Seis candidatas independientes, ¿una presidenta?

A 64 años del voto femenino, 2018 es una buena oportunidad para ejercerlo con la visión de que existen demasiados pendientes con las mujeres para desperdiciar el voto en quien pese a su cuerpo de mujer tiene propuestas de obispo.

Por: Omar Feliciano (@tipographo)

“El hecho de que algunas mujeres excepcionales tengan las condiciones para ejercer satisfactoriamente los derechos políticos no funda la conclusión de que éstos deban concederse a la mujer como clase”. Así quedó consignada en los debates del Constituyente de 1917 la negativa a proporcionar derechos políticos a las mujeres. Veinte años después Lázaro Cardenas propuso otorgar el voto a las mujeres, su iniciativa no prosperó y entre los argumentos para rechazarla fue que era un voto que podría ser influenciado por los curas. Fue hasta el 17 de octubre de 1953 cuando se materializó la reforma que otorgó derechos políticos plenos a las mujeres. Claro que hubo quien se opuso alegando que se ponía en jaque “la unidad familiar”.

64 años después de aquel 17 de octubre de 1953 seguimos viviendo en una sociedad que no ha logrado la equidad ni en el ámbito laboral o social. Los partidos políticos han encontrado cómo cumplir en la forma pero no en el fondo. ¿Recuerdan a las diputadas juanitas de 2009? Desde entonces se han realizado cambios a la legislación para evitar estos casos. El resultado es que en la LXIII legislatura las diputadas representan el 42 %. De los grupos parlamentarios el Verde Ecologista y el Partido de la Revolución Democrática son los que tienen menos mujeres en sus grupos parlamentarios, 37 % y 36 %.

Los avances en materia de paridad y la presencia de las mujeres en los sistemas laboral, educativo, de salud y de justicia siguen siendo insuficientes para resolver la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres. En este sentido vale la pena preguntar: ¿es posible que en este panorama sea posible que las mujeres estén en las mismas condiciones para competir con los hombres por puestos de elección popular? El reto es generar condiciones reales de igualdad en la competencia y lograr congresos paritarios, más allá de la figura de las candidatas.

Dicho esto, demos un vistazo a algunas de las seis candidatas independientes registradas: Aischa Vallejo Utrilla es presidenta de “La meta es un México Blanco”, una Agrupación Política Nacional en cuya mesa directiva aparece Erika Hernández Gordillo, sobrina de Elba Esther Gordillo. ¿Es preciso decir más? Maria Silvia de Jesús Ordoñez Hernández es una intendente del municipio de Escobedo, Nuevo León y no es su primera vez intentando una candidatura independiente; ya intentó ser gobernadora de Nuevo León, elección que justo ganó El bronco como independiente. Wendolín Gutiérrez Mejía es una abogada expanista que se dice admiradora del ejercito mexicano y defensora de los derechos LGBT, los adultos mayores y las madres solteras. No pude averiguar su posición hacia el aborto.

“Tú tan Margarita Zavala y yo tan Marichuy”, reza una ilustración de terceravia.mx que busca contrastar a las dos candidatas independientes más visibles. Margarita Zavala, la panista exprimera dama no sólo ha sido vocal contra los derechos reproductivos de las mujeres, sino que además no ha tenido empacho en manifestar su apoyo al Frente Nacional por la Familia, un grupo de presión que busca echar atrás los avances en materia de derechos sexuales y reproductivos. No olvidemos que durante el sexenio calderonista se abandonaron todos los esfuerzos en educación sexual y prevención entre los jóvenes. El resultado lo vemos ahora con el número récord de embarazos adolescentes.

Marichuy, como se conoce públicamente a María de Jesús Patricio Martínez, es la representante del Concejo Indígena de Gobierno del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y candidata independiente. Las reacciones en redes sociales demuestran la importancia de discutir con visión de género sin olvidar el componente de raza y clase que forman parte de la desigualdad a la mexicana: “Esa Marichuy se parece a la que limpia mi casa”, fueron algunos de los mensajes en Twitter en reacción a su candidatura. Elegida por mil representantes de 58 pueblos indígenas el mensaje es claro: “No vamos por votos, nuestra pelea es por la vida”.

Muy probablemente los partidos y las alianzas no postularán a una mujer. Margarita podría tener una oportunidad para ser candidata del Frente si la elección es abierta, sin embargo si no pudo emocionar a su excompañeros, ¿podrá emocionar al electorado? De qué serviría tener a una candidata que durante la elección irá contra los derechos de las mujeres al insistir en la criminalización del aborto o en el apoyo a los grupos ultramontanos que buscan limitar derechos. En el otro extremo está Marichuy y su gesto de dignidad, que incluye no recibir dinero público. Aunque loable, la pone en una desventaja para colocar su mensaje. Sin embargo es la única que cuenta con respaldo de un movimiento social capaz de tejer una red de apoyo.

Ya arrancó la campaña de 2018, 64 años del voto femenino no son para celebrarse, sino para ejercerse con la visión de que existen demasiados pendientes con las mujeres para desperdiciar el voto en quien pese a su cuerpo de mujer tiene propuestas de obispo.

 

@GIRE_mx

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