¿Una alianza política por el bienestar del alma?

Mientras celebrábamos la caída de Serrano Limón, nuevos actores que articulan la reacción conservadora en Iberoamérica consiguieron un lugar en los pasillos del poder, al amparo de los gobiernos conservadores.

Por: Omar Feliciano (@tipographo)

Latinoamérica ha sido escenario del ascenso de la participación pública de pastores y la irrupción de iglesias evangélicas en la arena política. Articulan la desesperanza de sus feligreses y el enojo contra los partidos con el discurso de la predestinación con un discurso moralizador que pretende ser un preludio a la salvación. Aquí se nota la influencia del neopentecostalismo que llama a que la iglesia establezca un reino en la tierra. Algunos de los rasgos distintivos de la participación política neopentecostal es la postura ultraconservadora en relación a  la familia, defensa de la sociedad del consumo, movilización de recursos por el aporte de feligreses y presencia mediática en sus propios canales. En México el Partido Encuentro Social es su mejor representante y su alianza electoral con Morena y el PT un avance inusitado que amenaza las libertades.

De acuerdo con el Pew Research Center, seis de cada 10 personas de Latinoamérica que se vuelven evangélicos lo hacen porque desean un mayor énfasis en la moralidad. Países como Honduras ya tienen una considerable presencia evangélica, 41 % de la población; en Brasil una de cada cuatro personas es evangélica, y eso se puede atestiguar con la consolidación del bloque evangélico en el congreso. La presencia de pastores evangélicos, cantantes carismáticos y feligreses evangélicos en distintos partidos ha representado un dolor de cabeza para los grupos feministas y por los derechos sexuales. La más reciente propuesta de la bancada evangélica en Brasil ha sido proponer la prohibición absoluta del aborto. Este modelo transpartidista es al que aspira Encuentro Social.

La cruzada de Encuentro Social por el proselitismo para articular la respuesta evangélica comenzó en 2001. Fue en 2003 donde, tras cumplir con el requisito de 5 mil afiliados en al menos  siete estados del país, se convirtió en Agrupación Política Nacional. Baja California fue el primer estado donde logró convertirse en partido local, en 2006, y tres años más tarde lo logró también en Tamaulipas, Chiapas y Nayarit. El avance del PES lo llevó a consolidarse como partido político nacional con ocho escaños en la cámara de diputados, con 3.49 % de la votación, es decir, un millón 325 mil votos. En 2018 con su alianza con Morena y el PT podría asegurar hasta 17 escaños y dos senadurías, una de ellas para Hugo Eric Flores Cervantes, presidente del partido.

Flores Cervantes apoyó a Felipe Calderón articulando el apoyo evangélico desde su posición como pastor de Casa sobre la Roca. A esta asociación también pertenece Rosi Orozco (impulsora de leyes contra la trata que criminalizaron el trabajo sexual). Este grupo neopentecostal no se identifica ni como evangélico ni como católico, sino como una asociación civil que promueve la superación inspirada en valores de la Biblia. Este modelo de grupo conservador incorpora elementos de la teología de la prosperidad, ya no se trata de una sociedad hermética, como el Yunque, o una turba colérica, como Provida. Los nuevos conservadores abrazan los discursos de derechos humanos al tiempo que reafirman la Teología de la Prosperidad.

Flores Cervantes ha sabido moverse con pragmatismo dentro del sistema político contemporáneo donde los chapulines brincan de un partido a otro dependiendo de los conflictos, el descrédito y la oportunidad. Fue senador suplente para el Partido Acción Nacional y diputado federal suplente para el Partido Revolucionario Institucional. Como diputado  de la LXIII Legislatura del Congreso mexicano participó en la Comisión de Puntos Constitucionales, una de las que buscan participar activamente para promover sus leyes evangélicas, las que buscan limitar derechos y sancionar a quienes vayan contra sus dogmas.

Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska protestaron con un cartel (“no al PES”) durante la presentación del gabinete de López Obrador. Jesusa, atinadamente, recordó que Flores Cervantes fue defensor de los agresores de Acteal y un promotor de leyes que buscan limitar las libertades y, por ende, minar la democracia. Lo cierto es que mientras celebrábamos el tangagate por el que Serrano Limón caía en desgracia, nuevos actores que articulan la reacción conservadora en Iberoamérica consiguieron un lugar en los pasillos del poder, al amparo de los gobiernos conservadores.

Al arrancar el año se confirmó la alianza en elecciones estatales de Veracruz, Puebla, Querétaro, entre otros. Y cuando despertamos, los neopentecostales estaban ahí, listos para hacerse de escaños para continuar su proyecto de minar los avances progresistas que han impulsado las feministas, el movimiento de los derechos humanos y los LGBT. Todo sin pagar impuestos, como lo reconoció el propio mecanismo de transparencia de Encuentro Social. El bienestar del alma del que se jacta López Obrador no es más que castigar los cuerpos que no encajan en los dogmas.

 

@GIRE_mx

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