director del registro civil de Nuevo León.

Bárbara de Diego Zboralska nació en noviembre del 2015 y tardó más de un año en ser registrada legalmente con tal nombre. Hasta que se ganó el amparo interpuesto por sus padres fue que pudo ser registrada con los apellidos de sus abuelas este 2 de Enero. Aunque en México ya han habido casos donde se impugna el orden tradicional de los apellidos, esta es la primera vez que se registra de esta manera a un niño o niña en cualquier parte del mundo.

Los sistemas anglo-americano e hispano dan preferencia al apellido paterno, pero existen otros donde esto no es así. Un ejemplo cercano es el brasileño, donde el apellido de la madre es el primero. Podríamos decir que como va primero el apellido materno este tiene más prestigio, sin embargo de acuerdo a los amigos brasileños con lo que hablé, es al último apellido al que ellos dan importancia. Algo similar sucede en Filipinas, donde el apellido materno es puesto primero sin embargo es abreviado y la importancia la tiene el paterno.

En China el apellido del padre es el que se preserva, aunque la mujer no tome el nombre del esposo al casarse. Existe la práctica de que los miembros de una misma generación compartan uno de los caracteres para indicar la generación a la que pertenecen. Por ejemplo mi amigo Ng Yi-sheng (el apellido es Ng y va primero que el nombre), tiene un hermano llamado Ng Yi-Xian. El nombre compartido indica que pertenecen a la misma generación. Esta práctica también existe en Corea.

Actualmente hay debates y cambios importantes para poder alterar el orden de los apellidos, como en Argentina: el reciente cambio al código civil permite que los hijos e hijas lleven el apellido materno primero. El resultado es que de hecho se diferencia entre el apellido y la filiación. Con la aparición en la arena pública de las familias homoparentales se han roto los moldes de la familia tradicional y con ello las prácticas para nombrar a los hijos e hijas de estas familias. En una decisión reciente bastó con una solicitud administrativa para que al hijo de una de estas familias se le permitiera usar los apellidos de sus dos madres y el del padre biológico. Con esta decisión el padre biológico “no renunció a su derecho a reclamar la filiación en el marco del procedimiento de fertilización asistida y aún más, expresó que comparte el interés superior del niño”.

Volviendo a México, el año pasado fue registrada Amelie con el apellido de su madre después del paterno, con lo que se convirtió en el primer caso a nivel nacional tras la orden judicial que autorizó el cambio del acta de nacimiento. Vale la pena retomar las críticas de las feministas argentinas al cambio de su código civil: “Coincido en que no va a ser sencillo, ya que se deberá trabajar para que cada apellido, materno o paterno, sea lo mismo dentro de un principio de igualdad, de paridad en la sociedad. Es decir que no haya una ‘capitis deminutio’ (social) en cabeza del niño/a si lleva primero el apellido materno“.

En Monterrey José González de Diego y Alicia Vera Zboralska lograron que su hija no se llamara Bárbara González Vera, sino Bárbara de Diego Zboralska; con esto se honra la línea materna polaca. Si bien es válido celebrar las raíces étnicas, no hay que dejar fuera de apreciación lo que significa portar un nombre que suena extranjero en una sociedad racista y clasista.

Que padres y madres puedan elegir el orden de los apellidos debería ser una opción, ya Argentina ha demostrado que esto es posible sin que se altere la filiación. Que se valore el nombre de la madre tal como se valora el nombre del padre es una labor de cambio cultural que muy probablemente no veremos en esta generación.

 

* Omar Feliciano es responsable de medios digitales de @GIRE_mx.

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